20/12/2021
El momento de dar a luz es uno de los más trascendentales en la vida de una mujer y su familia. Prepararse para él implica conocer las opciones disponibles, entender el entorno hospitalario y saber cómo puedes participar activamente en el proceso para asegurar tu comodidad y bienestar. Afortunadamente, los avances en la atención obstétrica ofrecen cada vez más alternativas para que el parto sea una experiencia respetada y positiva.

Tradicionalmente, la imagen que tenemos del parto es la de la mujer acostada en una cama. Sin embargo, existen y han existido a lo largo de la historia, otras posturas que pueden ser más fisiológicas y beneficiosas. Explorar estas posibilidades, así como familiarizarse con el lugar donde nacerá tu bebé, puede ayudarte a sentirte más segura y preparada.
La Silla de Parto Vertical: Una Opción Resurgente
La silla de parto vertical representa una alternativa moderna que permite a las mujeres dar a luz en una posición más erguida. Esta no es una invención reciente; de hecho, las sillas o taburetes de parto tienen una larga historia, habiendo sido utilizados durante milenios en diversas culturas alrededor del mundo. Aparecen representadas en el arte antiguo de Egipto, Grecia y otras regiones, demostrando que la posición vertical para el nacimiento fue común mucho antes de que la práctica de acostarse en una cama se generalizara, particularmente con la intervención médica masculina en el parto.
Estos dispositivos históricos, a menudo de tres o cuatro patas y bajos al suelo, estaban diseñados para sostener la parte inferior del cuerpo de la mujer, permitiéndole usar la fuerza de sus piernas contra el suelo para pujar. Muchos contaban con respaldos delgados para permitir el acceso de las asistentes y asas para que la madre se sujetara, ganando apalancamiento durante el expulsivo.
Aunque su uso disminuyó con la adopción de las camas de parto planas, las sillas de parto han experimentado un resurgimiento desde la década de 1980. La evidencia y el interés creciente en partos más fisiológicos han llevado a su reintroducción en muchos hospitales modernos. La nueva silla de parto vertical es una opción más para que las mujeres puedan incluirla libremente en su plan de parto, siempre supervisado por el ginecólogo y el equipo de matronas.
Hospitales como el Quirónsalud Palmaplanas han habilitado habitaciones de paritorio equipadas con estos dispositivos. La silla moderna suele contar con asientos tanto para la futura madre como para su acompañante, fomentando la participación y el apoyo continuo. Elementos como una lazada a modo de liana pueden ayudar a la parturienta a sujetarse, acomodar o cambiar su postura y hacer fuerza durante el expulsivo. Estas salas a menudo se complementan con otros recursos que favorecen la relajación y el movimiento, como pelotas obstétricas, espacio para caminar e hilo musical.
Ventajas del Parto en Vertical
La posición vertical, facilitada por la silla de parto o simplemente adoptada con apoyo, ofrece múltiples beneficios que han sido respaldados por diversos estudios. Dar a luz con el tronco y la pelvis en un ángulo de entre 45º y 90º aprovecha una fuerza natural fundamental: la gravedad. La gravedad ayuda al descenso del bebé por el canal de parto, lo que puede hacer que el trabajo de parto sea más eficiente y, en algunos casos, más rápido.
Además de la asistencia de la gravedad, esta postura permite una mejor alineación de la pelvis, creando más espacio para que el bebé rote y progrese. La presión de la cabeza del bebé sobre el cuello uterino en esta posición puede favorecer una dilatación más efectiva. Para la madre, estar en posición vertical puede reducir el dolor sacrolumbar, un alivio bienvenido durante las contracciones. Permite que los músculos involucrados en el parto (abdominales, pélvicos, de la espalda) trabajen de manera más eficiente.
En resumen, la posición vertical puede facilitar el trabajo de parto, potencialmente acortar el tiempo de alumbramiento, aumentar la comodidad para la madre y permitirle sentir un mayor control sobre el proceso. Es por ello que hospitales como el mencionado han incorporado esta opción como una alternativa valiosa que las madres pueden elegir, siempre dentro de un plan de parto supervisado médicamente.
Más Allá de la Silla: Posiciones para un Parto Confortable
Es importante destacar que no existe una única posición que sea la mejor para todas las mujeres o para todas las etapas del trabajo de parto. La clave está en la flexibilidad y en probar diferentes posturas para encontrar aquellas que te ayuden a manejar el dolor, a sentirte más cómoda y a facilitar el progreso del parto. Moverse y cambiar de posición a lo largo del trabajo de parto es altamente recomendable y puede tener efectos positivos.
El personal de atención médica, como matronas y obstetras, así como tu acompañante, pueden guiarte y apoyarte para probar diversas posturas. La comunicación con tu equipo médico sobre tus preferencias es crucial, aunque también es necesario ser flexible, ya que las necesidades pueden cambiar a medida que el parto avanza.
Aquí exploramos algunas posiciones recomendadas que puedes considerar:
- Estar de pie, caminar y balancearse: Especialmente útil en la primera etapa del trabajo de parto. Estar en movimiento puede ayudar a agilizar la dilatación. Puedes apoyarte en tu acompañante durante las contracciones, balancearte suavemente o incluso realizar un "baile" lento que también es ideal para recibir un masaje en la espalda.
- Mecerse: Los movimientos rítmicos tienen un efecto calmante. Puedes mecerte sentada en una silla resistente, en el borde de la cama o utilizando una pelota de parto, que es una pelota grande y flexible diseñada para este fin.
- Inclinación hacia adelante: Si experimentas dolor de espalda, inclinarte hacia adelante puede aliviar la presión. Puedes rodear una silla con las piernas, apoyarte sobre una mesa, una encimera o la cama. Esta posición también es excelente para que tu acompañante te dé un masaje lumbar.
- Zancadas: Realizar zancadas suaves, apoyando un pie sobre una silla o un reposapiés e inclinándote hacia esa pierna, puede aliviar la molestia en la parte baja de la espalda. Mantener la posición por unos segundos y cambiar de lado puede ser beneficioso.
- Arrodillarse: Arrodillarse puede aliviar el dolor de espalda y, si te inclinas hacia adelante, ayuda a abrir la pelvis, facilitando el descenso del bebé. Puedes usar una pelota de parto o un montón de almohadas para sostener la parte superior de tu cuerpo, o apoyarte en la cama o una silla.
- Acuclillarse: La posición de cuclillas es muy efectiva para abrir la pelvis, dándole al bebé más espacio para rotar y pasar por el canal de parto. También puede ayudarte a pujar con más fuerza en la fase de expulsivo. Puedes apoyarte en una silla resistente, una barra de cuclillas en la cama de parto o contra la pared.
- Posición de manos y rodillas: Ponerse a cuatro patas (manos y rodillas en el suelo o en la cama) quita presión de la columna vertebral, aliviando el dolor de espalda. Inclinarse hacia adelante en esta posición también abre la pelvis y puede mejorar el suministro de oxígeno al bebé. Para descansar los brazos, puedes bajar los hombros y apoyar la cabeza sobre una almohada.
- Acostarse de lado: Para descansar durante la primera etapa del parto, acostarse de lado es una buena opción. Mantén una o ambas rodillas dobladas, colocando una almohada entre ellas para mayor comodidad, y si lo deseas, otra almohada debajo del vientre.
Es fundamental recordar que si utilizas ciertos medicamentos para el alivio del dolor, como la epidural, tus opciones de movilidad y posición pueden verse limitadas, requiriendo permanecer en la cama en una postura específica. Por eso, la comunicación previa con tu equipo médico sobre tus deseos es vital, aunque siempre manteniendo una mente abierta y flexible.
El Entorno del Nacimiento: La Sala de Partos
La sala de partos, a menudo imaginada como un lugar lleno de tecnología compleja, es en realidad una habitación diseñada para ser funcional y segura, aunque generalmente con un ambiente lo más tranquilo posible. Su tamaño suele ser considerable, entre 25 y 40 m², para acomodar al equipo necesario: la futura mamá, su acompañante, el obstetra, una partera, un neonatólogo, enfermeras, un ayudante de obstetricia y, si es necesario, un anestesista. El espacio amplio permite que todos trabajen cómodamente y con seguridad.
El ambiente suele ser de colores claros y temperaturas bastante elevadas (entre 28 y 30°C), especialmente pensando en el recién nacido, que aún no regula bien su temperatura corporal y necesita un entorno cálido similar al útero materno.
El equipamiento esencial incluye:
- La camilla de parto: Generalmente situada en el centro, es articulada y muy versátil. Puede funcionar como una cama tradicional o transformarse en una silla obstétrica para partos verticales. Muchas son eléctricas y permiten ajustes de posición sencillos. Cuenta con soportes laterales, las "pierneras", para la posición ginecológica, donde la madre se sitúa al borde para facilitar el trabajo del equipo. Detrás de la camilla suele haber un panel con conexiones para electricidad, luces y suministro de oxígeno, vital ante cualquier eventualidad.
- El asiento del obstetra: Un pequeño taburete frente a la camilla donde se sienta el profesional para asistir el nacimiento.
- La mesa y el instrumental: Próxima a la camilla, contiene el material necesario para el parto: pinzas, tijeras (incluyendo la de episiotomía), bisturí (para emergencias o procedimientos), gasas, antisépticos y otros elementos estériles.
- El equipo de monitoreo: Un aparato junto a la camilla que monitoriza continuamente las constantes vitales del bebé y la actividad uterina durante el trabajo de parto.
- Sillas y armarios: Armarios para almacenar insumos médicos y sillas para el acompañante, permitiendo que permanezca cerca y brinde apoyo.
- La pileta: Un lavamanos donde el personal médico y de enfermería realiza la higiene necesaria.
- El reloj: Un reloj grande en la pared para registrar la hora exacta del nacimiento, un dato crucial y emocionante.
En algunas instituciones, contigua a la sala de partos se encuentra la sala de recepción del recién nacido, un espacio igualmente cálido donde se traslada al bebé inmediatamente después del nacimiento para higienizarlo, pesarlo y realizar un primer control médico exhaustivo. En otros hospitales, estos procedimientos se llevan a cabo en la misma sala de partos, sobre una mesa de recepción o en una servocuna, una cuna térmica especial equipada para mantener al bebé caliente y con elementos de soporte vital básico.
Tras la primera revisión y los cuidados iniciales, se fomenta el protocolo "piel con piel", colocando al bebé directamente sobre el pecho de la madre. Este contacto temprano es fundamental para regular la temperatura del bebé, estabilizar sus constantes vitales y fortalecer el vínculo afectivo entre madre e hijo.
¿Y si el Parto es por Cesárea?
Cuando el parto requiere una cesárea, al ser un procedimiento quirúrgico, no se realiza en la sala de partos convencional, sino en un quirófano. Algunos hospitales disponen de quirófanos dedicados exclusivamente a obstetricia, mientras que otros utilizan quirófanos generales.
Un quirófano de maternidad suele ser un poco más grande que una sala de partos, con dimensiones que rondan los 45 a 55 m². El equipamiento es el propio de un quirófano, incluyendo una mesa de intervención quirúrgica donde se posiciona a la madre y grandes focos de luz sobre ella. También suele contar con una servocuna para la recepción y los primeros cuidados del recién nacido.
Preguntas Frecuentes
¿Es la silla de parto vertical la única opción además de la cama?
No, la silla de parto vertical es una de las muchas opciones disponibles. Como se mencionó, existen diversas posiciones (de pie, arrodillada, en cuclillas, etc.) que pueden ser utilizadas para dar a luz de forma vertical o semi-vertical, adaptándose a tus necesidades y preferencias.
¿Puedo elegir la posición en la que quiero dar a luz?
Sí, dentro de lo médicamente seguro y las posibilidades de la institución, puedes expresar tus preferencias de posición en tu plan de parto y comunicarlas al equipo médico. La flexibilidad es clave, ya que la posición más cómoda o efectiva puede variar durante el trabajo de parto.
¿Por qué la sala de partos está tan caliente?
La temperatura elevada (28-30°C) en la sala de partos y en la sala de recepción del recién nacido está diseñada para mantener al bebé caliente. Los recién nacidos tienen dificultades para regular su propia temperatura corporal, y este ambiente cálido ayuda a prevenir la hipotermia y replica en cierta medida el calor del útero materno.
¿Qué es el protocolo "piel con piel"?
Es una práctica recomendada que consiste en colocar al recién nacido desnudo (o con solo un pañal) directamente sobre el pecho desnudo de la madre inmediatamente después del nacimiento. Ayuda a regular la temperatura y la frecuencia cardíaca del bebé, reduce el estrés en ambos, facilita el inicio de la lactancia y fortalece el vínculo afectivo.
Conocer estas opciones y el entorno en el que se desarrollará el nacimiento te permitirá encarar este momento tan especial con mayor tranquilidad y confianza, sintiéndote parte activa de la llegada de tu bebé al mundo.
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