12/06/2023
Buenos Aires es una ciudad que respira arte por cada rincón, y una de sus expresiones más auténticas y coloridas es, sin duda, el Fileteado Porteño. Esta técnica pictórica, nacida en las calles y talleres de la capital argentina, se ha convertido en un símbolo de la identidad cultural de la ciudad. Combina colores vivos, estilos tipográficos elaborados y una iconografía cargada de simbolismo, elementos que juntos crean composiciones únicas y llamativas. Originalmente ligado a los vehículos de transporte, hoy se expande a múltiples soportes, manteniendo viva una tradición que es, a la vez, arte popular e historia.

El Fileteado no es solo decoración; es una forma de memoria colectiva, un espejo de la cultura porteña que refleja valores, creencias y anhelos. Sus diseños, repletos de flores, dragones, cintas y personajes populares, a menudo acompañados de frases ingeniosas o poéticas, narran historias y evocan sentimientos. Es un arte que se transmite de generación en generación, demostrando una notable capacidad de adaptación y resurgimiento a lo largo del tiempo.
¿Qué es el Fileteado Porteño y Dónde Encontrarlo?
En esencia, el Fileteado Porteño es una técnica de pintura ornamental característica de Buenos Aires. Se distingue por el uso de líneas finas (los “filetes”), colores brillantes, sombras y claroscuros que dan sensación de volumen, composiciones generalmente enmarcadas y una marcada tendencia a la simetría y a la sobrecarga del espacio disponible. Las letras, a menudo góticas o muy adornadas, juegan un papel fundamental.
Históricamente, su hogar principal fueron los medios de transporte. Los carros tirados por caballos fueron sus primeros lienzos, seguidos por los camiones y, de manera icónica, los colectivos (autobuses urbanos). En ellos, el fileteado no solo embellecía, sino que también identificaba al propietario o la ruta, a menudo con un toque personal y artístico.
Aunque su presencia en los colectivos disminuyó debido a regulaciones (que abordaremos más adelante), el arte encontró nuevos caminos. Hoy en día, puedes encontrar fileteado en señalizaciones de tiendas, fachadas de edificios, carteles, objetos de decoración para el hogar, ropa, botellas e incluso en la piel, a través del tatuaje. Es un arte que ha sabido reinventarse y conquistar nuevos espacios, llevando consigo el espíritu de Buenos Aires.
Un Viaje por la Historia del Fileteado
La historia del fileteado se remonta a finales del siglo XIX, en los talleres de carros de Buenos Aires. En aquella época, los carros de reparto solían pintarse de un monótono color gris. La anécdota cuenta que dos jóvenes ayudantes de un taller, Vicente Brunetti y Cecilio Pascarella, decidieron pintar los bordes (los “chanfles”) de un carro de color rojo. La idea gustó tanto que otros clientes empezaron a solicitarlo, dando inicio a la decoración de los carros.
El siguiente paso evolutivo fue la inclusión de filetes de distintos grosores para colorear los recuadros del carro. Pronto, se añadió la necesidad de incluir carteles con el nombre del dueño, su dirección y lo que transportaba. Inicialmente, esta tarea la realizaban letristas franceses, pero la demora impulsó a Brunetti y Pascarella a aprender la técnica, destacándose Pascarella en la creación de los “firuletes”, esos ornamentos curvilíneos que hoy son distintivos del fileteado.

Al pintor que realizaba este trabajo se le comenzó a llamar “fileteador”, derivado de la palabra “filete”, que a su vez proviene del latín “filum” (hilo o borde). Dada la necesidad de rapidez para que el cliente pudiera recuperar su herramienta de trabajo, el fileteado se caracterizó desde sus inicios por una ejecución ágil.
Con el tiempo, surgieron maestros que perfeccionaron la técnica. Miguel Venturo, hijo de Salvatore Venturo (un capitán de la marina mercante italiana que se dedicó al fileteado en Buenos Aires), es considerado por muchos como quien dio forma definitiva al filete. Miguel, con formación en pintura, introdujo nuevos motivos como pájaros, flores, diamantes y dragones. También ideó la decoración simétrica en las letras de los camiones para hacerlas más llamativas sin necesidad de ser excesivamente grandes, lo que tenía implicaciones fiscales.
La llegada del automóvil y luego el camión desplazaron a los carros, pero el fileteado se adaptó. Los camiones ofrecieron superficies más grandes, aunque con más recovecos. Los talleres de carrocerías, concentrados en barrios como Lanús, Barracas y Pompeya, empleaban a carpinteros, herreros, pintores y fileteadores. El fileteador trabajaba sobre andamios, decorando los paneles de madera de la caja con flores y dragones, mientras que la tabla principal solía llevar un tema elegido por el dueño.
El salto al colectivo fue significativo. La superficie, ahora metálica y sin divisiones claras como las de la caja del camión, impulsó un estilo más elemental, centrado en líneas arabescas y frisos horizontales que rodeaban la carrocería. Las letras góticas para el nombre de la empresa y los números de unidad diseñados a veces según la quiniela se volvieron característicos. Curiosamente, las flores, tan comunes en camiones, estaban mal vistas por los colectiveros, quienes no querían que su vehículo se pareciera a uno de verdulería.
Técnica y Herramientas del Maestro Fileteador
La ejecución del fileteado requiere destreza y precisión. El proceso comienza con la idea y el diseño, que se plasma en un dibujo. Para transferir este dibujo a la superficie a pintar, se utiliza una técnica ancestral: el espúlvero. Consiste en perforar el contorno del dibujo en un papel con un alfiler. Este papel perforado se coloca sobre la superficie (madera, metal, vidrio, etc.) y se espolvorea tiza o carbón en polvo sobre él. Al retirar el papel, queda una línea punteada que guía al fileteador para realizar el trazo con el pincel.
Una característica distintiva del fileteado es la simetría. Para lograrla, se utiliza el mismo espúlvero, dándole la vuelta, y se repite el proceso de espolvoreado en la sección opuesta de la superficie. Esto permite obtener imágenes especulares idénticas.

Los pinceles son herramientas fundamentales y muy específicas. Para los filetes rectos, se usan pinceles de pelo largo (unos 6 cm) y mango corto o sin mango, conocidos como “bandita”. Para las letras y los ornatos curvilíneos, se emplean “pinceles de letras” con pelos de unos 3.5 cm de largo. La calidad y el estado de los pinceles son cruciales para la finura y la precisión del trazo.
En cuanto a los materiales pictóricos, en sus inicios se utilizaban aceite de lino, cola y pigmentos naturales. Con el tiempo, se adoptó el esmalte sintético por su durabilidad y brillo. Una innovación clave, atribuida a Cecilio Pascarella, fue el uso del barniz transparente. Mezclado con unas gotas de color (negro o bermellón), el barniz se aplica sobre el dibujo ya pintado, siguiendo las pinceladas base, creando un efecto de relieve y volumen. Este efecto de volumen también se refuerza mediante la aplicación de luces y sombras, con brillos y esfumados. El uso de “yapan”, una mezcla de barniz y pintura, crea sombras traslúcidas que profundizan las composiciones.
Características y Simbología: El Lenguaje del Fileteado
El Fileteado Porteño posee un conjunto de características formales que lo hacen inconfundible:
- Alto grado de estilización: Las formas se simplifican y adaptan al estilo ornamental.
- Preponderancia de colores vivos: Una paleta intensa y contrastante es la norma.
- Marcación de sombras y claroscuros: Crean la ilusión de profundidad y volumen.
- Gusto por la letra gótica o muy adornada: La tipografía es un elemento decorativo en sí mismo.
- Recurrencia a la simetría: Una búsqueda casi obsesiva del equilibrio especular.
- Composiciones enmarcadas: Cada diseño suele estar contenido dentro de un marco, adaptado al soporte.
- Sobrecarga del espacio: Tendencia a llenar casi por completo la superficie disponible con detalles.
- Conceptualización simbólica: Muchos elementos representados tienen un significado particular.
La temática y los motivos recurrentes reflejan las raíces humildes y el origen inmigrante de muchos fileteadores y sus clientes. La nostalgia por la patria lejana, la esperanza de progreso, el agradecimiento por la nueva vida y la conexión con el tango son temas subyacentes.
Entre los elementos más comunes encontramos:
- Flores: Símbolo de belleza, generalmente de cuatro o cinco pétalos, iluminadas desde arriba.
- Naves: Evocaban la nostalgia del viaje y el deseo de regresar, menos usadas hoy.
- Sol: Similar al escudo argentino, a veces representado como sol naciente (prosperidad).
- Dragones: Animales ficticios, símbolo de fuerza o virilidad, popularizados por Miguel Venturo.
- Escenario (cortinas entreabiertas): Como telones de teatro, dejando ver iniciales del dueño.
- Manos estrechadas: Alusión a la unión, a menudo con frases del Martín Fierro.
- Virgen de Luján o Personajes Populares: Ídolos como Carlos Gardel, o la patrona de Argentina.
- Cintas y Banderas: Con los colores argentinos (celeste y blanco), a veces combinadas con otras banderas o escudos de clubes de fútbol.
- Animales (reales o ficticios): Leones (temple), caballos (carreras o criollos), pájaros inexistentes.
Estos elementos suelen estar acompañados por una profusión de filigranas, arabescos, borlas, guardas, pergaminos y otros ornamentos que llenan el espacio y enriquecen la composición.
Maestros y Transmisión del Arte
La historia del fileteado está marcada por la figura de grandes maestros que desarrollaron y enriquecieron la técnica. Desde los pioneros como Salvatore Venturo, Cecilio Pascarella y Vicente Brunetti, hasta figuras clave de generaciones posteriores como Andrés Vogliotti, León Untroib, Ricardo Gómez y Martiniano Arce.
Martiniano Arce es reconocido por llevar el fileteado más allá de su soporte tradicional (vehículos y carteles) para convertirlo en pintura de caballete, elevándolo al estatus de arte plástico con reconocimiento en galerías y museos. En la generación más reciente, nombres como Jorge Muscia, Alfredo Genovese, Elvio Gervasi y muchos otros continúan la tradición, explorando nuevos soportes y estilos.
La transmisión del conocimiento ha sido históricamente informal, de maestro a aprendiz en los talleres. Sin embargo, en las últimas décadas han surgido talleres y cursos que democratizan el acceso a la enseñanza del fileteado. Es notable el creciente número de mujeres que se han incorporado a este oficio, aportando nuevas perspectivas y estéticas. Maestros como Ricardo Gómez fueron pioneros en abrir talleres específicamente para mujeres, quienes hoy constituyen una parte importante de la comunidad fileteadora.

El Fileteado Hoy: Resurgimiento y Patrimonio Mundial
Tras un período de declive, en parte debido a la prohibición en los colectivos y el cambio en las estéticas urbanas, el fileteado experimentó un notable resurgimiento. Este renacer se debe en gran medida a la creatividad de los artistas que buscaron nuevos soportes para su arte. Paredes, objetos cotidianos, indumentaria y hasta el arte del tatuaje se convirtieron en nuevos lienzos, acercando el fileteado a un público más amplio y joven.
Figuras como Alfredo Genovese han explorado el fileteado en el tatuaje, adaptando la técnica a la piel y difundiendo sus motivos a través de campañas publicitarias y el turismo. Artistas como Jorge Muscia y Martiniano Arce han llevado el fileteado a exposiciones internacionales, dándolo a conocer en Europa, México y Estados Unidos.
Un hito fundamental en la historia reciente del fileteado fue su reconocimiento oficial. En 2006, la Legislatura Porteña lo declaró Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. El punto culminante llegó en diciembre de 2015, cuando la UNESCO inscribió al Fileteado Porteño en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este reconocimiento global subraya la importancia del fileteado no solo para Buenos Aires y Argentina, sino para la diversidad cultural del mundo.
La declaración de la UNESCO implica un compromiso por parte del Gobierno de la Ciudad para adoptar medidas de salvaguarda, como concursos, documentales, encuentros académicos y la creación de una comisión permanente para proteger y promover la actividad de los fileteadores. El fileteado sigue vivo, evolucionando y decorando la ciudad y más allá, un testimonio del ingenio y la rica tradición artística de Buenos Aires.
¿Por qué se Prohibió el Fileteado en los Colectivos?
El texto proporcionado menciona que un decreto de 1975 impidió el uso del fileteado en los colectivos de Buenos Aires. Si bien no especifica las razones exactas detrás de esta prohibición, se entiende que pudo estar relacionada con regulaciones sobre la uniformidad del transporte público o una visión de modernización que no contemplaba esta expresión artística popular. Afortunadamente, esta medida no logró extinguir el arte, que encontró otros caminos para manifestarse, y hubo esfuerzos posteriores por derogar dicho decreto, impulsando su regreso a los vehículos.
Comparativa de Soportes Históricos del Fileteado
| Soporte | Época Principal | Material | Estilo Característico | Motivos Comunes |
|---|---|---|---|---|
| Carros Tirados por Caballos | Finales S. XIX - Principios S. XX | Madera | Inicialmente bordes y recuadros, luego carteles | Letras de propietario, especialidad, primeros firuletes |
| Camiones | Principios S. XX - Mediados S. XX | Madera (caja), Metal (cabina) | Mayor escala, más detalles, simetría | Flores, dragones, símbolos, letras adornadas, temas del dueño |
| Colectivos | Mediados S. XX - Prohibición (1975) | Metal | Más elemental, líneas arabescas, frisos horizontales | Nombre de empresa (gótica), número de unidad, sin flores (generalmente) |
Preguntas Frecuentes sobre el Fileteado Porteño
¿Qué significa la palabra 'Fileteado'?
Proviene de 'filete', que a su vez deriva del latín 'filum' (hilo o borde). Se refiere a la línea fina que sirve de ornamento y que es fundamental en esta técnica.

¿Cómo se llama la tipografía del Fileteado Porteño?
No existe un único nombre para la tipografía del fileteado. Se caracteriza por el uso de letras góticas o caracteres muy adornados y estilizados, adaptados a la composición ornamental.
¿Qué tipo de pintura se utiliza para filetear?
Históricamente se usaron aceite de lino, cola y pigmentos naturales. Posteriormente, se generalizó el uso de esmaltes sintéticos. Actualmente, algunos artistas utilizan también esmaltes acrílicos de secado rápido. El barniz, a menudo mezclado con color, es clave para dar volumen y proteger la obra.
¿Qué elementos o símbolos son típicos del Fileteado?
Flores, dragones, cintas con los colores argentinos, el sol, manos estrechadas, la Virgen de Luján, retratos de ídolos populares (como Gardel), y una gran cantidad de ornamentos como arabescos y filigranas.
¿Es el Fileteado Porteño reconocido internacionalmente?
Sí, desde 2015 está inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
¿Dónde puedo aprender la técnica del Fileteado?
Actualmente existen diversos talleres y cursos dictados por maestros fileteadores en Buenos Aires y otras partes de Argentina, así como recursos en línea.
El Fileteado Porteño es mucho más que una técnica de pintura; es un pedazo vivo de la historia y la cultura de Buenos Aires, un arte que sigue contando historias y adornando la vida cotidiana con su inconfundible alegría y color.
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