23/08/2023
El Teatro Liceo se alza majestuoso en el corazón de Buenos Aires, frente al extremo noreste de la Plaza Lorea, como un testigo silencioso de más de 150 años de historia. Ostenta con orgullo el título de ser el teatro privado en funcionamiento más antiguo de toda América Latina, un verdadero hito cultural y arquitectónico que ha sobrevivido a épocas de esplendor y desafíos.

Ubicado en un solar que alguna vez fue un baldío donde se asentaba la carpa del circo Buckingham, este emblemático edificio abrió sus puertas por primera vez en el año 1872. Fue iniciativa de un emprendedor francés de apellido Tourneville, quien lo bautizó con un nombre evocador: El Dorado. Sin embargo, como suele ocurrir con los espacios vivos de la cultura, su identidad fue mutando a lo largo del tiempo. En 1877, reflejando la prominencia de las compañías italianas que pisaban sus tablas, fue conocido como Goldoni. Posteriormente, adoptaría otras denominaciones como Progreso, Rivadavia y Moderno.
El nombre que perdura hasta nuestros días, Liceo, surgió de una manera peculiar y muy porteña. A partir de 1918, un grupo de jóvenes intelectuales que se reunían asiduamente en una confitería contigua, famosa por ser un punto de encuentro para debates y charlas, comenzaron a referirse al teatro con el mismo nombre de su lugar de tertulia: el “Liceo”. Esta denominación popular terminó arraigándose y se convirtió en el nombre oficial de este histórico recinto cultural.
El período comprendido entre 1880 y 1914 fue una época dorada para Buenos Aires, caracterizada por una abundancia de circulante monetario y un gran fervor popular por las artes escénicas. Los teatros se convirtieron en centros de atracción social y cultural, lo que impulsó la inauguración de numerosas y suntuosas salas a lo largo de la ciudad. El Teatro Liceo, con sus orígenes y su evolución, es un fiel reflejo y un valioso testigo de esa vibrante era.
Pero la historia del Liceo no ha estado exenta de desafíos. En el año 1993, el teatro enfrentó un grave peligro de cierre. Existía una oferta sumamente tentadora para sus propietarios de entonces: transformar este histórico espacio en una casa de apuestas hípicas, un destino que habría significado la pérdida irreparable de un patrimonio cultural invaluable. Afortunadamente, esta amenaza llegó a oídos de la empresa Multiteatro S.A., bajo la experimentada dirección de Carlos y Tomás Rottemberg. Con una clara visión de preservación cultural, arbitraron los medios necesarios para adquirir el teatro y, literalmente, salvarlo de un destino ajeno a su esencia artística. Multiteatro S.A. continúa al frente del Liceo, velando por su legado y proyectándolo hacia el futuro.
Renovación con Respeto: La Puesta a Punto de un Monumento Vivo
La preservación de un edificio con más de un siglo de historia y un significado cultural tan profundo requiere un compromiso constante y cuidadoso. En 2006, el arquitecto Ariel Aidelman lideró un proyecto de restauración y conservación que buscó preservar la estructura y los materiales originales, respetando la autenticidad del edificio.
Sin embargo, las necesidades de un teatro moderno, sumadas a la voluntad de honrar su historia, impulsaron reformas aún más significativas. Tomás Rottemberg y su padre, Carlos Rottemberg, emprendieron un ambicioso proyecto de remodelación que tomó alrededor de seis meses. La particularidad y el gran valor de estas reformas residen en el inmenso cuidado que se puso en cada detalle, conscientes del significado histórico del teatro y del legado de los innumerables artistas que han pisado su escenario a lo largo de los años.
Un aspecto destacable de estas renovaciones fue la decisión de confiar gran parte de los trabajos a los mismos trabajadores del Liceo. Esta elección no fue casual; refleja el profundo cuidado y la dedicación que el personal del teatro siente por el lugar, asegurando que las intervenciones se realizaran con un respeto y una comprensión únicos de la historia y la arquitectura del edificio.

Los trabajos abordaron aspectos cruciales, muchos de los cuales no son visibles a simple vista, pero son fundamentales para la longevidad y funcionalidad de un edificio tan antiguo. Se realizó una importante intervención en la estructura, un paso necesario para garantizar la estabilidad de una construcción con más de 100 años. Se cambiaron los caños, se renovaron los techos y se modernizó todo el sistema de ventilación, adaptándolo a las nuevas normas de sanidad, incluyendo aquellas surgidas a raíz de la pandemia de SARS-CoV-2. Estas mejoras subterráneas y estructurales son esenciales para la seguridad y el confort tanto del público como de los artistas y el personal.
Pero las renovaciones también embellecieron y recuperaron la belleza visible del teatro. Se limpiaron y pulieron mármoles, pisos y bronces, devolviéndoles su antiguo esplendor. Se cambiaron las alfombras, renovando la sensación de calidez y elegancia en las salas y pasillos. La pintura, tanto en el exterior como en el interior, fue cuidadosamente restaurada para realzar la arquitectura original. Un trabajo de gran destreza fue la reparación de los frescos existentes en el techo, una labor delicada que contó con la valiosa ayuda de técnicos especializados del prestigioso Teatro Colón, garantizando que estas obras de arte fueran recuperadas con la mayor fidelidad posible.
La iluminación también recibió una actualización importante. Se incorporó tecnología LED de última generación, que ofrece mayor eficiencia y versatilidad, pero se tuvo el cuidado de mantener el significado estético antiguo, preservando elementos como los faroles que forman parte de la identidad visual del teatro. Finalmente, en un gesto que mira hacia el futuro y busca reconectar con las nuevas generaciones, se recuperó la tertulia. Este espacio en la parte superior del teatro, que había permanecido cerrado durante años, fue acondicionado para volver a ser un lugar accesible y atractivo para el público joven, incentivando su acercamiento al teatro.
Éxitos Memorables y un Presente Dedicado al Musical
A lo largo de sus 150 años de historia, el Teatro Liceo ha sido escenario de innumerables sucesos artísticos que han dejado una marca indeleble en la cartelera argentina. Uno de los ejemplos más notables y recordados es, sin duda, la icónica obra teatral Salsa Criolla, protagonizada y dirigida por el incomparable Enrique Pinti.
Este espectáculo se convirtió en un verdadero fenómeno cultural. Permaneció en cartel durante diez años ininterrumpidos, desde 1985 hasta 1994, batiendo récords históricos de público y crítica. Sus cifras son asombrosas: casi 3.000 funciones y la impresionante cantidad de 3 millones de espectadores disfrutaron de esta cabalgata histórico-musical. En ella, Enrique Pinti, con su genialidad característica, recorría la historia argentina desde el Descubrimiento de América hasta la actualidad a través de monólogos, sketches y números musicales. La importancia de Salsa Criolla en la historia del teatro argentino fue tal que, al cumplirse 30 años de su estreno original, la obra fue reestrenada en mayo de 2015 en el mismo Teatro Liceo, demostrando la vigencia de su legado.
Si bien el Liceo ha albergado una gran diversidad de géneros y artistas a lo largo de su existencia, en la última década, la dirección de Multiteatro S.A. ha tomado una decisión estratégica: consagrar la sala exclusivamente al teatro musical. Esta apuesta ha resultado en una serie de estrenos de gran envergadura artística que han enriquecido la oferta cultural de Buenos Aires. Producciones como Piaf, Casi Normales y Cabaret son ejemplos recientes de esta nueva orientación, consolidando al Liceo como un espacio de referencia para el género musical en la ciudad.
Preguntas Frecuentes sobre el Teatro Liceo
- ¿Cuál es la importancia histórica del Teatro Liceo?
- Es el teatro privado en funcionamiento más antiguo de América Latina, inaugurado en 1872.
- ¿Cómo se llamó originalmente el teatro?
- Su nombre original fue El Dorado.
- ¿Tuvo otros nombres antes de ser Liceo?
- Sí, fue conocido como Goldoni, Progreso, Rivadavia y Moderno.
- ¿Por qué se llama Teatro Liceo?
- Adoptó el nombre por la confitería "Liceo" donde se reunían intelectuales al lado del teatro a partir de 1918.
- ¿Quién salvó al teatro de cerrar en 1993?
- La empresa Multiteatro S.A., liderada por Carlos y Tomás Rottemberg.
- ¿Qué obra tuvo un éxito sin precedentes en el Liceo?
- Salsa Criolla, de Enrique Pinti, con 10 años en cartel y millones de espectadores.
- ¿Qué tipo de espectáculos presenta principalmente el Liceo en la actualidad?
- En la última década, se ha enfocado exclusivamente en el teatro musical.
- ¿Se han realizado reformas en el teatro recientemente?
- Sí, se realizaron importantes renovaciones en 2006 y posteriormente, con gran cuidado en la estructura, instalaciones y restauración de elementos originales, incluyendo la ayuda de técnicos del Teatro Colón para los frescos.
El Teatro Liceo no es solo un edificio histórico; es un espacio cultural vivo que ha sabido adaptarse a los tiempos, superando desafíos y manteniendo su relevancia en el panorama artístico de Buenos Aires. Su rica historia, sus cuidadosas renovaciones y su apuesta actual por el teatro musical lo consolidan como un pilar fundamental de la cultura porteña, un lugar donde el arte y la historia se encuentran en cada función.
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