El Gobelino: Historia y Arte del Tapiz Real

05/01/2025

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El término 'gobelino' evoca de inmediato imágenes de suntuosos tapices que han adornado palacios y residencias nobles a lo largo de los siglos. Pero, ¿qué es exactamente un gobelino y cuál es la historia detrás de su renombre mundial? Un gobelino es, en esencia, un tapiz tejido en la célebre Manufacture Royale des Gobelins de París, o una imitación de la alta calidad y técnica que caracteriza a las obras producidas allí. Su historia está intrínsecamente ligada a la excelencia artesanal y a la voluntad de monarcas franceses de crear obras de arte textil sin parangón.

¿Qué es un gobelino?
Un gobelino es un tapiz hecho en la Manufacture Royale des Gobelins de París o una imitación suya. Entre los gobelinos son famosas las series de La historia de Constantino, Las Musas, La historia de Alejandro, La vida de Moisés y Don Quijote.

El nombre 'gobelino' no proviene de una familia real o un artista famoso, sino de un humilde tintorero de lana llamado Jehan Gobelins. A mediados del siglo XV, Jehan se hizo notable por la excepcional calidad y el vibrante color rojo escarlata que lograba en su taller. Este taller estaba convenientemente situado en París, a orillas del río Bièvre, cuyas aguas se creía que contribuían a la pureza de los tintes. La reputación de la familia Gobelins creció tanto que, para mediados del siglo XVI, no solo su taller, sino el río Bièvre y toda la zona circundante, comenzaron a ser conocidos por su nombre. Esta modesta tintorería sentó las bases de lo que se convertiría en una de las manufacturas más prestigiosas del mundo.

Historia de la Manufactura

Orígenes y Fundación

El interés real por el arte del tapiz en Francia se manifestó claramente a principios del siglo XVII. En 1602, el rey Enrique IV decidió establecer tapiceros flamencos de renombre en París. Para ello, alquiló varios edificios en el barrio de los Gobelins, adyacentes al río Bièvre, precisamente en la ubicación donde más tarde se consolidaría la famosa manufactura. Esta iniciativa buscaba impulsar la producción de tapices en Francia y reducir la dependencia de importaciones.

La Época Real y Colbert

El punto de inflexión llegó en 1662. Jean-Baptiste Colbert, el astuto ministro de finanzas del rey Luis XIV, tuvo una visión ambiciosa: consolidar todas las artes y oficios al servicio de la Corona francesa en un único y gran complejo. Con este fin, adquirió el Hotel des Gobelins en nombre del rey. Sobre estas 3.5 hectáreas, fundó la Manufacture royale des tapisseries et des meubles de la Couronne, que rápidamente se haría famosa simplemente como la Manufacture Royale des Gobelins. Esta institución no se limitó a la tapicería; su objetivo era producir todo tipo de muebles y objetos suntuarios para la corte. Colbert puso la manufactura bajo la dirección del pintor real Charles Le Brun. Le Brun, una figura dominante en el arte francés de la época, no solo dirigió la fábrica, sino que también fue el jefe de diseño desde 1663 hasta 1690. Bajo su supervisión, se crearon diseños magistrales para tapices y muebles, elevando el prestigio de los Gobelins a niveles sin precedentes. Se incorporaron a la manufactura unos doscientos cincuenta artesanos de diversas especialidades, incluyendo ebanistas, pintores, broncistas, liceros (tejedores de tapices), orfebres, plateros y lapidarios. Además, se estableció una escuela de artes decorativas, asegurando la transmisión de conocimientos y técnicas de alta calidad. De esta época dorada se conservan, además de tapices y muebles, jarrones, paneles de pietre dure y alfombras, testimonio de la vasta producción de la manufactura.

Cambios y Cierres

La prosperidad de la Manufactura de los Gobelins estuvo ligada a la fortuna de la monarquía. Tras la caída en desgracia de Charles Le Brun en 1683 y, más significativamente, debido a los problemas financieros que aquejaron a Luis XIV hacia finales del siglo XVII, el establecimiento tuvo que cerrar sus puertas en 1694. Aunque reabrió en 1697, su producción se centró principalmente en la tapicería, destinada en gran medida al uso real. Durante este período, los Gobelins rivalizaron con la tapicería de Beauvais, otra manufactura real de gran importancia. La fábrica continuó operando hasta el estallido de la Revolución Francesa, momento en el que el trabajo fue suspendido.

El Siglo XIX

Con la Restauración borbónica, la fábrica fue reabierta, aunque no sin cambios. En 1825, por orden del rey Carlos X, los telares de tapicería fueron trasladados a Beauvais. Sin embargo, el recinto de París no quedó vacío; se instaló en él la Manufacture de la Savonnerie, un taller especializado en la fabricación de alfombras de nudo. Así, la producción de alfombras se sumó a la historia de la tapicería en este lugar histórico. La fábrica sufrió un duro golpe en 1871, cuando fue incendiada durante los eventos de la Comuna de París. A pesar de este revés, la institución sobrevivió y fue reconstruida.

Evolución de los Estilos Artísticos

Los tapices producidos en la Manufactura de los Gobelins no solo reflejan una evolución técnica, sino también los cambios estilísticos que marcaron el arte francés a lo largo de los siglos.

Manierismo y Barroco Temprano

En la primera mitad del siglo XVII, antes de la consolidación de la Manufactura Real unificada, la producción de tapices en París mostraba la influencia persistente del Manierismo, un estilo surgido en el siglo XVI. Los tapices de esta fase a menudo utilizaban los mismos cartones (diseños) de diversos estudios, lo que hacía difícil distinguirlos. Artistas como Antoine Caron, Ambroise Dubois, Toussaint Dubreuil y Martin Freminet mantuvieron la tradición formal y compositiva del siglo anterior. El diseño manierista se caracteriza por figuras y rostros alargados y delgados, composiciones con figuras dispuestas en perspectiva escalonada según su importancia, y el uso de colores brillantes con fondos luminosos. Un ejemplo notable de esta fase es la serie de la Historia de Constantinopla, para la cual Peter Paul Rubens realizó cartones entre 1622 y 1623. Sin embargo, la influencia del Barroco comenzó a establecerse en la tapicería parisina con la participación de Simon Vouet en 1627.

El Barroco Pleno y Le Brun

La influencia barroca de Simon Vouet en la pintura fue inmensa y se extendió a sus seguidores, como Eustache Le Sueur, Charles Lebrun y Charles Poerson. Las composiciones barrocas de Vouet se caracterizan por el movimiento, una mayor plasticidad, una simplificación de la riqueza arquitectónica en favor de esquemas claros, figuras con mayor definición y rostros expresivos. El elemento pictórico ganó importancia en las tapicerías. A partir de 1662, bajo la dirección de Charles Le Brun, el elemento gráfico en los gobelinos adquirió un nuevo peso. Le Brun, influenciado tanto por su maestro Vouet como por su estancia en Roma, donde estudió las obras del Renacimiento (Rafael, Giulio Romano) y del Barroco italiano (Pietro da Cortona, Giovanni Francesco Romanelli, Guido Reni, Agostino Carracci, Ludovico Carracci), desarrolló un estilo gráfico que formó la base del diseño en la manufactura. Durante su dirección, se crearon tapices que buscaban integrarse cada vez más en la arquitectura de los interiores. Los bordes tradicionales fueron reemplazados por grandes tiras decorativas, haciendo que el tapiz pareciera un cuadro fijo en la pared. Sin embargo, hacia finales del siglo XVII, la influencia de Le Brun comenzó a declinar, dando paso a estilos que reflejaban la realidad contemporánea, la influencia de lo exótico y el Grotesco italiano, con artistas como Jean Berain y Noël Coypel.

El Siglo XVIII: De la Regencia al Neoclasicismo

La reanudación de la producción tras el cierre temporal a finales del siglo XVII (1699) vio la inclusión de series existentes y la expansión con nuevas escenas, a menudo diseñadas por alumnos de Le Brun como Jean Coypel y Antoine Jouvenet. A principios del siglo XVIII, la moda de las escenas exóticas cobró fuerza, con series exitosas como las de Don Quijote y Las Indias, diseñadas por Charles-Antoine Coypel y François Desportes. Sin embargo, los cambios en la decoración de interiores durante la Regencia, como el auge de los paneles de madera (boiseries) y la moda de los espejos, representaron una seria competencia para los tapices. Estos perdieron importancia en las nuevas mansiones parisinas (hôtels particuliers), quedando a veces relegados a accesorios o desapareciendo las grandes series temáticas.

La transición hacia el estilo Rococó se consolidó entre 1733 y 1755 bajo la dirección artística de Jean-Baptiste Oudry. En esta etapa, el elemento gráfico se simplificó, mientras que la paleta de colores se amplió significativamente, dando lugar a las imágenes típicas del Rococó. Artistas como Claude Audran III, Jean François de Troy y Charles-Antoine Coypel contribuyeron con diseños que, producidos en numerosas series y grandes cantidades, aseguraron el éxito económico de la manufactura. Entre 1755 y 1789, bajo la dirección, en parte, de Abel François Poisson de Vandi (el marqués de Marigny), los tapices reflejaron las características del Neoclasicismo. Se produjeron series más cortas pero con gran variedad temática, buscando nuevos clientes entre la alta burguesía. Las composiciones se hicieron más pequeñas, a menudo con figuras en medallones, diseñadas para ajustarse a espacios específicos, actuando casi como pinturas. François Boucher también fue director artístico entre 1755 y 1770, pero a pesar de su renombre, las ventas disminuyeron hacia finales de siglo. La moda cambiante, con tendencias a corto plazo como el goût grec, étrusques, turques, chinois, égyptien, anglaise, marginó la tapicería tradicional. Aunque se intentó con retratos y figuras patrióticas, el tapiz como forma de arte prestigiosa había sobrevivido, en cierto modo, a su utilidad práctica en la decoración contemporánea.

El Siglo XIX: Retratos y Vanguardia

El inicio del siglo XIX trajo serias dificultades financieras a la manufactura, que se agravaron durante la Revolución Francesa, a pesar de intentos de reorganización. Sin embargo, el reinado de Napoleón Bonaparte insufló nueva vida a la fábrica. Napoleón consideraba que las producciones de los Gobelins debían ser el «principal ornato de la Casa Imperial». Con entre ochenta y noventa trabajadores en los talleres, los tapices de esta época glorificaron la figura del Emperador, reproduciendo obras famosas como la Peste en Jaffa de Antoine-Jean Gros o Bonaparte cruzando el San Bernardo de Jacques-Louis David, además de actos oficiales y retratos del emperador y su familia.

¿Qué tipo de tela es el gobelino?
El tejido gobelino, también conocido como tapiz gobelino, es un tipo de tela Jacquard caracterizada por sus elaborados diseños y colores vibrantes. Se fabrica en telares manuales o mecánicos, utilizando hilos de lana, algodón, seda o incluso metales preciosos.

Durante la Restauración borbónica (1814–1830), se volvió a estilos más cercanos a los del reinado de Luis XVI y se continuó con la producción de retratos. La Batalla de Tolosa, basada en una obra de Horace Vernet, fue realizada entre 1818 y 1827. Como se mencionó, en 1825 los telares de tapicería fueron trasladados a Beauvais por orden de Carlos X. En la Segunda República (1848–1852), figuras como Jules-Pierre-Michel Dieterle tuvieron roles importantes en la supervisión de las manufacturas reales. Durante el Segundo Imperio (1852–1870), la moda de los retratos persistió, con numerosas obras destinadas al Louvre. Pierre-Adolphe Badin dirigió las fábricas de París y Beauvais entre 1860 y 1871, enfocándose en la decoración de palacios. La Tercera República Francesa (1870–1940) vio a los tapices destinados a edificios públicos específicos y, bajo la dirección de Gustave Geoffroy, se abrieron a diseños impresionistas, utilizando cartones de artistas como Gustave Moreau, Georges-Antoine Rochegrosse, Lucien Lévy-Dhurmer y Odilon Redon.

La Ciencia del Color y la Técnica

La Revolución del Color con Chevreul

La producción de tapices de alta calidad depende fundamentalmente de la maestría en el uso del color. Entre 1824 y 1883, el químico Eugène Chevreul, director del laboratorio de tintes de los Gobelins, llevó a cabo experimentos científicos pioneros sobre la teoría del color, especialmente sobre el contraste simultáneo. Sus investigaciones permitieron reducir a la mitad el número de colores utilizados previamente, pero con un conocimiento mucho más profundo de sus interacciones. Desarrolló una verdadera gramática de los colores basada en tres colores básicos y 72 tonos, lo que, combinado, permitía obtener hasta 14.400 colores diferentes. Este trabajo tuvo un impacto significativo no solo en la tapicería, sino también en la pintura y otras artes visuales. Hoy en día, la manufactura utiliza un nuevo sistema llamado NIMES, que incorpora las contribuciones de las nuevas tecnologías para la gestión y reproducción del color.

Técnicas Antiguas y Modernas

Aunque la tecnología moderna ha influido en aspectos como la gestión del color, la fabricación de tapices en los Gobelins sigue empleando técnicas ancestrales. En la actualidad, se ofrecen demostraciones sobre cómo se fabrican los tapices siguiendo los métodos desarrollados en el siglo XVII, el apogeo de la Manufacture Royale des Gobelins bajo Le Brun. Esto permite apreciar la complejidad y el arte involucrados en cada pieza tejida a mano.

Los Gobelinos Hoy

La Fábrica Hoy en Día

Hoy en día, la Manufactura de los Gobelins funciona como una institución estatal francesa, dependiente del Mobilier National. El complejo en París está compuesto por un conjunto de cuatro edificios irregulares que datan del siglo XVII, que albergan, entre otras cosas, la antigua residencia de Charles Le Brun y los talleres que sirvieron como fundiciones para la mayoría de las estatuas de bronce que adornan los jardines del Palacio de Versalles. Además, se encuentra la construcción en la avenida des Gobelins, reconstruida por Jean-Camille Formigé en 1912 en un estilo que recuerda al Napoleón III, después del incendio de 1871.

Producción y Artistas Contemporáneos

La manufactura sigue activa, produciendo tapices y alfombras (a través del taller de la Savonnerie) principalmente para edificios públicos y representaciones oficiales. La producción actual incluye tanto copias de cartones antiguos como nuevos diseños encargados a artistas contemporáneos de renombre. La lista de artistas cuyas obras han sido adaptadas a tapiz en los Gobelins es impresionante y demuestra la apertura de la institución a las tendencias actuales: Paul Cézanne, Jean Arp, Fernand Léger, Alexander Calder, Jean Picart le Doux, Yves Brayer, Sonia Delaunay, Jean Dewasne, Serge Poliakoff, Jean-Paul Riopelle, Zao Wou-Ki, Jean Lurçat, Marcel Gromaire, Joan Miró, Klára Lenz, entre muchos otros. Esto subraya que el arte del gobelino es un modo de expresión vibrante y adaptable a las estéticas contemporáneas.

La Galería para el Público

Para permitir al público apreciar la rica historia y la maestría de los Gobelins, la Galería de los Gobelinos, ubicada en el edificio de Formigé, abrió sus puertas en 2007 después de años de estar cerrada por reformas. Este espacio permite a los visitantes admirar ejemplos de la producción histórica y contemporánea de la manufactura.

Preguntas Frecuentes

¿Qué define a un gobelino?

Un gobelino es un tapiz de alta calidad tejido en la Manufactura Real de los Gobelins en París, o una obra de imitación que sigue sus estándares de excelencia.

¿El nombre viene de una persona?

Sí, el nombre proviene de Jehan Gobelins, un tintorero de lana del siglo XV famoso por su color rojo escarlata, cuyo taller dio nombre a la zona donde se estableció posteriormente la manufactura real.

¿La Manufactura de los Gobelins sigue funcionando?

Sí, la Manufactura de los Gobelins es una institución estatal francesa que sigue activa hoy en día, produciendo tapices y alfombras para edificios públicos y colecciones nacionales.

¿Solo hacen tapices?

Aunque son más famosos por sus tapices, históricamente la Manufactura Real bajo Le Brun también produjo muebles y otros objetos de artes decorativas. Hoy en día, además de tapices, también fabrican alfombras a través de su taller de la Savonnerie.

¿Qué estilos artísticos son importantes en su historia?

La historia de los gobelinos abarca una rica evolución estilística, desde el Manierismo y el Barroco (con figuras clave como Charles Le Brun) hasta el Rococó, el Neoclasicismo, los estilos del siglo XIX (influenciados por artistas como David o Gros) y, en la actualidad, adaptándose a diversas tendencias contemporáneas.

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