El Presidente Ejecutivo Tras el CEO: La Investigación

09/12/2023

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La planificación de la sucesión de un CEO fundador, o incluso de un CEO exitoso con muchos años en el cargo, es un tema intrincadamente difícil para cualquier junta directiva. Representa un desafío significativo, no solo desde la perspectiva organizacional, sino también personal para muchos de los propios CEOs. En este complejo escenario, una estrategia de sucesión que ha ganado tracción es la de nombrar a un nuevo CEO y, simultáneamente, hacer la transición del CEO saliente a un rol de presidente ejecutivo (PE). La intención detrás de este movimiento es, idealmente, retener la valiosa experiencia y el conocimiento institucional del líder anterior mientras el nuevo CEO se adapta y toma el control total de las operaciones y la estrategia.

¿Qué hacen las sillas ejecutivas?
Un presidente ejecutivo puede brindar estabilidad y continuidad durante el período inicial de transición a un nuevo director ejecutivo . Idealmente, el presidente ejecutivo puede brindar la perspectiva estratégica tan necesaria y el apoyo práctico para la incorporación al nuevo director ejecutivo y al equipo directivo, y ayudar a coordinar la junta directiva y la gerencia durante la transición.

Observando esta creciente tendencia en el panorama corporativo, surgió una pregunta fundamental que motivó una investigación exhaustiva: “¿La transición del CEO saliente a presidente ejecutivo mejora realmente el rendimiento empresarial?” Para abordar esta cuestión, se analizó un grupo de empresas públicas con sede en EE. UU. y una capitalización de mercado de al menos 500 millones de dólares que contaban con un presidente ejecutivo en sus filas. Los hallazgos de este estudio ofrecen una perspectiva matizada sobre la eficacia de esta estructura de liderazgo.

Contexto del Rol del Presidente Ejecutivo en la Sucesión

El rol del Presidente Ejecutivo, particularmente en el contexto de la sucesión de un CEO, ha experimentado un notable aumento en los últimos años. El estudio reveló que, en el momento de la investigación, 203 empresas públicas estadounidenses con una capitalización de mercado de al menos 500 millones de dólares contaban con un presidente ejecutivo. Esta cifra representa un incremento significativo del 56% desde 2020, cuando solo 130 empresas adoptaban esta estructura. Este crecimiento subraya el interés y la adopción cada vez mayor de este modelo como parte de las estrategias de transición de liderazgo.

La investigación también proporcionó un perfil general de los presidentes ejecutivos en estas empresas. En promedio, estos líderes llevaban poco menos de dos años en sus roles de PE, lo que sugiere que, para muchos, es una posición relativamente nueva post-CEO. En cuanto a sus antecedentes, la mayoría, un 57%, habían ocupado previamente el cargo de CEO en la misma compañía antes de asumir el rol de presidente ejecutivo. Un 29% adicional eran fundadores o cofundadores de la empresa, lo que indica que una parte sustancial de los presidentes ejecutivos son figuras con un profundo conocimiento histórico y estratégico de la organización.

Además, el estudio observó la estructura de la Junta Directiva en estas empresas. La mayoría de las juntas con un presidente ejecutivo también contaban con un director principal independiente. Este detalle es relevante, ya que la presencia de un director principal independiente puede interpretarse como una medida para equilibrar la influencia del presidente ejecutivo y asegurar la gobernanza corporativa.

Rendimiento Post-Transición: Los Hallazgos de la Investigación

La pregunta central de la investigación giraba en torno al impacto de tener un presidente ejecutivo (que anteriormente fue CEO) en el rendimiento empresarial. Los resultados obtenidos fueron, en el mejor de los casos, mixtos, y ciertamente revelaron que la mera presencia de un PE no garantiza el éxito.

Al examinar el rendimiento de estas empresas a lo largo del mandato del presidente ejecutivo, se descubrió que más de la mitad –específicamente, el 54%– tuvieron un rendimiento inferior al de sus pares del sector. Esta subperformance promedio fue del 14%. Por otro lado, el 46% restante de las empresas sobrepasaron el rendimiento de sus competidores, también por un promedio del 14%. Estos resultados sugieren que el rol de presidente ejecutivo, en el contexto de la sucesión de un CEO, puede correlacionarse tanto con resultados positivos como negativos en términos de rendimiento financiero. La investigación en otros mercados como Italia, España y Suiza, que también han visto la adopción del modelo de presidente ejecutivo, arrojó resultados igualmente variados, reforzando la idea de que no hay un patrón universal de éxito.

Estos hallazgos implican que, si bien existe un potencial de mejora en el rendimiento al contar con un presidente ejecutivo –aprovechando su experiencia y conocimiento–, este potencial solo se materializa “cuando se hace correctamente”. La clave no reside simplemente en crear el rol, sino en cómo se gestiona la transición y la relación entre el presidente ejecutivo y el nuevo CEO.

Claves para una Transición Exitosa a Presidente Ejecutivo

Dada la variabilidad en el rendimiento, la investigación profundizó en los factores que distinguen las transiciones exitosas de las que no lo son. A través de conversaciones con ejecutivos que han pasado por este proceso, se identificaron principios fundamentales, o “reglas de oro”, a considerar si se contempla este enfoque de sucesión. Estos principios se centran en la gestión de la relación entre el presidente ejecutivo y el nuevo CEO, y en asegurar una dirección clara para la organización.

1. Solo Puede Haber Un CEO: La Claridad es Crucial

Un tema recurrente y enfáticamente compartido por quienes tuvieron éxito en esta transición es que se requiere el apoyo inquebrantable del CEO saliente. Si el CEO tiene dudas sobre dejar el cargo operativo, o incluso el más mínimo interés en retener la autoridad operativa, se deben considerar planes de sucesión alternativos. Abordar el rol de presidente ejecutivo con la intención correcta es crucial para el éxito. Es fundamental entender que este no es un rol de CEO compartido.

Para construir una relación efectiva entre el nuevo CEO y el Presidente Ejecutivo, es imperativo que el único interés del presidente ejecutivo sea ver a su sucesor tener éxito. No puede tratarse de defender el legado del pasado o proteger el status quo. Solo puede haber un CEO, y debe estar absolutamente claro, tanto para la organización interna como para los accionistas externos, quién ocupa ese puesto de liderazgo ejecutivo principal. La Junta Directiva y el CEO saliente deberán aceptar que el nuevo CEO hará las cosas de manera diferente, a veces respaldando estrategias o líderes distintos a los del pasado. Muchos presidentes ejecutivos exitosos comparten la creencia de que la junta necesita ser clara y decidida en su aliento y respaldo al nuevo CEO, incluso cuando su estilo o ideas divergen de la práctica anterior. Esta alineación y apoyo son vitales para la legitimidad y efectividad del nuevo líder.

2. Acciones Visibles Refuerzan la Autoridad del Nuevo CEO

El CEO saliente, ahora en el rol de presidente ejecutivo, debe reforzar activamente la transferencia del poder de toma de decisiones con señales visibles para la organización. Estas acciones, aunque a menudo informales, tienen un gran impacto en la percepción y creencia de la organización en el sucesor. Ejemplos específicos de estas señales visibles incluyen: ceder la oficina del CEO al nuevo líder, recordar a los antiguos reportes directos que ahora deben dirigirse al nuevo CEO para asuntos operativos y de decisión, eliminarse de las listas de distribución de correos electrónicos del CEO, y limitar la asistencia a las reuniones ejecutivas regulares que ahora están bajo la dirección del nuevo líder.

¿Qué hacen las sillas ejecutivas?
Un presidente ejecutivo puede brindar estabilidad y continuidad durante el período inicial de transición a un nuevo director ejecutivo . Idealmente, el presidente ejecutivo puede brindar la perspectiva estratégica tan necesaria y el apoyo práctico para la incorporación al nuevo director ejecutivo y al equipo directivo, y ayudar a coordinar la junta directiva y la gerencia durante la transición.

Los presidentes ejecutivos exitosos que participaron en el estudio señalaron que estas acciones informales influyen poderosamente en cómo la organización ve y cree en el sucesor. La organización en general puede alinearse mucho más rápidamente detrás del nuevo CEO cuando ve el apoyo visible y tangible tanto de la Junta Directiva como del presidente ejecutivo. Estas señales actúan como una confirmación pública y privada de la transferencia de autoridad.

3. La Velocidad de la Transición Importa

Un presidente ejecutivo reciente entrevistado reforzó la necesidad de realizar la transición de manera rápida y decisiva. Una liberación lenta y gradual de responsabilidades es probable que confunda a la organización y obstaculice el éxito del próximo CEO. La velocidad en la transición no se refiere únicamente al proceso inicial de cambio de rol, sino también al momento en que el presidente ejecutivo eventualmente se retira completamente de su función. La investigación encontró que las empresas tienden a tener un rendimiento superior cuando los presidentes ejecutivos tienen mandatos más cortos en este rol (menos de un año). Esto sugiere que la función de presidente ejecutivo, en este contexto de sucesión, puede ser más efectiva como un puente temporal y de apoyo estratégico, en lugar de una posición semipermanente que podría generar ambigüedad sobre quién tiene la autoridad final.

El Rol de Soporte y Confianza Mutua

La construcción de confianza es fundamental para el éxito de la relación entre el nuevo CEO y el Presidente Ejecutivo. Ambos roles necesitan tener claridad absoluta sobre la división de responsabilidades y trabajar con una base de respeto y apoyo mutuo. El presidente ejecutivo, liberado de las responsabilidades operativas diarias, puede enfocarse en ofrecer asesoramiento estratégico, mentoría y aprovechar su red de contactos, siempre con el objetivo de empoderar al nuevo líder. La Junta Directiva también juega un papel crucial aquí, debiendo reestructurarse o al menos enfocar su apoyo en torno a las necesidades y la visión del nuevo CEO, asegurando que disponga de los recursos y el respaldo necesarios para ejecutar su estrategia. La colaboración y una clara división del trabajo, donde el presidente ejecutivo apoya sin dirigir la operación, son esenciales.

Tabla Comparativa de Rendimiento

Para visualizar los hallazgos sobre el rendimiento de las empresas con un presidente ejecutivo que fue CEO, la investigación mostró la siguiente distribución:

ResultadoPorcentaje de EmpresasRendimiento Promedio (vs Pares)
Bajo Rendimiento54%-14%
Sobre Rendimiento46%+14%

Esta tabla resume la naturaleza mixta de los resultados de rendimiento, destacando que la presencia de un presidente ejecutivo post-CEO no es una garantía de éxito y que una proporción significativa de estas empresas no lograron superar a sus competidores durante el mandato del PE.

Preguntas Frecuentes sobre la Transición a Presidente Ejecutivo

A partir de la información proporcionada por la investigación, surgen varias preguntas comunes:

¿Un Presidente Ejecutivo siempre mejora el rendimiento de la empresa?
No necesariamente. La investigación muestra que el rendimiento es mixto; un 54% de las empresas estudiadas con un presidente ejecutivo que fue CEO tuvieron un rendimiento inferior al de sus pares.

¿Cuál es el factor más importante para una transición exitosa de CEO a Presidente Ejecutivo?
Según el estudio, es fundamental el apoyo inquebrantable del CEO saliente hacia su sucesor y una claridad absoluta, tanto interna como externamente, sobre que solo hay un CEO en funciones.

¿Quién debe tomar las decisiones operativas diarias?
El nuevo CEO. El rol de presidente ejecutivo en este contexto no es un rol de liderazgo operativo compartido. La autoridad debe recaer claramente en el nuevo CEO.

¿Por qué son importantes las acciones visibles del Presidente Ejecutivo saliente?
Acciones como ceder la oficina o redirigir a los antiguos reportes ayudan a reforzar la autoridad del nuevo CEO ante la organización. Son señales tangibles que facilitan que la empresa se alinee rápidamente detrás del nuevo líder.

¿Influye la duración del mandato del Presidente Ejecutivo en el rendimiento?
Sí, la investigación sugiere que las empresas tienden a tener un rendimiento superior cuando los mandatos de los presidentes ejecutivos son más cortos, idealmente menos de un año.

En conclusión, si bien la transición de un CEO a Presidente Ejecutivo es una estrategia de sucesión cada vez más popular, impulsada por el deseo de retener experiencia valiosa, su impacto en el rendimiento empresarial está lejos de ser automático o consistentemente positivo. La investigación deja claro que el éxito de este modelo depende críticamente de cómo se gestione la transición. Factores como el apoyo genuino del líder saliente, una claridad inequívoca sobre quién es el único CEO operativo, acciones visibles que refuercen la autoridad del sucesor, y una transición rápida y decidida, son elementos indispensables. Para las juntas directivas que consideran esta ruta, es vital adherirse a estas “reglas de oro” para maximizar las posibilidades de una sucesión fluida y, potencialmente, un mejor rendimiento a largo plazo, evitando los riesgos de ambigüedad y conflicto de liderazgo.

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