¿Cómo se llama lo que te ponen para la diálisis?

Diálisis vs. Hemodiálisis: ¿Cuál es la Diferencia?

25/06/2024

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Cuando los riñones pierden la capacidad de filtrar la sangre de manera efectiva, se vuelve necesario un tratamiento que sustituya esta función vital. La enfermedad renal crónica afecta a un porcentaje significativo de la población mundial, y para aquellos cuya condición progresa a una falla renal terminal, las opciones de tratamiento se centran en la diálisis o el trasplante de riñón. Aunque a menudo se usan indistintamente, es crucial entender que la diálisis es un término general que engloba diferentes métodos, siendo la hemodiálisis uno de los más comunes. Comprender la diferencia entre los tipos de diálisis disponibles es fundamental tanto para los pacientes como para los profesionales de la salud, permitiendo tomar decisiones informadas sobre el manejo de esta compleja enfermedad.

¿Qué riesgos tienen las diálisis?
Los pacientes con enfermedad renal crónica en tratamiento sustitutivo con diálisis presentan una elevada mortalidad, que es mayor a la de otras patologías como cáncer, diabetes, insuficiencia cardíaca o accidente vascular cerebral1,2.

A nivel global, el número de personas que requieren terapia de reemplazo renal, como la diálisis, está en aumento. Se estima que alrededor del 10% de la población mundial padece alguna forma de enfermedad renal crónica. Sin embargo, el acceso al tratamiento varía enormemente, concentrándose la mayoría de los pacientes tratados en países con sistemas de salud avanzados. Para los millones de personas que dependen de estos procedimientos para vivir, conocer a fondo cómo funcionan y en qué se diferencian es un paso esencial en su camino con la enfermedad renal.

¿Qué es la Diálisis?

La diálisis es un procedimiento médico diseñado para asumir el papel de los riñones sanos cuando estos ya no pueden realizar sus funciones de manera adecuada. Su principal objetivo es mantener el equilibrio químico del cuerpo al eliminar los desechos metabólicos, el exceso de sales y el agua que se acumulan en el organismo cuando los riñones fallan. Además de remover toxinas, la diálisis ayuda a controlar la presión arterial y a mantener niveles seguros de electrolitos importantes en la sangre, como el potasio, el sodio y el bicarbonato.

Este tratamiento se vuelve necesario generalmente cuando la función renal se reduce a un porcentaje muy bajo, típicamente entre el 10% y el 15% de su capacidad normal. En esencia, la diálisis es un proceso de filtración artificial de la sangre o de un fluido corporal para limpiar y equilibrar su composición.

Tipos Principales de Diálisis

Existen diferentes modalidades de diálisis, cada una con sus propias características, ventajas y desventajas. La elección del tipo de diálisis depende de varios factores, incluyendo la condición médica del paciente, su estilo de vida, sus preferencias personales y la disponibilidad de recursos. Es importante saber que la decisión inicial sobre el tipo de diálisis no es necesariamente permanente; los pacientes pueden cambiar de modalidad si es necesario, por razones médicas o de conveniencia.

Las tres modalidades principales mencionadas son:

  • Hemodiálisis en centros de diálisis u hospitales.
  • Hemodiálisis domiciliaria.
  • Diálisis peritoneal.

Aunque la hemodiálisis es una de las formas más conocidas, la diálisis peritoneal ofrece una alternativa significativa.

Diálisis Peritoneal

La diálisis peritoneal utiliza la membrana natural que recubre la cavidad abdominal, llamada peritoneo, como filtro. A través de un catéter insertado quirúrgicamente en el abdomen, se introduce un líquido de diálisis estéril en la cavidad peritoneal. Los desechos y el exceso de líquido de la sangre pasan a través de los pequeños vasos sanguíneos del peritoneo hacia este líquido. Después de un período de tiempo (llamado 'tiempo de permanencia'), el líquido, ahora cargado de desechos, se drena fuera del cuerpo y se reemplaza por líquido nuevo. Este proceso se realiza típicamente en casa.

Hay dos modalidades principales de diálisis peritoneal: la Diálisis Peritoneal Continua Ambulatoria (DPCA), que implica intercambios manuales durante el día, y la Diálisis Peritoneal Automatizada (DPA), que utiliza una máquina ('cicladora') para realizar los intercambios durante la noche mientras el paciente duerme.

La diálisis peritoneal ofrece ventajas como mayor flexibilidad horaria (al realizarse en casa), menos restricciones dietéticas y de líquidos en comparación con la hemodiálisis, y la ausencia de agujas para el acceso al torrente sanguíneo en cada sesión. Sin embargo, requiere realizar el tratamiento diariamente, tener espacio de almacenamiento en casa para los suministros, y existe un riesgo de infección en el sitio del catéter (peritonitis).

Hemodiálisis

La hemodiálisis es el tipo de diálisis más extendido a nivel mundial. En este procedimiento, la sangre del paciente es extraída del cuerpo y bombeada a través de una máquina que actúa como un riñón artificial, conocida como dializador. Dentro del dializador, la sangre pasa por un filtro especial con una membrana semipermeable que permite que los desechos, el exceso de sales y el agua se muevan desde la sangre hacia un líquido de diálisis (dializado) que fluye por el otro lado de la membrana. La sangre limpia regresa luego al cuerpo del paciente.

Para que la hemodiálisis sea posible, se necesita crear un acceso vascular que permita extraer y devolver grandes volúmenes de sangre de manera segura y eficiente. Este acceso generalmente se crea mediante una cirugía menor, siendo los tipos más comunes la fístula arteriovenosa, el injerto arteriovenoso o, de forma temporal o a largo plazo en algunos casos, un catéter venoso central.

La hemodiálisis puede realizarse en un centro de diálisis o en un hospital, típicamente tres veces por semana, o en casa, lo que permite un horario más flexible y sesiones más frecuentes (por ejemplo, diarias o nocturnas), lo que puede mejorar los resultados de salud y la calidad de vida.

El Proceso de la Hemodiálisis

Como mencionamos, la hemodiálisis implica el uso de una máquina compleja y un dializador para filtrar la sangre fuera del cuerpo. El proceso es de depuración sanguínea extracorpórea.

Durante una sesión de hemodiálisis, la sangre del paciente fluye desde el acceso vascular hacia el dializador. Dentro del dializador, la sangre y el líquido de diálisis están separados por una membrana semipermeable. Esta membrana permite el paso de pequeñas moléculas como urea, creatinina, potasio y exceso de agua, pero retiene elementos más grandes como las células sanguíneas y las proteínas.

¿Cómo Funciona el Dializador?

El dializador realiza su función de limpieza a través de dos procesos principales:

Depuración (Difusión y Convección)

La depuración se logra mediante la difusión y la convección. La difusión ocurre porque las sustancias de desecho están en mayor concentración en la sangre del paciente que en el líquido de diálisis limpio. Según los principios de la física, estas sustancias se mueven a través de la membrana semipermeable desde el área de mayor concentración (la sangre) hacia el área de menor concentración (el dializado), purificando así la sangre. La convección implica que, a medida que se elimina líquido de la sangre (ultrafiltración), los solutos disueltos en ese líquido son arrastrados con él a través de la membrana.

Ultrafiltración

La ultrafiltración es el proceso de eliminar el exceso de líquido del cuerpo. Los pacientes con falla renal a menudo retienen grandes cantidades de líquido entre sesiones de diálisis porque sus riñones no producen suficiente orina. El dializador y la máquina de hemodiálisis aplican una presión (presión transmembrana) que fuerza el exceso de agua y algunas moléculas pequeñas disueltas a través de la membrana desde la sangre hacia el dializado. Este proceso es crucial para evitar la sobrecarga de líquido, que puede causar problemas graves como dificultad para respirar (debido a líquido en los pulmones) e hipertensión arterial.

¿Dónde se ponen las diálisis?
La DP implica colocar una sonda (catéter) suave en su cavidad abdominal y llenarla de líquido limpiador (solución de diálisis). Esta solución contiene un tipo de azúcar que saca el desecho y el líquido excedente. El desecho y el líquido pasan por sus vasos sanguíneos a través del peritoneo hasta la solución.

El Peso Seco: Un Concepto Clave en Hemodiálisis

Durante cada sesión de hemodiálisis, el objetivo de la ultrafiltración es eliminar el exceso de líquido que el paciente ha acumulado desde la sesión anterior. Para saber cuánto líquido se debe remover, se utiliza el concepto de peso seco. El peso seco es el peso corporal ideal que un paciente debería tener sin exceso de líquido acumulado. Se determina clínicamente y puede ajustarse con el tiempo si hay cambios en la composición corporal del paciente (por ejemplo, si gana o pierde masa muscular o grasa).

El peso antes de la diálisis (peso pre-diálisis) menos el peso seco indica la cantidad de líquido que necesita ser removido. El peso después de la diálisis (peso post-diálisis) idealmente debería ser igual al peso seco. Eliminar demasiado líquido en una sola sesión o intentar alcanzar el peso seco cuando el paciente tiene una sobrecarga muy grande puede causar efectos secundarios como hipotensión (bajada de presión), mareos, calambres musculares o náuseas. Por ello, la cantidad de líquido a remover se planifica cuidadosamente para cada sesión.

Acceso Vascular para la Hemodiálisis

Un acceso vascular confiable es esencial para la hemodiálisis. Permite que una gran cantidad de sangre fluya desde el cuerpo hacia el dializador y regrese de manera eficiente. Los tipos de acceso vascular son:

La Fístula Arteriovenosa

La fístula arteriovenosa es el tipo de acceso preferido y más duradero. Se crea quirúrgicamente conectando una arteria a una vena, generalmente en el brazo. Esta conexión desvía el flujo sanguíneo de alta presión de la arteria hacia la vena, haciendo que la vena crezca y se fortalezca con el tiempo (un proceso llamado 'maduración'). Una vez madura (lo que puede tardar varias semanas o meses), la fístula se vuelve lo suficientemente grande y robusta como para soportar las punciones repetidas con agujas gruesas necesarias para cada sesión de hemodiálisis.

En algunos casos, si los vasos sanguíneos del paciente no son adecuados para crear una fístula directa, se puede usar un injerto arteriovenoso. Un injerto utiliza un tubo de material sintético (como Gore-Tex) para conectar una arteria y una vena, creando un conducto artificial que se puede puncionar para la diálisis.

Cuidados de su Fístula

El cuidado adecuado de la fístula es vital para su funcionamiento a largo plazo y para prevenir complicaciones como infección o trombosis. Algunos cuidados importantes incluyen:

  • Palpar la vibración suave ('thrill') o escuchar un soplo ('bruit') sobre la fístula diariamente para asegurarse de que está funcionando.
  • Evitar la compresión del brazo con la fístula (no usar ropa ajustada, joyas, no tomar la presión arterial ni sacar sangre de ese brazo para análisis rutinarios).
  • Mantener el brazo limpio y proteger la fístula de golpes o heridas.
  • Evitar dormir sobre el brazo con la fístula.
  • Informar inmediatamente al personal médico sobre cualquier signo de infección (enrojecimiento, hinchazón, dolor, calor) o cambio en la vibración/soplo.

El Catéter Vascular

Un catéter vascular es un tubo delgado y flexible que se inserta en una vena grande, generalmente en el cuello, el pecho o la ingle. Tiene dos lúmenes (canales): uno para extraer la sangre hacia el dializador y otro para devolver la sangre limpia. Los catéteres a menudo se utilizan como acceso temporal cuando la diálisis se necesita con urgencia y no hay tiempo para que madure una fístula o un injerto, o cuando las fístulas e injertos no son posibles. Aunque algunos catéteres están diseñados para uso a largo plazo, conllevan un mayor riesgo de infección y trombosis en comparación con las fístulas o injertos.

Cuidados del Paciente sobre su Catéter

El cuidado del catéter es fundamental para prevenir infecciones, que pueden ser muy graves. Los pacientes deben:

  • Mantener el sitio de inserción del catéter limpio y seco.
  • Evitar mojar el catéter (por ejemplo, al bañarse).
  • No manipular el catéter ni el apósito que lo cubre.
  • Informar inmediatamente sobre cualquier signo de infección en el sitio del catéter (enrojecimiento, hinchazón, dolor, drenaje) o síntomas sistémicos (fiebre, escalofríos, dolor corporal).

¿Cuándo se Comienza la Diálisis y Cuánto Dura?

La decisión de cuándo iniciar la diálisis o la hemodiálisis se basa principalmente en el nivel de función renal restante del paciente y en la presencia de síntomas relacionados con la acumulación de toxinas y líquido (como náuseas, fatiga severa, hinchazón incontrolable o dificultad para respirar). Generalmente, se comienza cuando los riñones han perdido entre el 85% y el 90% de su función.

La duración y frecuencia de las sesiones de hemodiálisis varían según las necesidades individuales del paciente, que dependen de factores como la función renal residual, el peso, la estatura, la cantidad de líquido acumulado entre sesiones y la eficiencia del dializador utilizado. El esquema más común para la hemodiálisis en centro es de tres sesiones por semana, cada una con una duración aproximada de cuatro horas. Sin embargo, la hemodiálisis domiciliaria a menudo implica sesiones más cortas pero más frecuentes (por ejemplo, diarias o nocturnas), lo que simula mejor la función continua de los riñones sanos y puede ofrecer mejores resultados clínicos y mayor flexibilidad para el paciente.

Diálisis Peritoneal vs. Hemodiálisis: Principales Diferencias

Aunque ambas son formas de diálisis, los tratamientos de diálisis peritoneal y hemodiálisis difieren significativamente en cómo se llevan a cabo, su frecuencia y el impacto en la vida diaria del paciente. La principal diferencia conceptual es que la hemodiálisis es un *tipo* de diálisis. Aquí presentamos una comparativa de sus características:

CaracterísticaDiálisis PeritonealHemodiálisis en CentroHemodiálisis Domiciliaria
UbicaciónDomicilioCentro de diálisis/HospitalDomicilio
FrecuenciaDiaria (manual o automática nocturna)Típicamente 3 veces/semana5-7 veces/semana
ProcesoUsa membrana peritoneal interna (catéter abdominal)Usa máquina/dializador externo (acceso vascular en extremidad/cuello)Usa máquina/dializador externo (acceso vascular en extremidad/cuello, requiere acompañante)
Duración SesiónContinuo (intercambios diarios o nocturnos)Aprox. 4 horasVariable, a menudo más cortas/frecuentes
Restricciones Dieta/LíquidoGeneralmente menos restrictivasMás restrictivasMenos restrictivas (con más frecuencia)
IndependenciaMayor (se realiza por el paciente)Menor (depende del centro, horarios fijos)Mayor (se realiza por el paciente/acompañante, horarios flexibles)
Acceso VascularCatéter abdominal (bajo riesgo de infección sistémica, riesgo de peritonitis)Fístula, Injerto o Catéter (riesgo de infección en acceso, trombosis)Fístula, Injerto o Catéter (riesgo de infección en acceso, trombosis)

La elección entre estas modalidades depende de las preferencias del paciente, su capacidad para manejar el tratamiento (o contar con ayuda), su estado de salud general y factores sociales y geográficos.

Preguntas Frecuentes sobre Diálisis y Hemodiálisis

¿Es la falla renal siempre permanente?

Generalmente, la falla renal crónica o terminal que requiere diálisis es permanente. Los riñones no recuperan su función. Sin embargo, en casos de falla renal aguda (repentina), la diálisis puede ser necesaria solo por un período corto hasta que los riñones se recuperen. En la falla renal crónica, la diálisis se realiza de por vida a menos que el paciente reciba un trasplante de riñón exitoso.

¿Qué ocurre si no se controla el líquido entre sesiones de hemodiálisis?

La acumulación excesiva de líquido entre sesiones de hemodiálisis puede llevar a síntomas como hinchazón (edema), dificultad para respirar debido a líquido en los pulmones (edema pulmonar), aumento de la presión arterial y sobrecarga en el corazón. Controlar la ingesta de líquidos y sal es crucial para minimizar estos problemas y hacer que las sesiones de diálisis sean más seguras y efectivas al facilitar la eliminación del exceso de líquido.

¿Se puede cambiar el tipo de diálisis?

Sí, es posible cambiar entre los diferentes tipos de diálisis (por ejemplo, de diálisis peritoneal a hemodiálisis o viceversa) o incluso de hemodiálisis en centro a hemodiálisis domiciliaria, si la situación médica o las circunstancias del paciente lo requieren y es médicamente apropiado. La decisión debe tomarse en consulta con el equipo médico.

¿Cuál es la función principal de la diálisis?

La función principal de la diálisis es reemplazar las funciones de filtración y equilibrio de líquidos y electrolitos que los riñones sanos ya no pueden realizar. Esto incluye la eliminación de desechos metabólicos, el exceso de sal y agua, y el mantenimiento de niveles adecuados de ciertos químicos en la sangre, ayudando a controlar la presión arterial y prevenir la acumulación de toxinas que dañarían el organismo.

¿Qué se hace en una sala de hemodiálisis?

En una sala de hemodiálisis de un centro, varios pacientes reciben el tratamiento simultáneamente bajo la supervisión de personal de enfermería y técnicos. Cada paciente se conecta a una máquina de hemodiálisis a través de su acceso vascular. El personal monitorea de cerca el procedimiento, los signos vitales del paciente y la máquina para asegurar que la filtración y la eliminación de líquido se realicen de manera segura y efectiva. Aunque hay personal capacitado presente, puede haber poca privacidad y restricciones en cuanto a compañía o ingesta de alimentos/bebidas durante la sesión.

En resumen, la diálisis es el tratamiento general para la falla renal, y la hemodiálisis es una modalidad específica dentro de este tratamiento, que utiliza una máquina y un filtro externo (dializador) para limpiar la sangre. La diálisis peritoneal, por otro lado, utiliza la membrana interna del abdomen como filtro. Ambas técnicas son vitales para la supervivencia de pacientes con falla renal terminal, y la elección entre ellas es una decisión compleja y personal que debe tomarse en conjunto con el equipo médico, considerando las necesidades y el estilo de vida de cada individuo.

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