¿Qué pasó con el sofá de Hitler?

El Misterio del Sofá de Hitler y Sus Hábitos

08/11/2023

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La figura de Adolf Hitler sigue siendo objeto de una intensa fascinación y repulsión a partes iguales, décadas después del fin de la Segunda Guerra Mundial. El interés por cualquier vestigio material o documental que pueda arrojar luz sobre su vida, su muerte o su personalidad persiste, a pesar de las controversias éticas que a menudo rodean la exhibición o el comercio de dichos objetos. Este artículo profundiza en dos aspectos particulares que han surgido de hallazgos recientes: un fragmento del sofá donde supuestamente puso fin a su vida y un informe de inteligencia que detalla sus sorprendentes hábitos personales.

¿Cuáles eran los malos hábitos de Hitler?
Se muerde las uñas distraídamente, se pasa el dedo índice por la nariz y sus modales en la mesa son casi escandalosos . Hitler también prefería las verduras y frutas guisadas a la carne, las infusiones al café y prohibía fumar en su presencia, según el informante.

El fragmento en cuestión no es un objeto de gran tamaño o belleza; se trata de una pieza de tela desgastada, de apenas 3 por 6 pulgadas, que se cree proviene del sofá ubicado en el búnker de Berlín donde Adolf Hitler se habría suicidado. Este sombrío vestigio de la historia se encuentra ahora en exhibición pública en el Museo de Historia de Erik Dorr, ubicado en Gettysburg, Estados Unidos. La adquisición de este fragmento no fue sencilla ni económica. Erik Dorr lo compró en febrero en una subasta de Alexander Historical Auctions, una empresa con sede en Maryland, por la suma de 16,000 dólares, según los registros de la subasta.

Para Dorr, la decisión de exhibir públicamente un objeto tan macabro y cargado de historia no está exenta de propósito. Él cree firmemente que ciertos artículos, por muy espantosos que sean, tienen un valor educativo y deben estar a la vista del público en lugar de ser olvidados en el armario de alguien. Su política museística es clara: "aquí no censuramos la historia". Argumenta que la exposición de esta reliquia podría ayudar a los visitantes a comprender mejor los horrores y la magnitud de la Segunda Guerra Mundial. El fragmento de tela tiene una característica particularmente inquietante: una pequeña mancha oscura en una de sus esquinas. Los historiadores creen que esta mancha podría ser sangre de Hitler, un detalle que añade una capa de misterio y autenticidad potencial al objeto.

Aunque se sabe que existen muestras similares que supuestamente contienen sangre de Hitler en los archivos rusos, el acceso a estas colecciones por parte de los investigadores ha sido estrictamente limitado por las autoridades. Dorr compró el artefacto con la esperanza de que alguien con los recursos apropiados se presente y trate de aislar una muestra de ADN del trozo de tela. Esta muestra podría entonces ser comparada con otras muestras que se sabe que contienen el ADN del dictador. Hasta que alguien así dé un paso adelante, la reliquia está disponible para su visualización pública en su museo, cuya entrada es gratuita. Dorr explica su motivación para mantener el objeto dentro del sistema museístico: a veces, con cosas así, no quieres que caigan en las manos equivocadas, por eso quiso mantenerlo en el sistema museístico.

La historia de cómo este fragmento llegó a manos estadounidenses es fascinante. Según Bill Panagopulos, presidente de Alexander Historical Auctions, el trozo del sofá fue tomado por el Coronel del Ejército de los Estados Unidos Roswell P. Rosengren, quien sirvió durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial como oficial de información pública para el General Dwight D. Eisenhower. Pocos días después de que Hitler supuestamente se suicidara con un disparo en la cabeza, Rosengren y algunos oficiales estadounidenses fueron permitidos entrar en el búnker antiaéreo del dictador por las fuerzas soviéticas, que controlaban esa parte de Berlín. Rosengren aprovechó la oportunidad para llevarse una sección del sofá, junto con algunos otros artículos del búnker.

Tanto Panagopulos como Dorr están seguros de que el artefacto proviene del sofá de Hitler. La casa de subastas proporcionó registros de todos los propietarios anteriores de la pieza y una carta notariada del hijo de Rosengren, lo que establece una cadena de custodia documentada. Los patrones de la tela también coinciden con las fotos del llamado "sofá del suicidio" que aparecieron en la revista "LIFE" después de la muerte de Hitler. Además, varios consultores independientes estudiaron el artefacto para confirmar su autenticidad. La casa de subastas también realizó pruebas que confirmaron la presencia de sangre (humana o animal) en la porción manchada de la tela. Aunque encontrar una prueba definitiva de que la sangre perteneció a Hitler sería extremadamente difícil, Panagopulos señaló que cualquiera que pudiera hacerlo ayudaría a desacreditar los rumores persistentes de que Hitler no murió en el búnker.

Panagopulos, cuya casa de subastas maneja todo tipo de artículos históricos, desde recuerdos de guerra hasta firmas famosas, reconoce que el fragmento del sofá de Hitler no es el primer artículo controvertido del Tercer Reich que han vendido. En 2011, subastaron los diarios de Josef Mengele, conocido como el "Ángel de la Muerte" por sus experimentos médicos en el campo de exterminio de Auschwitz. Esta venta generó críticas de organizaciones judías, que acusaron a la casa de subastas de explotar el artículo con fines de lucro. A pesar de la naturaleza controvertida de tales artículos, Panagopulos sostiene que las personas que los compran lo hacen por una buena razón. "Todo es historia, buena o mala, y como tal debe ser preservada", afirmó, señalando que los compradores de este tipo de artículos son simplemente personas normales con interés en proteger el pasado. Para Dorr, la reliquia de Hitler es solo uno de muchos artículos en su museo, que presenta artefactos de ambas guerras mundiales, la Guerra Civil estadounidense, presidencias de Estados Unidos y la cultura pop. Aun así, reconoce el valor de las exhibiciones espeluznantes e inusuales en su colección, que también incluye supuestas reliquias de sangre de figuras como Abraham Lincoln, John Wilkes Booth y John F. Kennedy. Su impacto emocional, dice, puede ayudar a los visitantes a comprender mejor los lados más oscuros del pasado. "No deberíamos guardar cosas solo porque puedan ser difíciles de mirar", concluyó.

Pasando de los objetos físicos a las revelaciones personales, otro documento histórico recientemente divulgado ofrece una mirada inesperada a los hábitos privados de Adolf Hitler. Los documentos en cuestión pintan un retrato de Hitler basado en la información proporcionada por uno de sus ayudantes durante la guerra, quien describe al líder nazi como un hombre solitario "de poquísimas pero intensas emociones" y con modales en la mesa "impactantes". Este relato proviene de un oficial alemán desconocido, referido simplemente como Teniente Coronel PW, quien llevó un diario de guerra en el cuartel general militar de Wolf's Lair (La Guarida del Lobo) y cenó con Hitler al menos 30 veces. Sus observaciones forman parte de un informe de inteligencia de fin de guerra descubierto en una casa desconocida en el suroeste de Inglaterra, que posteriormente fue puesto a la venta en subasta.

Según el informante, el Teniente Coronel PW, Hitler "comía cantidades prodigiosas de pastel", lo que contribuía a un "trastorno digestivo". Durante las comidas, a menudo se perdía en sus pensamientos. "Hitler come rápido, mecánicamente; para él, la comida es simplemente un medio indispensable de subsistencia", escribió el oficial. Relata que "bastante a menudo, Hitler se quedará sentado durante toda la comida, absorto en sus propios pensamientos, aparentemente sin escuchar la conversación que se desarrolla a su alrededor". Sin embargo, el oficial notó que "sigue vagamente el hilo de la conversación; para él, la conversación parece tener el efecto que la música tiene en otros; estimula sus pensamientos y lo relaja".

El informe, fechado en mayo de 1945 (el año en que murió Hitler) y marcado con la instrucción "debe ser destruido dentro de las 48 horas posteriores a su lectura", también describe la voz del Führer en privado. Decía que hablaba "en un barítono suave, sin esa estridencia ronca y desagradable de sus discursos públicos". Pero añadía: "En la mesa y en su discurso, muestra muchas facetas de su comportamiento bastante tosco. Se muerde las uñas de forma abstracta, se pasa el dedo índice de un lado a otro debajo de la nariz, y sus modales en la mesa son poco menos que impactantes".

¿Qué pasó con el sofá de Hitler?
Por eso, un trozo del sofá en el que supuestamente se suicidó Adolf Hitler está ahora en exhibición en su Museo de Historia en Gettysburg.

En cuanto a sus preferencias dietéticas, el informante indicó que Hitler prefería las verduras y frutas estofadas a la carne, el té de hierbas al café, y prohibía fumar en su presencia. El informe también explora aspectos de la vida personal de Hitler, señalando que "en una ocasión, conversó largamente con PW sobre las razones por las que nunca se casó. Hitler le dijo que nunca podría permitir que el cuidado de una familia interfiriera con sus deberes de estadista. Hitler realmente creía estar casado con la nación alemana".

Los rumores sobre la homosexualidad de Hitler "son rumores y nada más", según el relato del oficial, añadiendo que "si había alguna racha de ese tipo en él, era un toque de masoquismo pasivo en su relación con las mujeres". El informe confirma que Hitler tuvo relaciones con mujeres, incluyendo "una señorita Braun" (en referencia a Eva Braun), pero el oficial creía que estas relaciones eran platónicas. El dictador también era aparentemente un hombre nocturno, "altamente susceptible a la exposición al sol, que parecía afectar su cerebro de alguna manera", y que tenía rabietas de "morder la alfombra". El informe detalla un ejemplo de una de estas rabietas, que involucró a un mayor que no transmitió un mensaje de retirada. "Cuando Hitler se enteró de esto, tuvo uno de sus típicos ataques y recibió al mayor con las palabras: 'Si dices una palabra en tu defensa, te haré fusilar'", decía el informe. "Luego despotricó y finalmente degradó al mayor a soldado raso". Estos documentos que revelan detalles íntimos y poco conocidos de la vida privada de Hitler fueron subastados posteriormente, esperando alcanzar un precio de entre 500 y 1,000 libras.

CaracterísticaFragmento del SofáInforme de Inteligencia
Tipo de ObjetoReliquia físicaDocumento escrito
OrigenBúnker de Hitler, BerlínDiario/Observaciones de un ayudante (Lt. Col. PW)
Ubicación ActualMuseo de Historia (Gettysburg, EE. UU.)Subastado (probablemente colección privada)
Aspecto ClaveMancha de supuesta sangre de HitlerDescripción de hábitos y personalidad
Método de AdquisiciónComprado en subastaDescubierto y subastado

Estos dos hallazgos, aunque de naturalezas muy diferentes, ofrecen perspectivas complementarias sobre una figura central del siglo XX. El fragmento del sofá es un recordatorio tangible y sombrío de su fin, un objeto que suscita preguntas sobre la autenticidad y el valor de las reliquias históricas. El informe sobre sus hábitos, por otro lado, proporciona una visión más personal, aunque sesgada por la percepción de un tercero, de su vida cotidiana y sus peculiaridades. Ambos elementos, el objeto material y el documento testimonial, contribuyen a la compleja y a menudo perturbadora imagen que perdura de Adolf Hitler.

Preguntas Frecuentes

¿Es auténtico el trozo de sofá exhibido?
Según el museo y la casa de subastas, se han realizado múltiples pasos para verificar su autenticidad. Esto incluye la cadena de custodia documentada desde el Coronel Rosengren, una carta notariada de su hijo, la coincidencia de los patrones de la tela con fotos históricas de la revista "LIFE", evaluaciones de consultores independientes y pruebas que confirman la presencia de sangre en la mancha.

¿Se ha confirmado definitivamente que la mancha es sangre de Hitler?
Las pruebas han confirmado la presencia de sangre, pero no se ha determinado si es humana o animal, y mucho menos si pertenece específicamente a Adolf Hitler. Se espera que futuras pruebas de ADN puedan proporcionar una confirmación más concluyente, lo que ayudaría a silenciar los rumores sobre su supervivencia.

¿Dónde se encuentra el resto del sofá?
La información proporcionada solo se refiere a un fragmento específico del sofá que fue tomado por el Coronel Rosengren. El destino del resto del sofá no se detalla en los documentos fuente.

¿Quién fue el autor del informe sobre los hábitos de Hitler?
El informe se basa en las observaciones de un oficial alemán identificado solo como Teniente Coronel PW, quien fue uno de los ayudantes de Hitler durante la guerra y cenó con él en numerosas ocasiones.

¿Por qué se consideran importantes o se exhiben objetos tan controvertidos?
Quienes abogan por su exhibición, como el propietario del museo, argumentan que es crucial preservar y mostrar la historia en su totalidad, incluso sus aspectos más oscuros y difíciles. Consideran que estos objetos tienen un impacto emocional y educativo que puede ayudar a comprender mejor los eventos y las figuras del pasado, evitando censurar partes incómodas de la historia.

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