23/01/2022
El set de una producción de televisión, especialmente una tan longeva e icónica como Star Trek: Voyager, es un crisol de personalidades, talentos y, a veces, tensiones. Cuando se introdujo el personaje de Siete de Nueve en la cuarta temporada, interpretado por la actriz Jeri Ryan, el elenco principal ya llevaba tres años trabajando juntos y había forjado una dinámica particular. La llegada de un nuevo personaje, especialmente uno tan llamativo y central para las nuevas tramas, inevitablemente generó un ajuste. Sin embargo, los rumores de una fricción significativa entre la protagonista, Kate Mulgrew (Capitana Kathryn Janeway), y la recién llegada, Jeri Ryan, trascendieron el típico periodo de adaptación, alimentando la curiosidad de los fans durante años. La pregunta persistente ha sido: ¿Se llevaban realmente mal? Y lo más importante, ¿cómo es su relación hoy en día?
La base de la supuesta tensión, según ha sido ampliamente documentado y confirmado por la propia Kate Mulgrew, radicaba en la percepción inicial que Mulgrew tuvo sobre el propósito de Siete de Nueve. Star Trek: Voyager, con Kate Mulgrew al frente como la primera capitana protagonista de una serie de Star Trek, había buscado establecer un nuevo estándar. Mulgrew se enorgullecía del enfoque en la inteligencia, la tenacidad y la autoridad de Janeway, demostrando que una serie de ciencia ficción podía ser exitosa y atraer a una audiencia diversa sin recurrir a la sexualización explícita. La introducción de Siete de Nueve, una ex Borg con un catsuit notoriamente ajustado, fue interpretada por Mulgrew como una respuesta directa de la cadena a la necesidad de aumentar los índices de audiencia mediante el atractivo sexual. Esta interpretación personal, aunque comprensible en el contexto de la televisión de los 90, la llevó a sentir que se estaba socavando el trabajo que ella y el resto del elenco habían realizado para construir una serie basada en la sustancia más que en la apariencia.
El Contexto de la Tensión en el Set de Voyager
La decisión de introducir a Siete de Nueve no fue arbitraria. A medida que Star Trek: Voyager avanzaba en sus primeras temporadas, los ejecutivos de la cadena UPN buscaban formas de revitalizar el interés y atraer a una audiencia más amplia. La franquicia Star Trek tenía una larga historia de introducir personajes nuevos y dinámicos para sacudir el statu quo, y Siete de Nueve fue vista como la respuesta a esta necesidad. Sin embargo, la forma en que se presentó al personaje, inicialmente con un fuerte énfasis en su apariencia física, chocó con la visión artística y los principios que Kate Mulgrew sentía que representaba la serie, particularmente a través de su personaje, la Capitana Janeway.
Mulgrew había luchado por establecer a Janeway como una líder compleja y creíble, un modelo a seguir que demostraba que el poder y la inteligencia no dependían del atractivo físico. Ver la llegada de un personaje cuyo diseño inicial parecía priorizar precisamente eso fue, para ella, un golpe. Se sintió, en cierto modo, traicionada por la idea de que el éxito de la serie pudiera depender de lo que percibía como una táctica barata para ganar espectadores. Esta frustración y decepción personales se manifestaron, desafortunadamente, en su comportamiento hacia Jeri Ryan en el set. Es crucial entender que la tensión no era inherentemente con Jeri Ryan como persona, sino con lo que Mulgrew sentía que representaba la introducción del personaje de Siete de Nueve en ese momento. Ryan, por su parte, simplemente estaba haciendo su trabajo, interpretando el papel que le habían dado lo mejor que podía.
La Perspectiva de Kate Mulgrew y su Responsabilidad
A lo largo de los años, y con la perspectiva que da el tiempo, Kate Mulgrew ha reflexionado abiertamente sobre este período y ha asumido la responsabilidad de su comportamiento. En el libro The Fifty-Year Mission: The Next 25 Years, Mulgrew habla con franqueza sobre sus sentimientos y admite que su reacción estuvo mal dirigida. Sus palabras son reveladoras y demuestran una notable introspección y honestidad:
“Seamos muy claros sobre algo: esto es culpa mía, no de Jeri. Ella llegó e hizo lo que se le pidió que hiciera. No hay duda de eso, y lo hizo muy bien. Es culpa mía, porque yo había esperado contra toda esperanza que Janeway fuera suficiente. Que no tuviéramos que traer a una chica hermosa y sexy. Que de alguna manera el poder de mi mando, las vicisitudes de mi talento, fueran suficientes para el día, porque esto realmente cambiaría la televisión, ¿verdad? Eso es lo que más me dolió, que para aumentar los números hicieran eso… Esa fue mi interpretación. Y eso me dolió. Lo encontré algo insultante. Y, por supuesto, ella encarnaba el papel, esta hermosa chica. Pero ciertamente fuimos completamente profesionales. Yo no fui nada menos que completamente profesional, y ella hizo su trabajo. ¡Muy bien! Fue una muy buena idea que fuera mitad Borg, pero es culpa mía. Lamento que tenga que ser parte de este legado, y probablemente debería haberme comportado mejor. Debería haber sido más filosófica al respecto, pero en ese momento fue difícil.”
Esta cita subraya varios puntos importantes. Primero, que Mulgrew reconoce explícitamente que la responsabilidad de la tensión recae en ella y no en Ryan. Segundo, que nunca cuestionó el profesionalismo o el talento de Jeri Ryan. Tercero, que su reacción fue profundamente personal, ligada a su propia visión y aspiraciones para la serie y su personaje. Sentirse insultada por la supuesta necesidad de añadir atractivo sexual para impulsar la audiencia la llevó a proyectar esa frustración de una manera que afectó la dinámica en el set con Ryan. Aunque mantuvieron una fachada de profesionalismo en el trabajo, la subyacente incomodidad y el trato menos que amable por parte de Mulgrew fueron percibidos y han sido tema de discusión durante años.
La Evolución de Siete de Nueve y la Relación Janeway-Siete
Con el tiempo, se hizo evidente que Siete de Nueve era mucho más que un simple intento de aumentar la audiencia con un personaje "sexy". El desarrollo del personaje fue profundo y complejo. Siete de Nueve representaba un viaje fascinante de regreso a la humanidad después de años de asimilación forzada por los Borg. Su lucha por redescubrir sus emociones, su individualidad y su conexión con otros seres ofrecía ricas oportunidades narrativas que Star Trek: Voyager supo aprovechar.
Lejos de ser unidimensional, Siete de Nueve se convirtió en un personaje con capas, trauma y una perspectiva única sobre la vida y el universo. Su relación con la Capitana Janeway, en particular, se convirtió en uno de los pilares emocionales de la serie. Janeway asumió una especie de rol de mentora o figura materna para Siete, guiándola pacientemente en su reintroducción a la sociedad humana y ayudándola a procesar su doloroso pasado. Esta dinámica no solo enriqueció el personaje de Siete de Nueve, sino que también añadió nuevas dimensiones a la propia Janeway, mostrando su compasión, su paciencia y su inquebrantable fe en el potencial de redención.
La química en pantalla entre Kate Mulgrew y Jeri Ryan, a pesar de las tensiones iniciales fuera de cámara, fue innegable. Sus escenas juntas a menudo eran las más emotivas y convincentes de la serie, explorando temas de identidad, trauma, recuperación y lo que significa ser humano. Esta profundidad del personaje y la dinámica en pantalla ayudaron a Mulgrew a reconocer, con el tiempo, que sus suposiciones iniciales sobre Siete de Nueve eran simplistas y que el personaje aportaba un valor significativo a la narrativa de Voyager más allá de cualquier consideración superficial.
¿Cómo es su Relación Hoy en Día?
La buena noticia para los fans de Star Trek y para quienes se preocupan por las relaciones profesionales es que Kate Mulgrew y Jeri Ryan parecen haber superado las dificultades iniciales. La admisión de responsabilidad por parte de Mulgrew y su disculpa pública (o al menos documentada) han sido un paso crucial. Con el paso de los años, ambas actrices han coincidido en convenciones de fans y otros eventos relacionados con Star Trek. Los informes de estos encuentros sugieren que la relación es cordial y profesional, sin rastro aparente de la antigua animosidad.
Han participado juntas en paneles, han firmado autógrafos lado a lado y han interactuado de manera respetuosa y amigable. Esto indica que han logrado dejar atrás el pasado y reconocer el valor mutuo de sus contribuciones a una serie que sigue siendo querida por millones. El hecho de que Mulgrew pueda hablar ahora tan abiertamente sobre sus errores pasados sugiere que ha hecho las paces con esa época y con su comportamiento, lo que facilita una relación más sana con Ryan en el presente. No es raro en el mundo del espectáculo que las tensiones en el set surjan debido a presiones externas, diferencias creativas o malentendidos, y es un signo de madurez y profesionalismo poder abordar y superar esos problemas con el tiempo.
Preguntas Frecuentes sobre la Relación entre Mulgrew y Ryan
A raíz de los rumores y la posterior confirmación de las tensiones, surgen varias preguntas comunes entre los fans:
¿Fue una "pelea" en el sentido tradicional?
No parece haber sido una confrontación constante o gritos. La descripción de Mulgrew sugiere más bien una actitud fría, distante o un trato menos amable por su parte hacia Ryan, impulsado por su propia frustración y resentimiento hacia la decisión de los productores, que por un conflicto directo y abierto con Ryan.
¿Por qué Mulgrew reaccionó tan fuertemente?
Su reacción se basó en su profunda creencia en el potencial de Star Trek: Voyager para tener éxito basándose en la inteligencia y la fuerza de sus personajes femeninos, particularmente Janeway. Vio la introducción de Siete de Nueve de la manera en que se hizo inicialmente como un compromiso de esos ideales y se sintió personalmente insultada por lo que percibió como una falta de fe en el trabajo que ya se estaba haciendo.
¿Jeri Ryan fue consciente de la tensión?
Sí, es muy probable. Aunque Ryan no ha sido tan pública sobre el tema como Mulgrew, es difícil imaginar que no notara la incomodidad o el trato diferente por parte de la protagonista de la serie, especialmente si Mulgrew admite que no se comportó tan bien como debería.
¿Se disculpó Kate Mulgrew directamente con Jeri Ryan?
La cita de Mulgrew en el libro es una disculpa pública o semi-pública. Si hubo una disculpa privada directa, no ha sido detallada públicamente, pero el hecho de que compartan espacios y parezcan llevarse bien ahora sugiere que algún tipo de reconciliación o entendimiento ha tenido lugar, ya sea a través de conversaciones directas o simplemente con el paso del tiempo y la madurez.
¿Su relación actual es genuina o solo profesionalismo?
Es difícil saber el grado exacto de su amistad personal, si la hay. Sin embargo, el hecho de que puedan interactuar públicamente sin hostilidad aparente en eventos de fans es un fuerte indicio de que cualquier resentimiento ha desaparecido y que han alcanzado un nivel de respeto mutuo y cordialidad profesional. Esto es significativo y positivo, independientemente de si son mejores amigas fuera de los focos.
Conclusión: Superando las Diferencias
La historia de la relación entre Kate Mulgrew y Jeri Ryan en el set de Star Trek: Voyager es un recordatorio de las presiones y complejidades que existen detrás de cámaras en las grandes producciones. La reacción inicial de Mulgrew, impulsada por sus propios ideales y percepciones sobre la dirección de la serie, creó una dinámica difícil para ambas actrices. Sin embargo, la evolución del personaje de Siete de Nueve, demostrando una profundidad que trascendía las preocupaciones iniciales sobre su apariencia, y la posterior reflexión y admisión de responsabilidad por parte de Kate Mulgrew, han permitido que las actrices superen esas tensiones.
Hoy en día, parece que Kate Mulgrew y Jeri Ryan se llevan bien. Ya sea una amistad genuina o un respeto profesional maduro, han logrado dejar atrás las dificultades del pasado. Ambas son actrices talentosas que contribuyeron de manera significativa al legado de Star Trek: Voyager, y es positivo ver que pueden compartir ese legado juntas sin la sombra de la antigua fricción. Su capacidad para interactuar cordialmente en eventos públicos subraya que las diferencias, incluso las que generan rumores de rivalidad, pueden ser superadas con el tiempo, la comprensión y, en este caso, la honestidad sobre los propios errores.
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