15/10/2024
El cine tiene el poder de transportarnos a mundos inimaginables, y pocas películas lo logran de una manera tan divertida y original como aquella donde un experimento científico sale terriblemente mal, encogiendo a un grupo de niños a un tamaño diminuto. La película en cuestión, un clásico familiar que ha cautivado a generaciones, se titula Querida, encogí a los niños.

Esta cinta nos presenta a la familia Szalinski, encabezada por Wayne Szalinski, un inventor brillante pero a menudo distraído, interpretado por Rick Moranis. Wayne trabaja incansablemente en un proyecto revolucionario: un rayo electromagnético diseñado para reducir el tamaño de los objetos. Sin embargo, sus intentos iniciales resultan en explosiones, lo que genera frustración y tensiones en su hogar, especialmente con su esposa, Diane.

La trama da un giro inesperado cuando el destino interviene de una manera muy particular. El hijo de su vecino, Ron Thompson, juega béisbol y lanza una pelota con tal fuerza que rompe la ventana del ático de los Szalinski, aterrizando directamente sobre la máquina de Wayne y activándola. La pelota, al quedar atascada, modifica el funcionamiento del rayo, permitiendo que emita la cantidad justa de energía para reducir en lugar de destruir.
Impulsados por la curiosidad y la necesidad de recuperar la pelota, Ron y su hermano mayor, Russel, junto con los hijos de Wayne, Amy y Nick, suben al ático. Sin saberlo, se colocan en la trayectoria del rayo activado. En un instante, la máquina hace su trabajo, encogiendo a los cuatro niños a un tamaño increíblemente pequeño, apenas una fracción de pulgada, junto con un sofá cercano que también es alcanzado por el rayo.
Una aventura a ras de suelo
Mientras los niños, ahora diminutos, intentan comprender lo sucedido, Wayne regresa a casa ajeno a la catástrofe. Quark, la mascota de la familia Szalinski, un perro leal y observador, intenta desesperadamente alertar a Wayne sobre lo que ha ocurrido en el ático. Wayne, sin entender las señales de su perro, entra en la habitación y, al no ver a sus hijos, comienza a llamarlos a gritos.
Los niños, desde su nuevo y minúsculo tamaño, escuchan la voz de su padre. Nick, mostrando ingenio, sugiere que si logran acercarse a la puerta del ático, su padre podría verlos y ayudarlos a volver a la normalidad. Con determinación, los cuatro niños, ayudados por el sofá encogido, se dirigen hacia la puerta. Justo cuando Wayne está a punto de entrar en la habitación, la pelota de béisbol finalmente se desprende de la máquina, desactivándola.
A pesar de sus esfuerzos por llamar la atención, los gritos y movimientos de los niños son inaudibles e invisibles para Wayne. Frustrado por el aparente fracaso de su invención y tras una conferencia decepcionante, Wayne rompe la máquina y, sin darse cuenta de que los niños encogidos están entre los escombros, barre todo y lo tira en una bolsa de basura. Esta bolsa termina en el jardín, convirtiendo el césped familiar en una jungla peligrosa y desconocida para los diminutos aventureros.
La aventura de los niños por el jardín es una odisea llena de peligros y descubrimientos. Deben enfrentarse a insectos gigantescos, sortear obstáculos naturales que antes eran insignificantes y luchar por su supervivencia en un entorno hostil. Mientras tanto, Quark, el perro, logra guiar a Wayne al ático, donde finalmente el inventor se da cuenta de lo que ha pasado, pero es demasiado tarde; los niños ya están en el vasto y peligroso jardín.
Tras superar innumerables desafíos, incluyendo casi ahogarse en un charco de barro y esquivar una cortadora de césped gigante, los niños logran regresar a la casa gracias a la ayuda de Quark, quien los encuentra y los lleva de vuelta. Agarrados a los pelos del perro, Nicky, Amy, Ron y Russell Jr. finalmente llegan a la cocina de los Szalinski.

La escena del desayuno es particularmente tensa y divertida. Wayne está desayunando cereales cuando Quark se sube a la mesa. En el movimiento, Nicky se suelta y cae directamente en el tazón de cereales de su padre. Quark, con su hocico, ayuda a Amy, Ron y Russel Jr. a bajar a la mesa para alertar a Wayne sobre la peligrosa situación de Nicky.
Justo cuando Wayne está a punto de comerse a su propio hijo, Quark lo muerde suavemente en la pierna para avisarle. Con la ayuda de una lupa, Wayne finalmente ve a Nicky y, a través de gestos, el niño le indica dónde están los demás. Diane, al comprender la situación, corre a avisar a los vecinos, los Thompson.
El rescate y la reconciliación
Con ambas familias reunidas en el ático, Wayne se enfrenta al desafío de entender por qué su máquina funcionó con los niños cuando antes solo destruía cosas. Russell padre, comprensiblemente alterado, exige explicaciones, pero su esposa, Mae, le recuerda que Wayne está haciendo lo que puede. Diane, usando la lupa, nota que Nicky está intentando comunicarse nuevamente. Wayne, acercándose a la cuchara donde están los niños, les pide que busquen la pelota de béisbol. Al no entender las palabras, Nicky y Ron hacen señas, y Russell padre, con una chispa de inspiración, comprende que se trata del béisbol. Su esposa lo felicita por su perspicacia.
Es en ese momento cuando Wayne ata cabos: la pelota entró por la ventana, activó la máquina, los niños estaban en la trayectoria del láser y el exceso de temperatura causado por la pelota atascada era la razón por la que sus experimentos anteriores habían fallado en lugar de reducir. Amy, Ron y Russel Jr. felicitan a Nicky por haber sido clave en la solución.
Con la causa del fallo identificada, Wayne decide poner la máquina en marcha nuevamente para devolver a los niños a su tamaño normal. Sin embargo, Russell padre se opone rotundamente, exigiendo que se pruebe la máquina con un ser vivo antes de arriesgar a sus hijos. Quark, que escucha la conversación, sale del ático. Wayne sugiere probar con el perro, pero Russell padre insiste en ofrecerse él mismo como sujeto de prueba. Con valentía, Russell padre se sienta en una silla y Wayne le dispara el rayo. Para alivio de todos, Russell es encogido a un tamaño diminuto, demostrando que la máquina ahora funciona correctamente. Wayne lo devuelve rápidamente a su tamaño normal.
Finalmente, llega el momento crucial. Diane toma la cuchara con los niños y los coloca en el suelo. En ese instante, Russell Jr. aprovecha para invitar a Amy al baile del viernes si la máquina funciona. Amy, preguntándole si sabe bailar, y aceptando a pesar de su modesta habilidad, sella el momento. Tomados de la mano, los cuatro niños esperan mientras Wayne les dispara el rayo láser, devolviéndolos a su tamaño natural.
Una vez de vuelta a su tamaño normal, los niños comparten sus increíbles aventuras con sus padres. Amy pregunta a Diane si ella y Wayne están bien, aludiendo a las tensiones matrimoniales que habían presenciado, a lo que su madre responde afirmativamente. Nicky, por su parte, confirma a su padre que fue la pelota, y Wayne, reconociendo la inteligencia de su hijo, lo llama un genio. Nicky también relata el incidente del río de lodo y cómo Russell Jr. salvó a Amy de ahogarse y le practicó el boca a boca. Esta revelación conmueve a Russell padre, quien extiende su mano a Wayne en señal de amistad, sellando una nueva y sólida relación entre las dos familias vecinas.

La película concluye con ambas familias celebrando el Día de Acción de Gracias juntas en casa de los Szalinskis, brindando con champán. Justo antes de que termine la cinta, Nicky finalmente comprende a qué se refería Russell Jr. con la frase "lo aprendí en las clases de francés", una broma interna que añade un toque final de humor a la historia.
¿Dónde se filmó esta icónica película?
Una pregunta recurrente para los fans de "Querida, encogí a los niños" es sobre su lugar de filmación. Aunque la película tiene una ambientación estadounidense, parte de su producción tuvo lugar en un sitio con una rica historia cinematográfica en América Latina. Los Estudios Churubusco en la Ciudad de México, fundados en 1945, son los estudios más antiguos en Latinoamérica y han sido el epicentro de la comunidad cinematográfica mexicana durante décadas. Dentro de sus cinco hectáreas se encuentra gran parte de la historia de la industria fílmica nacional e internacional.
Los Estudios Churubusco han albergado la filmación de numerosas películas a lo largo de su historia, desde clásicos de la Época de Oro del cine mexicano hasta producciones internacionales. Entre la lista de películas notables filmadas en sus foros se encuentra, sorprendentemente para muchos, "Querida encogí a los niños". Esto demuestra la capacidad y relevancia de estos estudios a nivel global. La historia de los Estudios Churubusco es fascinante, habiendo sido dirigidos por figuras como Charles Wooran y Richard K Tomkins, quienes supervisaron la producción de hasta 90 películas al año en su apogeo. Películas como "Aventurera", "Dos tipos de cuidado" y "El Ángel Exterminador" compartieron los mismos pasillos y foros que, años después, verían a Rick Moranis y el equipo de Disney dar vida a la aventura de los niños encogidos. La exposición "La Fábrica de Cine: Estudios Churubusco, 1945-2017" es un testimonio de esta rica historia, aunque la película en sí se filmó en 1988 para ser estrenada en 1989.
La franquicia de los Szalinski: Más allá de la primera aventura
"Querida, encogí a los niños" no fue un evento aislado; se convirtió en la primera entrega de una exitosa franquicia de comedia y ciencia ficción de Disney, centrada en la familia Szalinski y las peripecias causadas por los inventos de Wayne. La franquicia se basa en un concepto de Stuart Gordon y Brian Yuzna, con una historia original co-escrita por Gordon, Yuzna y Ed Naha.
Tras el éxito de la primera película en 1989, la historia de los Szalinski continuó con dos secuelas:
- Querida, agrandé al niño (Honey, I Blew Up the Kid) - Estrenada en 1992, tres años después de la película original. La familia Szalinski se ha mudado y ha tenido un tercer hijo, Adam. Wayne ha cambiado su enfoque y ha inventado un rayo que agranda objetos. Accidentalmente, Adam es expuesto a este rayo y comienza a crecer a un tamaño gigantesco. La película sigue los esfuerzos de Wayne y Diane para devolver a Adam a la normalidad mientras intentan evitar que cause estragos en Las Vegas. Nick aparece como un adolescente y Amy se va a la universidad.
- Querida, nos encogimos a nosotros mismos (Honey, We Shrunk Ourselves) - Estrenada en 1997. En esta ocasión, Wayne tiene prohibido usar su rayo reductor por la FDA. Nick y Amy están en la universidad, y Adam tiene diez años. Mientras Wayne y su hermano Gordon, junto con sus esposas Diane y Patti, están a cargo de los niños, Wayne experimenta con el rayo y accidentalmente se encoge a sí mismo, a su esposa, a su hermano y a su cuñada. Los adultos deben encontrar la manera de atravesar la casa, ahora gigantesca para ellos, para llamar la atención de los niños, quienes creen tener la casa para ellos solos y organizan una fiesta. Es notable que en esta película, el papel de Diane Szalinski es interpretado por Eve Gordon en lugar de Marcia Strassman.
Además de las películas, elementos de la franquicia se han incorporado a atracciones en los parques de Disney, consolidando su estatus como una propiedad valiosa para la compañía.
¿Hay planes para más películas?
El legado de "Querida, encogí a los niños" ha perdurado, llevando a considerar nuevas entregas. En años recientes, se ha hablado del desarrollo de una secuela que serviría como continuación directa de la trilogía original. Este proyecto, titulado provisionalmente "Shrunk", contaría con Josh Gad en el papel de un Nick Szalinski adulto, siguiendo los pasos de su padre como científico. La trama se centraría en Nick encogiendo accidentalmente a sus propios hijos.
Lo más emocionante para los fans fue la noticia de que Rick Moranis estaba en negociaciones para retomar su icónico papel de Wayne Szalinski en esta nueva película, marcando su regreso a la actuación después de un largo retiro. Joe Johnston, el director de la película original, también estaba en conversaciones para dirigir. Sin embargo, a partir de junio de 2023, Josh Gad reveló que el proyecto ha sido puesto en espera indefinidamente, aunque expresó esperanza en que la producción pueda reanudarse en el futuro. El panorama actual de Disney+ y su enfoque en contenido de formato largo también ha sembrado incertidumbre sobre el futuro de "Shrunk".

Preguntas frecuentes sobre la película
A continuación, abordamos algunas preguntas comunes sobre "Querida, encogí a los niños":
¿Cuántos años tiene la película "Querida, encogí a los niños"?
La película original "Querida, encogí a los niños" se estrenó en 1989. Por lo tanto, para calcular su edad, simplemente restamos 1989 al año actual. Es una película que ha superado la barrera de las tres décadas, manteniendo su encanto para las nuevas generaciones.
¿Cómo se llama la película donde encogen a los niños?
La película más conocida con esa premisa es "Querida, encogí a los niños".
¿De qué trata la película "Querida, encogí a los niños"?
Trata sobre un científico inventor, Wayne Szalinski, cuyo experimento con un rayo reductor sale mal y encoge accidentalmente a sus dos hijos y a los dos hijos de sus vecinos. Los niños, ahora diminutos, deben sobrevivir a los peligros del jardín de su casa y encontrar la forma de alertar a sus padres para que los devuelvan a su tamaño normal.
¿Cuántas películas hay en la franquicia "Querida, encogí a los niños"?
Hasta la fecha, la franquicia principal consta de tres películas: "Querida, encogí a los niños" (1989), "Querida, agrandé al niño" (1992) y "Querida, nos encogimos a nosotros mismos" (1997). Además, ha habido planes para una secuela más reciente que actualmente está en pausa.
¿Quién dirigió "Querida, encogí a los niños"?
La película original fue dirigida por Joe Johnston.
¿Qué peligros enfrentaron los niños en el jardín?
Los niños, al ser encogidos, enfrentaron peligros que antes eran cotidianos e inofensivos, como insectos (un escorpión), elementos naturales (un charco de barro que parecía un río, gotas de lluvia gigantes) y maquinaria del jardín (una cortadora de césped). Incluso montaron una abeja y casi cayeron en un tazón de cereales.
En resumen, "Querida, encogí a los niños" es una película que combina ciencia ficción, comedia y aventura de una manera memorable. Desde la ingeniosa premisa del rayo reductor hasta las emocionantes peripecias en el jardín y la evolución de las relaciones familiares y vecinales, la cinta ofrece entretenimiento para toda la familia. Su legado perdura a través de sus secuelas y el interés continuo en expandir su universo, demostrando que las grandes aventuras a veces vienen en los tamaños más pequeños.
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