18/09/2022
La silla Savonarola es mucho más que un simple asiento; es un artefacto cargado de historia, un testigo silencioso del paso de imperios, la evolución de la fe y el auge del arte. Su diseño distintivo, caracterizado por su estructura plegable en forma de X, la ha convertido en un icono reconocido, aunque pocos conocen la rica y a veces paradójica historia detrás de su nombre y su origen.

Contrario a lo que su nombre podría sugerir, la silla Savonarola no fue creada por el fraile dominico Girolamo Savonarola. Sus orígenes se remontan mucho más atrás en el tiempo, a la gloriosa y poderosa República Romana.
Orígenes Romanos: La Sella Curulis
La historia de esta notable silla comienza en la antigua Roma, con la sella curulis. Este asiento no era un mueble común; era un símbolo potente de poder y autoridad. La sella curulis estaba reservada exclusivamente para los magistrados de más alto rango del Imperio, aquellos con imperium, el poder de mandar. Cónsules, pretores, ediles curules y, en tiempos de crisis, dictadores, eran los únicos privilegiados que podían sentarse en ella.
Se decía que el nombre curulis provenía de currus, que significa 'carro', posiblemente refiriéndose a los carros utilizados por los magistrados en ceremonias triunfales. Su diseño, aunque inicialmente simple, consistía en dos patas curvas cruzadas en forma de X, unidas por una barra horizontal en la parte inferior y un asiento en la parte superior. Los primeros ejemplares eran probablemente de marfil o metal, a veces con incrustaciones, reflejando el estatus de quien la usaba.
La importancia de la sella curulis trascendía su función física. Era un requisito ceremonial para que las decisiones tomadas por el magistrado fueran consideradas legales y vinculantes. Sentarse en la sella curulis era la ratificación visual de la autoridad. Además de su simbolismo, la silla poseía una característica práctica crucial: era plegable. Esta portabilidad era esencial, especialmente en tiempos de guerra o cuando los magistrados debían viajar para ejercer su autoridad en diferentes partes del vasto territorio romano.
El Nombre Irónico: Girolamo Savonarola
Es uno de los giros más intrigantes de su historia. La silla que hoy conocemos como Savonarola no adquirió este nombre hasta el siglo XIX, muchos siglos después de su uso en Roma y siglos después de la vida del fraile Girolamo Savonarola (1452-1498). ¿Por qué, entonces, lleva su nombre?
Girolamo Savonarola fue un fraile dominico influyente y controvertido que vivió en Florencia durante el Renacimiento. Conocido por sus apasionados sermones, criticaba duramente la corrupción de la Iglesia y la moralidad decadente de la sociedad de su tiempo. Predicaba la penitencia y la renuncia a los lujos terrenales como el único camino hacia la salvación.
Su desprecio por el lujo lo llevó a organizar las famosas 'Hoguera de las Vanidades' (Falò delle vanità) en Florencia, donde se quemaban públicamente miles de objetos considerados pecaminosos o símbolos de vanidad, incluyendo libros, obras de arte, vestidos suntuosos y muebles elaborados. Irónicamente, Savonarola mismo encontró su fin en la hoguera, siendo quemado en la Piazza della Signoria de Florencia en 1498 por herejía.
La conexión con la silla parece derivar de una silla plegable de diseño similar que supuestamente perteneció a Savonarola y que aún se conserva en su celda en el convento de San Marco en Florencia. A pesar de su conocido ascetismo y su aversión al lujo, esta silla, aunque funcional y menos ornamentada que otras de la época, se asoció con él. Con el tiempo, en el siglo XIX, la popularidad del fraile y la existencia de 'su' silla llevaron a que este estilo particular de asiento plegable en X fuera conocido universalmente como 'Silla Savonarola'. Es una ironía histórica que un objeto que simbolizaba el estatus y el poder en la antigüedad, y que luego evolucionó para incluir ornamentación, llevara el nombre de un hombre que despreciaba tales cosas.
La Evolución Medieval: El Faldistorium
Entre la era romana y el Renacimiento, la silla plegable en forma de X continuó existiendo, aunque su uso y simbolismo cambiaron. Durante la Edad Media, este diseño resurgió en el ámbito religioso bajo el nombre de faldistorium. Derivado de la palabra germánica faldastôl, que también significa 'silla plegable', el faldistorium se convirtió en un asiento ceremonial importante dentro de la Iglesia.
A diferencia de la sella curulis romana, cuyo uso estaba ligado al poder civil y militar, el faldistorium se utilizaba en ocasiones eclesiásticas. Servía como un trono portátil para obispos y otros altos clérigos durante ceremonias o procesiones fuera de la cátedra permanente. Su característica plegable seguía siendo su principal ventaja, permitiendo transportarlo fácilmente a diferentes lugares dentro de una iglesia o incluso a otras ubicaciones donde no se disponía de un asiento ceremonial fijo.
El diseño del faldistorium medieval a menudo era más robusto que el de su predecesor romano, y con el tiempo, comenzó a incorporar elementos decorativos, prefigurando la tendencia a la ornamentación que se acentuaría en el Renacimiento. La transición del uso político-militar al uso religioso muestra la versatilidad y la perdurabilidad de este diseño básico.
El Renacimiento y la Ornamentación
Fue en el Renacimiento, particularmente durante el siglo XVI, cuando la silla Savonarola, aunque aún no formalmente llamada así, alcanzó una gran popularidad y sofisticación en Italia. La funcionalidad de la silla plegable, heredada de sus antecesoras, comenzó a ceder terreno a la estética y la ornamentación.
Los ebanistas y artesanos del Renacimiento aplicaron su maestría a este diseño. Las estructuras de madera (a menudo nogal) se volvieron más elaboradas, con intrincadas tallas que representaban motivos vegetales, figuras mitológicas o escudos heráldicos. El asiento, que en épocas anteriores podía ser simple (a veces de cuero o tela tensada), comenzó a ser tapizado con telas ricas como terciopelo o brocado, a menudo adornadas con flecos y borlas. Las barras de la estructura en X se curvaron de forma más elegante, y a veces se añadían reposabrazos y respaldos bajos, aunque la forma básica plegable se mantenía.
En este período, la silla se convirtió nuevamente en un símbolo de estatus y riqueza, adornando los palacios de la nobleza y las casas de los comerciantes acaudalados. Su capacidad de plegarse seguía siendo útil para optimizar el espacio en las salas o para transportarla entre diferentes residencias, pero el énfasis principal estaba ahora en su belleza y en la habilidad artística demostrada en su fabricación.
Características de Diseño
La característica más distintiva de la silla Savonarola es su estructura en forma de X, compuesta por numerosas lamas de madera que se cruzan y pivotan en un punto central. Estas lamas se extienden hacia arriba para formar el asiento y, en muchos diseños, también el respaldo y los reposabrazos. La silla se pliega juntando las lamas cruzadas, lo que la hace compacta y fácil de guardar o transportar.
A lo largo de los siglos, los materiales han variado. Desde el marfil y el metal de la antigua Roma, pasando por maderas robustas en la Edad Media, hasta el nogal finamente tallado del Renacimiento. La tapicería, cuando presente, ha ido desde simples cueros hasta lujosos textiles.
Aunque el diseño básico se ha mantenido, existen variaciones regionales y temporales. Algunas sillas tienen un respaldo más pronunciado, otras son más bajas, y la cantidad y el diseño de las lamas cruzadas pueden variar. Sin embargo, la silueta inconfundible en X es su sello de identidad.
Un Legado Duradero
La silla Savonarola, con su larga y multifacética historia, es un testimonio de cómo un diseño funcional puede transformarse en un icono cultural y artístico. Desde la sella curulis que legitimaba el poder de los magistrados romanos, pasando por el faldistorium utilizado en ceremonias religiosas, hasta convertirse en un mueble de lujo y un símbolo de estatus en el Renacimiento, su evolución refleja cambios en la sociedad, la política y el arte.
Hoy en día, las sillas Savonarola originales son piezas codiciadas por coleccionistas y se encuentran en museos de todo el mundo. También existen numerosas reproducciones modernas, que permiten que este diseño histórico siga adornando hogares y espacios, recordando su extraordinario viaje a través del tiempo.
Tabla Comparativa: Evolución de la Silla Plegable en X
| Época | Nombre | Uso Principal | Materiales Típicos (inicialmente) | Característica Clave |
|---|---|---|---|---|
| Antigua Roma | Sella Curulis | Poder político y magistrados | Marfil, metal | Símbolo de autoridad, plegable |
| Edad Media | Faldistorium | Ceremonias religiosas | Madera | Portátil, ceremonial |
| Renacimiento | Silla Savonarola | Estatus social, adorno | Madera (Nogal), textiles | Ornamentación, plegable |
Preguntas Frecuentes sobre la Silla Savonarola
¿Cuándo se fabricó la primera silla con este diseño?
El diseño básico, conocido como sella curulis, se originó en la Antigua Roma, hace más de 2000 años, durante la República Romana.
¿Por qué se llama Silla Savonarola si es mucho más antigua que él?
El nombre se le dio en el siglo XIX, asociado a una silla de este estilo que supuestamente perteneció al fraile Girolamo Savonarola en Florencia, a pesar de que el diseño es de origen romano y tuvo otras denominaciones antes.
¿Era Girolamo Savonarola un diseñador de muebles?
No, Girolamo Savonarola fue un religioso y reformador. No se dedicó al diseño ni a la fabricación de muebles. La asociación de su nombre con la silla es posterior a su muerte.
¿Las sillas Savonarola modernas son plegables?
El diseño original y distintivo es plegable, y la mayoría de las reproducciones modernas conservan esta característica, aunque algunas piezas decorativas pueden ser fijas.
¿Dónde puedo ver una silla Savonarola auténtica?
Puedes encontrar sillas Savonarola auténticas (generalmente del período Renacentista o posterior) en museos de artes decorativas, palacios históricos y colecciones privadas. La silla asociada a Savonarola se encuentra en el Convento de San Marco en Florencia.
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