20/09/2023
La Mona Lisa, o La Gioconda, es sin duda el retrato más famoso del mundo. Millones de personas acuden cada año al Museo del Louvre en París para contemplar la enigmática sonrisa de Lisa Gherardini, la esposa del mercader florentino Francesco del Giocondo. Esta obra maestra de Leonardo da Vinci ha cautivado la imaginación durante siglos, generando innumerables teorías y admiración por su técnica innovadora, especialmente el famoso sfumato. Sin embargo, en medio de la fascinación por su mirada y el misterioso paisaje de fondo, hay un detalle crucial que a menudo pasa desapercibido, algo que está más cerca de nosotros que cualquier otra cosa en el cuadro: la silla en la que está sentada.

El Detalle Olvidado: La Silla
Es curioso cómo un objeto tan fundamental en la composición puede ser tan ignorado. La atención se centra invariablemente en el rostro, las manos delicadas (que Walter Pater consideraba tan hipnotizantes como la sonrisa) o el paisaje etéreo. Pero si observamos con detenimiento, notaremos que la figura de Mona Lisa no solo está sentada, sino que también apoya una de sus manos en el reposabrazos de la silla. Literalmente, nos está señalando el asiento con todos sus dedos. Este mueble, aparentemente simple, es el único objeto tangible con el que interactúa directamente en la pintura, aparte de su propia vestimenta.
La Silla "Pozzetto": Un Pozo de Simbolismo
La silla en la que se sienta la Mona Lisa no es una silla cualquiera. Es un tipo de asiento profundo conocido popularmente como silla pozzetto. El término italiano "pozzetto" significa "pequeño pozo". Esta denominación introduce un simbolismo sutil pero profundo en la narrativa visual que Leonardo construyó. Al sentar a Lisa Gherardini en un "pequeño pozo", Da Vinci la conecta de manera intrínseca con el agua y, por extensión, con las fuerzas vitales y geológicas del mundo que la rodea.
Conectando a la Modelo con el Paisaje
El paisaje detrás de la Mona Lisa ha sido objeto de debate durante mucho tiempo. Algunos historiadores creen que representa un lugar real, posiblemente el valle del río Arno en Italia, mientras que otros sostienen que es un paisaje imaginario, una síntesis de diferentes elementos naturales. Independientemente de su origen, lo que es innegable es la presencia prominente del agua, representada por ríos o lagos serpenteantes a ambos lados de la figura. Al colocar a la Mona Lisa en una silla pozzetto, Leonardo sugiere que estas aguas no están separadas de ella, sino que fluyen hacia ella, sustentando su existencia. Ella se convierte, de alguna manera, en parte del paisaje, un manantial en sí misma.
El experto en Da Vinci, Martin Kemp, ha señalado la conexión fundamental entre la representación de Lisa y la geología del mundo que habita. Para Leonardo, el "cuerpo de la Tierra" experimenta cambios constantes, al igual que el cuerpo humano, que él veía como un "mundo menor" o microcosmos. Al sentar a la Mona Lisa sobre un "pequeño pozo" rodeado de agua, Da Vinci no solo la ubica en un paisaje, sino que la convierte en una encarnación de ese paisaje, una figura que emerge de la tierra y el agua como si fuera una fuente inagotable.
Resonancias Espirituales y Culturales
El simbolismo del pozo y el agua tiene profundas raíces culturales y espirituales, especialmente en el arte occidental. Las historias bíblicas de encuentros en pozos, como el de Eliezer con Rebeca o Jacob con Raquel, son temas recurrentes. También las representaciones apócrifas de la Anunciación a la Virgen María ocurriendo junto a un manantial fueron populares en la Edad Media. La silla pozzetto de la Mona Lisa puede resonar con estas tradiciones, añadiendo una capa de complejidad espiritual al retrato.
Quizás la conexión más pertinente sea con el episodio bíblico de Jesús y la mujer samaritana en el pozo. En el Evangelio de Juan, Jesús distingue entre el agua natural del pozo, que deja sediento, y el "agua viva" que él puede ofrecer, capaz de saciar el espíritu eternamente. Pintores como Duccio di Buoninsegna o Lucas Cranach el Viejo a menudo representaban a Jesús sentado en el borde del pozo, simbolizando su dominio sobre lo terrenal. Sin embargo, Leonardo sitúa a la Mona Lisa *dentro* del "pequeño pozo", sugiriendo una fusión entre lo material y lo espiritual, una existencia que trasciende los límites convencionales. Ella no solo recibe el agua viva, sino que parece encarnarla, una figura serena consciente de su propia infinitud.
La Identidad y los Nombres: Mona Lisa vs. La Gioconda
La identidad de la retratada es hoy ampliamente aceptada: Lisa Gherardini, la tercera esposa del rico mercader florentino Francesco del Giocondo. El encargo se realizó alrededor de 1503, posiblemente para celebrar el nacimiento de su segundo hijo. Los retratos eran un lujo y se encargaban en ocasiones especiales para resaltar la virtud y belleza de la modelo.

En cuanto a los nombres, "La Gioconda" proviene del apellido de su esposo, Giocondo. "Mona Lisa" es una derivación popular. "Mona" es una forma antigua de "monna", un diminutivo medieval de "madonna", que significa "señora". Por lo tanto, "Mona Lisa" simplemente significa "la señora Lisa". El título original de la obra era "Retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo". Tanto "La Gioconda" como "Mona Lisa" son apodos populares que se hicieron más conocidos que el título oficial, que resultaba largo y poco atractivo. No hay ninguna diferencia entre ellas; son dos nombres para la misma pintura.
Una Obra que Leonardo Nunca Entregó
Un misterio adicional es que Leonardo nunca entregó el cuadro a la familia Giocondo. Lo conservó consigo hasta su muerte en 1519. Se cree que la utilizó como un proyecto continuo para perfeccionar sus técnicas, o que el encargo original se interrumpió por razones desconocidas. Tras la muerte del artista, la pintura pasó a manos del rey francés Francisco I, quien la adquirió por una suma considerable.
Historia Tumultuosa: Robos y Vandalismo
La historia moderna de la Mona Lisa está marcada por incidentes que han cimentado aún más su fama. El más célebre fue el robo perpetrado el 21 de agosto de 1911 por Vincenzo Peruggia, un carpintero italiano exempleado del Louvre. Peruggia, vestido con un blusón de trabajo, descolgó el cuadro, lo separó del marco en una escalera y salió del museo con él escondido bajo la ropa. El museo cerró por una semana y la policía investigó a varios sospechosos, incluidos Guillaume Apollinaire y Pablo Picasso, quienes resultaron ser inocentes.
Durante los más de dos años que el cuadro estuvo desaparecido, la pared vacía donde solía colgar se convirtió en una atracción por sí misma, batiendo récords de visitantes. Peruggia fue finalmente capturado en Florencia cuando intentó vender la obra al director de la Galleria degli Uffizi. Alegó que quería devolver la pintura a Italia, su supuesta patria. Fue condenado a una breve pena de prisión. Antes de regresar al Louvre, la Mona Lisa se exhibió en varias ciudades italianas.
Además del robo, la pintura ha sufrido varios actos de vandalismo a lo largo de las décadas, lo que ha llevado a aumentar drásticamente sus medidas de protección. En 1956, un boliviano arrojó una piedra, rompiendo la vitrina y dañando levemente el codo izquierdo. Este incidente, sumado a otro intento previo de corte con cuchilla, llevó a la instalación de un cristal blindado para protegerla. A pesar de esta protección, ha sido objeto de otros ataques: en 1974, una mujer le arrojó pintura roja en Tokio (donde estaba de exposición); en 2009, otra mujer arrojó una taza de cerámica; en 2022, un hombre lanzó una tarta; y en enero de 2024, activistas arrojaron sopa. Afortunadamente, gracias al cristal protector, en la mayoría de estos últimos casos la obra no sufrió daños.
Preguntas Frecuentes sobre la Mona Lisa y su Asiento
¿Está la Mona Lisa sentada en una silla? Sí, la Mona Lisa está sentada en una silla, específicamente un tipo conocido como "pozzetto".
¿Qué significa "silla pozzetto"? Significa "silla de pequeño pozo", lo cual añade un simbolismo importante relacionado con el agua y la conexión de la figura con el paisaje.

¿Por qué es importante la silla en la pintura? La silla es el único objeto tangible con el que interactúa la modelo y su nombre ("pequeño pozo") sugiere una conexión profunda con el agua, el paisaje y posiblemente temas espirituales.
¿Qué relación tiene la silla con el paisaje de fondo? La silla "pozzetto" y la presencia de agua en el paisaje sugieren que la Mona Lisa está intrínsecamente conectada con su entorno, casi como si emergiera de él.
¿Sufrió daños la Mona Lisa en los intentos de vandalismo? En los ataques más recientes, gracias al cristal blindado, la pintura no ha sufrido daños. Sin embargo, en incidentes anteriores, como el de 1956, sí sufrió un leve daño por una piedra.
¿Quién robó la Mona Lisa en 1911? Vincenzo Peruggia, un exempleado del Museo del Louvre.
¿Por qué la Mona Lisa tiene dos nombres, "Mona Lisa" y "La Gioconda"? Ambos son nombres populares para la misma pintura. "La Gioconda" se refiere al apellido de su esposo (Giocondo), y "Mona Lisa" significa "la señora Lisa" ("Mona" es una forma antigua de señora).
Conclusión: Un Misterio Sentado sobre un Pozo
La próxima vez que contemple la Mona Lisa, tómese un momento para mirar más allá de la famosa sonrisa y las manos expresivas. Observe la silla pozzetto en la que descansa. Este detalle aparentemente menor abre la puerta a una comprensión más profunda de la obra, revelando las complejas capas de simbolismo que Leonardo da Vinci tejió en su obra maestra. Desde su conexión con el paisaje y las fuerzas naturales hasta sus posibles resonancias espirituales, la silla nos recuerda que incluso los elementos más sutiles de esta pintura atemporal guardan secretos esperando ser descubiertos, haciendo que el misterio de la Mona Lisa sea aún más fascinante.
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