¿Cuánto cuesta la silla del papa en el Vaticano?

Las Históricas Sillas del Papa en el Vaticano

14/10/2024

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La figura del Papa, como líder de la Iglesia Católica, siempre ha estado rodeada de una rica tradición y un simbolismo profundo. Parte de esta tradición incluía el uso de objetos ceremoniales específicos, entre ellos, sillas especiales diseñadas no solo para sentarse, sino también para cumplir funciones simbólicas o prácticas dentro de los rituales pontificios. A lo largo de los siglos, dos sillas en particular han capturado la imaginación popular y han sido objeto de interés histórico: la Silla Gestatoria y la Sedia Stercoraria, cada una con su propia historia y significado particular dentro del contexto del Vaticano.

Estas sillas no eran simples muebles; eran parte integral de las ceremonias solemnes, diseñadas para destacar la figura del pontífice o, en el caso de una de ellas, envueltas en un mito que ha perdurado a través del tiempo. Explorar la historia de estas sillas nos permite asomarnos a las costumbres, las creencias y la evolución de los ritos papales a lo largo de los siglos.

¿Qué dice la silla del papa en el Vaticano?
Duos habet et bene pendentes. Duos habet et bene pendentes (en latín 'tiene dos y cuelgan bien'), o abreviado Testiculos habet o solo Habet! es un supuesto proceso en la elección del papa en el que se comprobaba si el elegido tenía atributos masculinos, tras lo cual se decía la frase.

La Majestuosa Silla Gestatoria: Elevando al Pontífice

Una de las sillas más reconocibles asociadas históricamente con el Papa es la Silla Gestatoria. Su nombre ya nos da una pista de su función principal: 'gestatoria' proviene del latín 'gestare', que significa llevar o portar. Efectivamente, la Silla Gestatoria era una silla ceremonial diseñada específicamente para ser llevada en hombros durante procesiones y ceremonias solemnes.

¿Qué era exactamente la Silla Gestatoria?

Consistía en un trono o sillón ricamente adornado, provisto de dos largos travesaños laterales. Estos travesaños permitían que un grupo de portadores, los llamados sediarios pontificios, la levantaran y la llevaran en procesión. El propósito principal de esta práctica era elevar al Papa por encima de la multitud. En una época en que las grandes asambleas y procesiones eran la forma principal de interacción pública entre el pontífice y los fieles, la Silla Gestatoria aseguraba que el Papa fuera visible para todos, permitiendo a la multitud verlo y recibir su bendición, reforzando su estatus y presencia.

Historia y Uso Pontificio

La Silla Gestatoria fue un elemento constante en las ceremonias papales durante muchos siglos. Su uso se documenta ampliamente en la historia del Vaticano, siendo utilizada por incontables papas en ocasiones importantes como su elección, entradas solemnes a iglesias, y procesiones litúrgicas. Detrás de la silla, en las procesiones más formales, marchaban tradicionalmente los flabelos, que eran grandes abanicos ceremoniales hechos de plumas de avestruz, añadiendo aún más pompa y solemnidad al séquito papal.

Aunque fue una tradición arraigada durante mucho tiempo, la Silla Gestatoria dejó de usarse regularmente en tiempos más recientes. El último Papa en utilizarla de forma habitual fue el Papa Juan Pablo I. Su sucesor, Juan Pablo II, optó por no utilizarla, marcando un cambio significativo en las costumbres papales y prefiriendo caminar entre la multitud o usar vehículos más modernos.

Los Sediarios Pontificios: Portadores de Tradición

Los encargados de llevar la Silla Gestatoria eran un cuerpo especial de asistentes conocido como los sediarios pontificios. Su labor era físicamente exigente pero de gran honor, siendo responsables de transportar al vicario de Cristo en la tierra. Estos hombres, vestidos con vestimentas distintivas, eran una parte visible e importante del séquito papal durante las procesiones.

Con la descontinuación del uso de la Silla Gestatoria, la función principal de los sediarios pontificios cambió. Hoy en día, su labor se centra en la asistencia al Papa en otras tareas, como la preparación de las audiencias generales y las celebraciones litúrgicas. Aunque ya no portan la silla ceremonial, siguen siendo un cuerpo activo al servicio del pontífice.

Curiosamente, la información proporcionada menciona un evento reciente en el que los sediarios pontificios tuvieron una función similar a la de portadores, aunque no de la silla. Se menciona que actuaron por última vez como portadores el 26 de abril de 2025, llevando a hombros el féretro del Papa Francisco. Este dato, aunque futuro al momento de redactar esto, ilustra la evolución de sus roles y cómo, en momentos de gran solemnidad, aún cumplen una función de portar un elemento central de la figura papal, aunque sea en un contexto diferente al histórico. Actualmente, el cuerpo de sediarios pontificios está compuesto por 24 miembros, y su Decano es el italiano Adalberto Maria Leschiutta.

Orígenes Antiguos de una Práctica Similar

La práctica de transportar a dignatarios en sillas o palanquines no es exclusiva de la historia papal. De hecho, tiene orígenes que se remontan a la antigüedad. La representación más antigua conocida de un dignatario siendo transportado de esta manera se data durante las primeras dinastías egipcias. Ocurría en la celebración del Heb Sed, una arcaica fiesta ritual que conmemoraba el 30.º aniversario del reinado del faraón. Esto subraya que la idea de elevar y transportar a un líder en una silla ceremonial es una práctica que ha existido en diversas culturas y épocas para simbolizar estatus y autoridad.

La Transición a la Modernidad

La descontinuación de la Silla Gestatoria y su reemplazo, en cierto sentido, por el papamóvil es un reflejo de los tiempos modernos. El papamóvil, un vehículo especialmente diseñado para el transporte del Papa, permite que el pontífice se desplace con mayor rapidez y seguridad, a la vez que puede ser visto por multitudes, aunque de una manera diferente a como lo permitía la silla elevada. Este cambio simboliza una adaptación de la tradición papal a las necesidades y realidades del siglo XX y XXI.

La Misteriosa Sedia Stercoraria y el Famoso Mito

Además de la Silla Gestatoria, existe otra silla asociada al Papa que es objeto de un famoso mito medieval: la Sedia Stercoraria. Esta silla es conocida principalmente por la historia que se cuenta sobre su supuesto uso en el proceso de elección papal. A diferencia de la Silla Gestatoria, cuya existencia y función ceremonial están bien documentadas históricamente, la Sedia Stercoraria está envuelta en una leyenda que, aunque carece de pruebas históricas concluyentes de su uso ritual, ha sido muy difundida.

El Origen del Mito: La Leyenda de la Papisa Juana

El mito en torno a la Sedia Stercoraria está íntimamente ligado a una leyenda medieval muy popular: la historia de la papisa Juana. Según esta leyenda, una mujer se habría disfrazado de hombre y habría logrado ascender en la jerarquía eclesiástica hasta ser elegida Papa a mediados del siglo IX. La leyenda cuenta que gobernó durante unos dos años hasta que, en plena procesión, dio a luz, revelando su engaño. Aunque los historiadores coinciden mayoritariamente en que esta leyenda es apócrifa y no hay evidencia de la existencia de tal papisa, el relato fue muy influyente en la Edad Media y más allá.

¿Cómo se llama el sillón del papa?
Silla gestatoria. Se denomina silla gestatoria a una silla provista de dos travesaños para ser llevada en hombros. Era usada para llevar en procesión al papa en ciertas ceremonias solemnes, de manera que la multitud pudiera verlo.

La Supuesta Prueba de Masculinidad

Como consecuencia directa de la leyenda de la papisa Juana, surgió el mito de que, a partir de entonces, cada candidato elegido como Papa debía someterse a un control para verificar su sexo. Aquí es donde entra en juego la Sedia Stercoraria. Según el mito, esta era una silla especial con un agujero en el asiento. El Papa electo se sentaría en ella, y a través del agujero, un diácono o un joven cardenal comprobaría visualmente o mediante el tacto la presencia de los atributos masculinos.

¿Qué Significaba la Frase?

El ritual, según el mito, culminaba con una frase específica. Una vez confirmada la masculinidad del Papa electo, se decía: Duos habet et bene pendentes (en latín, 'tiene dos y cuelgan bien'). A veces se abreviaba a Testiculos habet o simplemente Habet! ('¡Tiene!'). Esta frase era la supuesta confirmación pública de que el nuevo pontífice era, sin lugar a dudas, un hombre. Los asistentes a la ceremonia responderían entonces con un efusivo Deo Gratias ('Gracias a Dios').

Teorías sobre el Nacimiento del Mito

Dado que no hay pruebas históricas sólidas que respalden la realización de este ritual, los estudiosos han propuesto diversas explicaciones para el origen del mito. Algunas teorías sugieren que el mito pudo haber nacido de apodos o críticas dirigidas a ciertos papas. Por ejemplo, se dice que pudo haber surgido del apodo de «papisa» que recibió Juan VIII debido a lo que algunos percibían como debilidad ante la iglesia de Constantinopla. Otros lo atribuyen al mismo sobrenombre aplicado a Marozia, una mujer poderosa e influyente en Roma en el siglo X y amante de Juan XI, vista por algunos como la verdadera fuerza detrás del poder papal en ese momento. Otra explicación sugiere que la denominación simbólica de la Iglesia de Roma como la «prostituta de Babilonia», descrita en el Apocalipsis, pudo haber contribuido a la creación de una leyenda que la denigrara al asociarla con un engaño de género.

Evidencia Histórica y Representaciones

A pesar de la difusión del mito y su persistencia en el folclore y algunas narrativas históricas, no existen pruebas históricas concluyentes que confirmen que este ritual de verificación de masculinidad se llevara a cabo realmente en el proceso de elección papal. La historia es considerada una leyenda. Sin embargo, el mito fue tan influyente que sí dejó su rastro en el arte. Existen varias representaciones que ilustran la supuesta prueba, como las ilustraciones de Lawrence Banka mostrando la prueba de masculinidad de Inocencio X, quien fue Papa entre 1644 y 1655, mucho tiempo después de la época en que supuestamente ocurrió la leyenda de la papisa Juana.

Interesantemente, sí existe una silla conocida como Sedia Stercoraria que se conserva en el Museo Vaticano y está expuesta a los visitantes. Sin embargo, su función original no está clara y podría haber sido utilizada en ceremonias de entronización para simbolizar la humildad del Papa al ascender 'desde el estercolero' (el nombre 'stercoraria' se relaciona con 'estiércol' o 'basura'), un recordatorio de la transitoriedad del poder terrenal antes de sentarse en el trono de San Pedro. La existencia de la silla real, con o sin agujero, probablemente contribuyó a alimentar el mito de la prueba de masculinidad al ser malinterpretada o utilizada como base para la leyenda.

Preguntas Frecuentes sobre las Sillas Papales

A menudo, las personas tienen curiosidad sobre estos objetos históricos asociados al Papa. Aquí respondemos a algunas de las preguntas más comunes basadas en la información disponible.

¿Cómo se llamaba el sillón que usaba el papa para ser llevado?

El sillón ceremonial que se utilizaba para llevar al Papa en procesiones sobre los hombros de los sediarios pontificios se llamaba Silla Gestatoria. Era un trono portátil que permitía a la multitud ver al pontífice durante las ceremonias solemnes.

¿Se comprobaba la masculinidad del papa en una silla especial?

Existe un mito medieval muy extendido que afirma que se utilizaba una silla especial llamada Sedia Stercoraria con un agujero para verificar la masculinidad del Papa electo. Sin embargo, los historiadores consideran que esta historia es una leyenda y no hay pruebas históricas concluyentes de que tal ritual se llevara a cabo realmente como parte del proceso de elección papal.

¿Existe aún la silla para comprobar la masculinidad?

Sí, una silla conocida como Sedia Stercoraria se conserva en el Museo Vaticano y puede ser visitada. Sin embargo, su función original es incierta y es probable que no estuviera relacionada con la supuesta prueba de masculinidad, sino quizás con simbolismos de humildad durante la entronización papal. Su existencia pudo haber contribuido a la difusión del mito.

¿Cuánto costaban estas sillas históricas?

La información proporcionada sobre la Silla Gestatoria y la Sedia Stercoraria describe su uso, su historia y los mitos asociados, pero no menciona detalles sobre su costo. Por lo tanto, basándonos únicamente en la información disponible, no es posible determinar cuánto costaban estas sillas ceremoniales.

Conclusión

Las sillas utilizadas por el Papa a lo largo de la historia, como la Silla Gestatoria y la Sedia Stercoraria, son mucho más que simples asientos. Son objetos cargados de simbolismo, historia y, en un caso, de un mito fascinante. La Silla Gestatoria representó durante siglos la visibilidad y la autoridad del pontífice ante su rebaño, siendo un elemento central de las grandes ceremonias. Su desuso y el cambio a formas de transporte más modernas reflejan la evolución de la Iglesia en el mundo contemporáneo. Por otro lado, la Sedia Stercoraria, aunque envuelta en la leyenda de una prueba de masculinidad, nos habla de los miedos y las narrativas que circulaban en la Edad Media y de cómo los objetos reales pueden ser reinterpretados por el folclore. Ambas sillas, a su manera, ofrecen una ventana única a las ricas y complejas tradiciones del Vaticano y la figura del Papa.

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