¿Cuál es la historia de la silla mariposa?

La Fascinante Historia de la Silla Mariposa BKF

12/01/2024

Valoración: 4.73 (1750 votos)

Detrás de muchos de los objetos que consideramos icónicos, especialmente aquellos surgidos en la efervescencia creativa del siglo XX, se esconden relatos llenos de encuentros fortuitos, colaboraciones apasionadas y, a menudo, desafíos inesperados. La Silla Mariposa, conocida también como Butterfly Chair o por las iniciales de sus creadores, BKF, no es la excepción. Su historia es un tejido complejo que entrelaza el talento de tres arquitectos visionarios con los vaivenes de la historia y la industria.

Todo comenzó en la vibrante atmósfera de París, en el estudio de uno de los arquitectos más influyentes de la época, Le Corbusier. Allí coincidieron un catalán, Antonio Bonet, y dos argentinos, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy. Este encuentro inicial sembraría la semilla de una colaboración que trascendería fronteras y dejaría una marca indeleble en el diseño.

¿Cuál es la historia de la silla mariposa?
La silla BKF fue creada en 1938 y lleva las siglas de los apellidos de sus creadores. Claramente está inspirada en la silla Tripolina, un asiento militar plegable de madera y lona patentado en 1877 por el inglés Joseph Fenby y utilizado por el ejército italiano en África del Norte.

Los Creadores y el Nacimiento del Grupo Austral

El destino, sin embargo, intervendría en la forma de la Guerra Civil Española. Ante el conflicto, Antonio Bonet decidió trasladarse a Argentina, donde se reencontró con sus compañeros Kurchan y Ferrari Hardoy. Los tres poseían una sólida formación no solo en arquitectura, sino también en diseño, una combinación que los impulsó a formar un colectivo. Así nació el Grupo Austral, una agrupación de arquitectos que rápidamente se convirtió en una fuerza significativa, influyendo notablemente en el urbanismo y la arquitectura latinoamericana durante la primera mitad del siglo XX.

Fue en este contexto creativo y colaborativo en Argentina donde la Silla BKF comenzó a tomar forma. Aunque su nombre lleva las siglas de sus tres creadores (Bonet, Kurchan, Ferrari Hardoy), Jorge Ferrari Hardoy suele ser el más asociado a su diseño final, aunque la autoría es compartida por el colectivo.

La Inspiración Militar: La Silla Tripolina

Ningún diseño surge del vacío, y la Silla BKF tiene un claro antecedente que sirvió como su principal inspiración: la silla Tripolina. Esta silla, de origen militar, fue patentada en 1877 por el inglés Joseph Fenby. Se trataba de un asiento plegable, diseñado para ser ligero y portátil, con una estructura de madera y una funda de lona tensada. Fue ampliamente utilizada por el ejército italiano en sus campañas en el norte de África, lo que le dio su nombre.

La genialidad de Bonet, Kurchan y Ferrari Hardoy residió en tomar este concepto funcional y adaptarlo a los materiales y la estética de su tiempo. La diferencia fundamental y revolucionaria de la BKF respecto a la Tripolina fue la sustitución de la voluminosa estructura de madera por un sistema de tubos de metal delgados. Esta innovación no solo aligeró visualmente la silla y la hizo más robusta, sino que, crucialmente, permitió su producción a escala industrial, un pilar fundamental del diseño moderno.

Un Diseño de Síntesis y Funcionalidad

El diseño de la Silla BKF es un elogio a la síntesis constructiva. Su estructura metálica se compone de apenas unos pocos tubos de hierro de 12 mm de diámetro, hábilmente doblados y unidos con tan solo dos puntos de soldadura. Esta simplicidad estructural no solo facilitaba su fabricación, sino que le otorgaba una ligereza visual y física notable.

La funda, que se adapta a la estructura metálica, es otro elemento clave de su diseño y un guiño a las raíces argentinas de dos de sus creadores. Originalmente, y de forma muy característica, se fabricaba en cuero natural, material que remite a la rica tradición de la talabartería argentina, reconocida mundialmente por su calidad y artesanía. La funda cuenta con cuatro bolsillos en sus esquinas que se deslizan sobre los extremos de la estructura metálica, manteniendo la tensión necesaria para conformar el asiento ergonómico y cómodo.

Más allá del cuero natural, que envejece de forma singular con el tiempo, la silla se ofrecía y se ofrece hoy en día en una variedad de colores, como negro, marrón verdoso, óxido o blanco perlado, adaptándose a diferentes estéticas y preferencias.

Una de las grandes virtudes de la BKF es su versatilidad. Su diseño liviano, escultural y con esa forma cóncava que recuerda a una hamaca, le permite integrarse armoniosamente en una amplia gama de ambientes, tanto interiores como exteriores. No importa el estilo decorativo; la Silla Mariposa se adapta sin perder su fuerte identidad.

Principios del Movimiento Moderno Encarnados

La Silla BKF no es solo un mueble estéticamente agradable o funcional; es una manifestación física de los principios que regían el Movimiento Moderno en la arquitectura y el diseño. Estos principios se reflejan claramente en tres aspectos de la silla:

  • Síntesis constructiva: La reducción de componentes al mínimo indispensable, la estructura simple y la facilidad de montaje y desmontaje (aunque la original no era plegable como la Tripolina, su construcción era modular en dos partes: estructura y funda) son ejemplos de esta búsqueda de eficiencia y pureza formal.
  • Libertad funcional: Un objeto de diseño moderno debe ser adaptable a diferentes usos y contextos. La BKF cumple esto al ser cómoda, ligera, apta para interiores y exteriores, y capaz de encajar en diversos estilos decorativos.
  • Estética atemporal: Un diseño verdaderamente moderno trasciende las modas pasajeras. A pesar de haber sido creada hace más de ochenta años, la Silla Mariposa sigue sintiéndose contemporánea, relevante y deseada, un testimonio de su diseño perdurable.

Del Éxito Inmediato al Plagio Masivo

El talento de Bonet, Kurchan y Ferrari Hardoy fue reconocido prontamente. En 1940, la silla obtuvo el Premio de la Comisión Nacional de Cultura y el Primer Premio de la Comisión Nacional de Bellas Artes en Argentina. En 1943, sumó otro galardón importante, el primer premio del Salón de Decoradores.

El salto a la fama internacional llegó en 1944. Gracias a la visión del arquitecto Edgar Kaufmann Jr., la Silla BKF fue adquirida para formar parte de la colección permanente del prestigioso Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). Kaufmann, un gran conocedor y promotor del diseño moderno, quedó tan prendado de la silla que adquirió una segunda unidad para un lugar icónico: la famosa “Casa de la Cascada” en Pensilvania, diseñada por Frank Lloyd Wright.

Este reconocimiento por parte del MoMA catapultó la silla a la escena mundial. En 1947, la reconocida empresa de mobiliario Knoll International adquirió los derechos de producción y comenzó a comercializarla bajo el nombre de Butterfly Chair. La producción por parte de Knoll validó su potencial industrial y la llevó a un público mucho más amplio. Sin embargo, esta etapa de fabricación oficial fue relativamente corta. En 1951, Knoll cesó su producción, principalmente debido a la escasez de acero en la posguerra.

Paradójicamente, el éxito y la relativa simplicidad de su diseño, combinados con la falta de una patente internacional robusta y fácilmente aplicable, allanaron el camino para un fenómeno masivo de plagio. Una vez que Knoll dejó de fabricarla, la silla se convirtió en un diseño 'libre'. En la década de 1950, la producción no autorizada se disparó. Solo en Los Ángeles, California, se estima que se producían alrededor de 3.000 unidades por semana, vendidas bajo una miríada de nombres diferentes: African Chair, Hardoy Chair (a pesar de no beneficiar a Hardoy), Flutterby, y, por supuesto, Butterfly Chair.

La frustración de los creadores originales ante esta situación fue inmensa. Jorge Ferrari Hardoy llegó a expresar en una carta a Edgar Kaufmann su desánimo, mencionando que los diseñadores originales solo habían recibido la irrisoria suma de 11,37 dólares en regalías por su creación. Un éxito de diseño rotundo que, lamentablemente, no se tradujo en un beneficio económico justo para sus autores.

La Fabricación Actual: Un Legado Vivo

A pesar de la historia de plagio, la Silla BKF nunca desapareció por completo. Su diseño perdurable aseguró su continuidad. Hoy en día, la silla se sigue fabricando, a menudo de forma artesanal, honrando sus orígenes en la talabartería. Varias empresas, principalmente en Argentina y también en España, continúan produciendo versiones de la silla, utilizando diversos materiales para la funda (cuero, lona, etc.) y estructuras metálicas.

En España, destaca la empresa Isist Atelier, que se distingue por producir la silla con una fidelidad al diseño original que está certificada por la familia de Antonio Bonet y por el Museu del Disseny de Barcelona. Esta certificación garantiza que su proceso y materiales respetan la visión de los creadores.

La producción de alta calidad de estas versiones contemporáneas es un trabajo meticuloso. Cada pieza es numerada y firmada, utilizando, en el caso de Isist Atelier, cuero argentino curtido 100% vegetal y una estructura de hierro diseñada para ser duradera. Este proceso artesanal puede tomar aproximadamente tres días por unidad, lo que subraya la calidad y exclusividad de estas sillas frente a las copias producidas en masa.

Un Icono Indiscutible del Siglo XX

La Silla BKF, o Silla Mariposa, es indudablemente una de las creaciones más importantes y reconocibles del diseño industrial del siglo XX. Su diseño innovador, que combina simplicidad, funcionalidad y estética, su presencia en colecciones de museos de renombre como el MoMA, y su capacidad para adaptarse a diversos entornos, la han elevado a la categoría de objeto de culto. Se ha convertido en un símbolo del diseño argentino a nivel mundial y un ejemplo de cómo un diseño bien concebido puede trascender el tiempo.

Aunque la historia del plagio y la falta de beneficio económico para sus creadores originales es una nota agridulce, el legado de Bonet, Kurchan y Ferrari Hardoy perdura. Su silla sigue siendo admirada, estudiada y producida, manteniendo vivo el espíritu de innovación y síntesis que caracterizó al Grupo Austral y al Movimiento Moderno.

Preguntas Frecuentes sobre la Silla Mariposa BKF

Aquí respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre esta icónica silla:

  • ¿Quiénes crearon la Silla BKF? Fue diseñada por los arquitectos Antonio Bonet (catalán), Juan Kurchan (argentino) y Jorge Ferrari Hardoy (argentino), miembros del Grupo Austral.
  • ¿Qué significan las siglas BKF? Son las iniciales de los apellidos de sus creadores: Bonet, Kurchan y Ferrari Hardoy.
  • ¿Por qué se le llama también Silla Mariposa o Butterfly Chair? Su forma, con la funda tensada sobre la estructura, recuerda a las alas de una mariposa.
  • ¿En qué se inspiró la Silla BKF? Se inspiró directamente en la silla militar plegable Tripolina, patentada en 1877 por Joseph Fenby.
  • ¿Cuál es la principal diferencia entre la BKF y la Tripolina? La BKF sustituyó la estructura de madera de la Tripolina por tubos de metal, lo que permitió su producción industrial y mejoró su resistencia.
  • ¿Cuándo y dónde fue diseñada la Silla BKF? Fue diseñada en 1938 en Argentina por los miembros del Grupo Austral.
  • ¿Por qué fue tan plagiada la silla en los años 50? La falta de una patente fuerte, combinada con su gran popularidad tras ser comercializada por Knoll International y su cese de producción, facilitaron la copia masiva del diseño.
  • ¿Forma parte de alguna colección de museo importante? Sí, desde 1944 forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).
  • ¿Se sigue fabricando la Silla BKF hoy en día? Sí, varias empresas, especialmente en Argentina y España (como Isist Atelier, con certificación de fidelidad), continúan fabricándola, a menudo de forma artesanal.
  • ¿Qué principios del diseño moderno representa la silla? Representa la síntesis constructiva, la libertad funcional y la estética atemporal.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Fascinante Historia de la Silla Mariposa BKF puedes visitar la categoría Diseño.

Subir