07/02/2022
La sepsis es una condición médica grave que surge cuando la respuesta del cuerpo a una infección daña sus propios tejidos y órganos. No es la infección en sí misma, sino la reacción desregulada del huésped a esa infección. Esta respuesta puede conducir rápidamente a la disfunción orgánica y poner en riesgo la vida del paciente. Reconocer y entender la sepsis es crucial para un diagnóstico y tratamiento oportunos, lo que puede marcar una diferencia significativa en el pronóstico.

Históricamente, la sepsis se definía en relación con el Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SIRS). Sin embargo, las definiciones han evolucionado para enfocarse más en la disfunción orgánica como un indicador clave de la gravedad. La información proporcionada aquí se basa en el conocimiento médico actual sobre cómo se identifica y evalúa esta compleja condición.
Definición y Detección Inicial de la Sepsis
Se sospecha firmemente de sepsis cuando un paciente con una infección ya identificada comienza a mostrar signos de inflamación sistémica o, lo que es más preocupante, signos de disfunción orgánica. De forma recíproca, si un paciente presenta signos inexplicables de inflamación generalizada, es imperativo investigar la posible presencia de una infección subyacente.
La evaluación inicial de un paciente con sospecha de sepsis comienza con una anamnesis detallada (historial médico) y un examen físico exhaustivo. Durante esta etapa, se buscan activamente signos que puedan sugerir una infección o la afectación de algún órgano. Elementos vitales como la tensión arterial, la frecuencia cardíaca y la monitorización de la saturación de oxígeno son mediciones básicas pero fundamentales que se realizan de inmediato.
Herramientas de Diagnóstico: Anamnesis, Examen Físico y Pruebas Complementarias
La combinación de la historia clínica, la exploración física y diversas pruebas diagnósticas es esencial para confirmar la sospecha de sepsis y determinar la fuente de la infección. Las pruebas de laboratorio y de imagen desempeñan un papel crucial en este proceso.
Los estudios de laboratorio iniciales suelen incluir análisis de orina y cultivos de orina, especialmente en pacientes que tienen un catéter urinario permanente, ya que las infecciones del tracto urinario son una causa común de sepsis. Los hemocultivos son indispensables para intentar identificar la bacteria u hongo responsable de la infección en la sangre. También se toman cultivos de otros sitios potenciales de infección, como heridas (particularmente en pacientes postquirúrgicos) o cualquier otro líquido corporal que pueda estar infectado.
En casos de sepsis grave, ciertas sustancias en la sangre, como la proteína C reactiva y la procalcitonina, suelen encontrarse elevadas. Si bien estos marcadores pueden apoyar el diagnóstico de infección e inflamación, no son específicos de la sepsis y pueden estar elevados en otras condiciones inflamatorias no infecciosas.
Cuando se sospecha que la sepsis tiene un origen quirúrgico o que la fuente de infección está oculta, pueden ser necesarias pruebas de imagen más avanzadas. La ecografía, como la ecografía rápida para el shock y la hipotensión (RUSH), puede ser útil en la evaluación inicial. La tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM) se utilizan según la sospecha clínica para visualizar órganos internos y buscar abscesos, perforaciones u otras fuentes de infección difíciles de detectar con el examen físico o las radiografías simples.
Es fundamental recordar que, a pesar de todas las pruebas complementarias, el diagnóstico de sepsis es fundamentalmente clínico, basado en la combinación de los signos y síntomas del paciente junto con la evidencia de infección.
Descartando Otras Causas de Shock
La sepsis a menudo conduce a un estado de shock (shock séptico), que es un tipo de shock distributivo. Sin embargo, es vital descartar otras causas de shock que pueden presentar síntomas similares, como el shock hipovolémico (por pérdida de sangre o líquidos), el infarto de miocardio (IM) que causa shock cardiogénico, o el shock obstructivo. La anamnesis, el examen físico, el electrocardiograma (ECG) y la medición de marcadores cardíacos en suero son herramientas clave para diferenciar estas condiciones.
Incluso en ausencia de un infarto, la hipoperfusión (flujo sanguíneo insuficiente a los tejidos) causada por la sepsis puede manifestarse en el ECG con signos que simulan isquemia cardíaca, como anomalías inespecíficas del segmento ST y la onda T, inversión de la onda T y arritmias tanto supraventriculares como ventriculares.
Sistemas de Puntuación para la Detección y Evaluación de la Disfunción Orgánica
La detección temprana de la disfunción orgánica es un pilar en el manejo de la sepsis. Para facilitar esto, se han desarrollado varios sistemas de puntuación. Dos de los más validados y utilizados son la puntuación SOFA (Sequential Organ Failure Assessment) y su versión rápida, la puntuación qSOFA.
La puntuación SOFA evalúa la función de seis sistemas orgánicos: respiratorio, cardiovascular, hepático, de coagulación, renal y neurológico. Se basa en parámetros clínicos y de laboratorio como la presión arterial, la frecuencia respiratoria, el estado de conciencia (Escala de Coma de Glasgow), la función renal (creatinina, diuresis), la función hepática (bilirrubina), la coagulación (plaquetas) y la oxigenación (PaO2/FiO2).
La puntuación qSOFA es una herramienta más simple diseñada para una rápida evaluación a pie de cama, que no requiere resultados de laboratorio. Se basa en solo tres criterios clínicos fáciles de obtener: frecuencia respiratoria, estado mental y tensión arterial sistólica.
La investigación ha demostrado que la puntuación qSOFA es un mejor predictor de la mortalidad hospitalaria que los antiguos criterios SIRS (Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica) en pacientes con sospecha de infección que no se encuentran en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Para los pacientes ya ingresados en la UCI con sospecha de infección, la puntuación SOFA completa es un predictor más robusto de la mortalidad hospitalaria en comparación con los criterios SIRS y la puntuación qSOFA. Esto subraya la importancia de la evaluación de la disfunción orgánica en la definición y el manejo de la sepsis.
Criterios de los Sistemas de Puntuación
Aunque los criterios SIRS ya no definen la sepsis, todavía pueden ser útiles como indicadores de una respuesta inflamatoria que justifica una mayor investigación clínica:
- Temperatura > 38° C o < 36° C
- Frecuencia cardíaca > 90 latidos por minuto
- Frecuencia respiratoria > 20 respiraciones por minuto o presión parcial de dióxido de carbono arterial (PaCO2) < 32 mmHg
- Recuento de leucocitos > 12.000/mcL, < 4.000/mcL o > 10% de formas inmaduras (en banda)
Los pacientes que presentan dos o más de estos criterios SIRS deben ser evaluados más a fondo.
Los criterios qSOFA, que son más predictivos para pacientes fuera de la UCI, son:
- Frecuencia respiratoria ≥ 22 respiraciones por minuto
- Estado mental alterado
- Tensión arterial sistólica ≤ 100 mmHg
La presencia de dos o más de estos criterios qSOFA en un paciente con sospecha de infección indica un mayor riesgo de mal pronóstico y la necesidad de una evaluación y manejo urgentes.
La puntuación SOFA, aunque más compleja y requiriendo pruebas de laboratorio, es la herramienta preferida en la UCI para evaluar la gravedad de la disfunción orgánica. La tabla SOFA, que se consulta en la práctica clínica, asigna puntos a la disfunción de cada sistema orgánico, sumando un total que correlaciona con el riesgo de mortalidad. Existen otros sistemas de puntuación, pero SOFA y qSOFA son los más reconocidos en el contexto de la sepsis.
Comparativa Simplificada de Criterios de Puntuación Inicial
| Criterio | SIRS (≥ 2 indica respuesta inflamatoria, no necesariamente sepsis) | qSOFA (≥ 2 en sospecha de infección indica mayor riesgo de mortalidad fuera de UCI) |
|---|---|---|
| Temperatura | > 38° C o < 36° C | No aplica |
| Frecuencia Cardíaca | > 90 lpm | No aplica |
| Frecuencia Respiratoria | > 20 rpm o PaCO2 < 32 mmHg | ≥ 22 rpm |
| Estado Mental | No aplica | Alterado |
| Tensión Arterial Sistólica | No aplica | ≤ 100 mmHg |
| Leucocitos | > 12.000, < 4.000 o > 10% bandas | No aplica |
Nota: La tabla SOFA completa es más extensa y evalúa múltiples parámetros de disfunción orgánica con valores numéricos específicos.
Pruebas de Laboratorio Clave en la Evaluación de la Sepsis
Además de los cultivos para identificar el agente infeccioso, una serie de pruebas de laboratorio son vitales para evaluar la gravedad de la sepsis y el grado de disfunción orgánica.
El hemograma completo (CSC) proporciona información sobre el recuento de glóbulos blancos (leucocitos), glóbulos rojos y plaquetas. En la sepsis, el recuento de leucocitos puede estar marcadamente elevado (> 15.000/mcL) o, paradójicamente, disminuido (< 4.000/mcL), lo cual es un signo de mal pronóstico. La presencia de un alto porcentaje de formas inmaduras de glóbulos blancos (bandas) también es un indicador de infección activa. El recuento de glóbulos blancos puede fluctuar a lo largo de la enfermedad dependiendo de la gravedad, el estado inmunológico del paciente y el tipo de infección. Es importante considerar que el uso de corticosteroides, comunes en ciertas condiciones médicas, puede elevar artificialmente el recuento de leucocitos.
La gasometría arterial es fundamental para evaluar el estado de oxigenación y el equilibrio ácido-base. Inicialmente, los pacientes sépticos a menudo hiperventilan, lo que lleva a una alcalosis respiratoria (baja PaCO2 y pH alto). Sin embargo, a medida que la disfunción orgánica progresa, especialmente si hay hipoperfusión tisular, se acumula ácido láctico, resultando en una acidosis metabólica (bicarbonato bajo, lactato alto, pH bajo). La insuficiencia respiratoria hipoxémica, un componente común de la sepsis grave y el SDRA, se manifiesta con una disminución del índice PaO2/FiO2 y, en casos severos, con hipoxemia franca (PaO2 < 70 mmHg).
Los electrólitos séricos, el nitrógeno ureico en sangre (BUN) y la creatinina se miden para evaluar la función renal. La insuficiencia renal es una complicación frecuente y grave de la sepsis, manifestándose con un aumento progresivo de BUN y creatinina.
Las pruebas de función hepática, incluyendo bilirrubina y transaminasas, se realizan para detectar disfunción hepática. Aunque la insuficiencia hepática franca es menos común en pacientes con función hepática previa normal, las elevaciones de estos marcadores pueden ocurrir.
La medición de las concentraciones séricas de lactato es un indicador crucial de hipoperfusión tisular y severidad de la sepsis. Un lactato elevado sugiere que los tejidos no están recibiendo suficiente oxígeno y están recurriendo al metabolismo anaeróbico. La saturación venosa central de oxígeno (ScvO2), a menudo medida a través de un catéter venoso central, también puede usarse para guiar el tratamiento de reanimación, reflejando el equilibrio global entre el suministro y el consumo de oxígeno.
Monitorización Hemodinámica y Otras Evaluaciones
La monitorización hemodinámica es esencial, especialmente en pacientes con shock séptico. Mientras que la monitorización básica incluye tensión arterial y frecuencia cardíaca, en casos complejos puede ser necesaria una monitorización más invasiva.
La ecocardiografía a pie de cama en la UCI es una herramienta valiosa y no invasiva para evaluar el estado hemodinámico, incluyendo la función cardíaca y el estado de volumen. En el shock séptico, a diferencia de otros tipos de shock (hipovolémico, obstructivo, cardiogénico), es común observar un gasto cardíaco aumentado y una resistencia vascular periférica disminuida, lo que refleja la vasodilatación generalizada característica de esta condición.
Las mediciones invasivas con un catéter venoso central o, en ocasiones, un catéter de arteria pulmonar, pueden ser útiles cuando el tipo específico de shock no está claro o cuando se necesitan administrar grandes volúmenes de líquidos. La presión venosa central (PVC) y la presión de oclusión de la arteria pulmonar (POAP) suelen ser normales o bajas en el shock séptico, a diferencia de lo que ocurre en el shock cardiogénico o hipovolémico severo.
Finalmente, es importante considerar la posibilidad de insuficiencia suprarrenal relativa en pacientes con sepsis grave. Esto ocurre cuando las glándulas suprarrenales no producen suficiente cortisol en respuesta al estrés extremo de la sepsis. Aunque los niveles de cortisol pueden ser normales o ligeramente elevados, no aumentan adecuadamente en respuesta al estrés o a la estimulación con ACTH sintética. La evaluación de la función suprarrenal puede realizarse midiendo el cortisol sérico basal y, si es necesario, realizando una prueba de estimulación con ACTH.
Preguntas Frecuentes sobre Sepsis y SOFA
¿Qué diferencia hay entre infección y sepsis?
Una infección es la invasión de tejidos por microorganismos. La sepsis es la respuesta desregulada y potencialmente mortal del cuerpo a una infección, que daña los propios órganos.
¿Qué son los criterios SIRS?
SIRS (Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica) son criterios que indican una respuesta inflamatoria generalizada. Aunque ya no definen la sepsis, su presencia puede sugerir la necesidad de buscar una infección.
¿Para qué se usan las puntuaciones qSOFA y SOFA?
Se usan para evaluar la gravedad de la sepsis y el riesgo de mortalidad, basándose en la presencia y severidad de la disfunción orgánica. qSOFA es rápida y para uso fuera de la UCI; SOFA es más detallada y para uso en la UCI.
¿Qué pruebas de laboratorio son importantes en la sepsis?
Hemograma completo, electrolitos, creatinina, lactato, gasometría arterial, pruebas de función hepática y, crucialmente, cultivos (sangre, orina, etc.) para identificar la fuente de infección.
¿Por qué se monitoriza la tensión arterial, frecuencia cardíaca y oxígeno?
Son signos vitales básicos que indican el estado hemodinámico y respiratorio del paciente, que son fundamentales para detectar el shock y la disfunción orgánica en la sepsis.
En resumen, la sepsis es una emergencia médica que requiere un reconocimiento rápido basado en la sospecha clínica en presencia de una infección, una evaluación exhaustiva de la disfunción orgánica utilizando herramientas como las puntuaciones SOFA y qSOFA, y una batería de pruebas de laboratorio y de imagen para confirmar el diagnóstico, identificar la fuente de la infección y guiar el tratamiento.
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