¿Cuál es la leyenda del sillón del Diablo?

El Sillón del Diablo: Leyenda Oscura de Valladolid

12/04/2025

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Valladolid, una ciudad rica en historia y tradiciones, alberga entre sus muros una leyenda que pone los pelos de punta, protagonizada por un mueble de apariencia inofensiva pero con un pasado terrorífico: el conocido como el Sillón del Diablo. Este objeto no es un sofá común para el descanso, sino una pieza central en un oscuro relato que combina la ambición por el conocimiento, pactos infernales y crímenes macabros en el siglo XVI.

¿Cuál es la leyenda del Puente del Diablo?
Dicen que Satanás organizó a todos los diablos para que, en fila india, fueran pasando de mano en mano las piedras necesarias para la obra y así no se malgastara tiempo precioso. Cuando la piedra estuvo apilada toda, comenzaron los diablos a construir el puente bajo la dirección personal de Satanás.

La historia comienza a tejerse alrededor de un joven estudiante de origen portugués y sefardí llamado Andrés de Proaza. Con tan solo 22 años, Andrés mostraba un interés desmedido por la anatomía humana, una fascinación que lo llevaría por caminos oscuros y prohibidos. Asistía a la prestigiosa Universidad de Valladolid, buscando saciar su sed de saber, pero pronto su búsqueda trascendió los límites de la ciencia convencional para adentrarse en el ámbito de la nigromancia y los saberes arcanos.

Corría el año 1550 cuando la tranquilidad de Valladolid se vio perturbada por la desaparición de un niño de apenas 9 años. La inquietud creció, y los vecinos de la calle Esgueva, donde residía el joven Proaza, comenzaron a notar sucesos extraños. Declararon haber oído llantos y ruidos espeluznantes que provenían del sótano de la casa del estudiante, cuyas traseras daban a la actual calle de la Solanilla. Pero lo más alarmante era el agua sanguinolenta que manaba del desagüe de la vivienda, tiñendo de rojo uno de los ramales del río Esgueva. Estas señales macabras no tardaron en alertar a las autoridades de la ciudad, quienes decidieron investigar a fondo el origen de tales horrores.

El hallazgo al abrir el sótano de la casa de Andrés de Proaza fue descrito como espeluznante. Sobre una mesa de madera, yacía el cuerpo del niño desaparecido, horriblemente despedazado. Se descubrió que el joven estudiante le había practicado una autopsia en vida, una atrocidad difícil de concebir. La escena se completaba con los cadáveres de perros y gatos, encontrados en la misma postura que el cuerpo humano sobre la mesa, sugiriendo que también habían sido víctimas de sus experimentos anatómicos y nigrománticos.

Confrontado con la evidencia, el joven Andrés de Proaza confesó la terrible verdad. Reveló a las autoridades que había sellado un pacto con el Diablo. La clave de este pacto era una silla, un mueble que se encontraba en su escritorio. Según su confesión, al sentarse en este particular sillón, el mismísimo Diablo se comunicaba con él y le ofrecía un conocimiento ilimitado en medicina y otras ciencias oscuras. Era en este sillón donde Proaza se sentaba para escribir sus terroríficas ideas, sus notas de nigromante y los detalles de las autopsias que realizaba en seres vivos que cazaba para sus macabros estudios.

Procediendo a registrar los pisos superiores de la casa, las autoridades encontraron finalmente la silla descrita por Proaza. Se trataba de un sillón fabricado con madera de nogal, con un respaldo y un reposo de cuero de color marrón. A simple vista, podría parecer un mueble de estudio respetable, pero su conexión con los horrores descubiertos y la confesión del estudiante le otorgaron una fama siniestra de inmediato.

Como consecuencia de sus crímenes y su pacto demoníaco, Andrés de Proaza fue juzgado y condenado por la Santa Inquisición a la pena capital: morir en la hoguera. Sus bienes inmuebles, y con ellos el infame sillón, fueron puestos a subasta pública. Sin embargo, la terrible fama que acompañaba al joven nigromante y a sus posesiones hizo que nadie se atreviera a adquirirlos. El sillón, cargado de la energía oscura de su antiguo dueño y su pacto, quedó sin comprador. Dada la situación, el sillón acabó en posesión de la Universidad de Valladolid, la misma institución donde Proaza buscó inicialmente el conocimiento por vías más convencionales.

La leyenda del Sillón del Diablo y Andrés de Proaza es una advertencia sobre los peligros de la ambición desmedida y los pactos con fuerzas oscuras. La leyenda afirma que cualquiera que intente destruir el sillón o se siente en él sin ser 'apto' (presumiblemente, sin la protección o el conocimiento adecuado, o quizás sin la aprobación del propio Diablo) morirá al cabo de tres días. Esta terrible maldición ha contribuido a mantener el misterio y el temor alrededor del mueble a lo largo de los siglos.

Hoy en día, el paradero exacto y la accesibilidad del Sillón del Diablo son objeto de especulación y misterio. La tradición lo sitúa en la Universidad de Valladolid, custodiado, quizás escondido, para evitar que la terrible profecía se cumpla. No es un mueble expuesto al público general para sentarse o admirar libremente, dada la macabra leyenda que lo rodea.

La fascinante y escalofriante historia de Andrés de Proaza y su sillón maldito ha trascendido el ámbito de la leyenda popular para inspirar obras de ficción. Relatos y novelas han adaptado este oscuro episodio de la historia de Valladolid. Una de las adaptaciones más recientes es la novela de ficción de 2016, titulada precisamente 'El sillón del diablo', escrita por el autor vallisoletano Víctor Manuel del Pozo. Esta obra entrelaza hechos históricos con elementos de la leyenda para explorar el camino que llevó a Proaza a cometer sus crímenes en nombre del diablo, adentrándose incluso en el género de la novela negra al vincular crímenes modernos en Valladolid con la reaparición de la antigua leyenda.

La historia del Sillón del Diablo nos recuerda que incluso los objetos cotidianos pueden convertirse en protagonistas de relatos extraordinarios y aterradores cuando se cruzan con la ambición humana y las fuerzas del mal. Es un mueble que representa la búsqueda del conocimiento por medios ilícitos y las terribles consecuencias que ello puede acarrear.

¿Dónde se encuentra el Sillón del Diablo?

Según la leyenda y la tradición, el Sillón del Diablo se encuentra en posesión de la Universidad de Valladolid. Aunque no se especifica públicamente su ubicación exacta dentro de la institución, se asume que está custodiado o almacenado de forma segura para evitar que se cumpla la maldición asociada a él.

Características del Sillón

Basándonos en la descripción hallada durante el registro de la casa de Proaza, el sillón está fabricado con madera de nogal, un material noble y resistente. Cuenta con respaldo y reposo, ambos tapizados en cuero de color marrón. Su diseño sería probablemente el de un sillón de estudio propio de la época (siglo XVI), robusto y funcional para sentarse a escribir o leer.

CaracterísticaSillón del Diablo (Leyenda)Sillón de Estudio Común
Material PrincipalMadera de NogalVariado (Madera, Metal)
TapizadoCuero Marrón (Respaldo y Reposo)Variado (Tela, Cuero, Sintético)
Propósito PrincipalPacto Demoníaco, Sabiduría OscuraComodidad para Leer/Escribir
Ubicación Actual (Leyenda)Universidad de ValladolidHogares, Oficinas, Bibliotecas
Leyenda AsociadaSí (Muerte a los 3 días)No
Peligros ConocidosMuerte por Pacto/MaldiciónDesgaste, Incomodidad Postural

Preguntas Frecuentes sobre el Sillón del Diablo

¿Es real la leyenda del Sillón del Diablo? La historia de Andrés de Proaza es una leyenda popular con elementos históricos. Si bien la existencia del estudiante y su condena por la Inquisición podrían tener base histórica, los detalles sobre el pacto demoníaco y la maldición del sillón pertenecen al ámbito del folclore y la leyenda.

¿Alguien se ha sentado en el sillón y muerto? La leyenda afirma que sentarse en él sin ser 'apto' provoca la muerte en tres días. No hay registros históricos fiables que confirmen que alguien haya desafiado la maldición y fallecido a causa de ello. La historia se mantiene como una advertencia legendaria.

¿Se puede visitar el Sillón del Diablo? Generalmente, no. Dada su naturaleza legendaria y la supuesta maldición, el sillón no es un objeto de exposición pública habitual en la Universidad de Valladolid. Se considera que está custodiado o almacenado.

¿Por qué la Universidad de Valladolid se quedó con el sillón? Tras ser subastados sin éxito los bienes de Proaza debido a su infame reputación, el sillón, como parte de sus propiedades, pasó a manos de la Universidad, que en aquella época podía adquirir bienes confiscados o sin dueño.

¿La leyenda ha inspirado otras historias? Sí, la leyenda ha sido fuente de inspiración para relatos, novelas y quizás otras formas de expresión artística, manteniendo viva esta oscura historia de Valladolid.

En conclusión, el Sillón del Diablo es mucho más que un simple mueble; es un símbolo de una de las leyendas más oscuras de Valladolid, un recordatorio de los límites del conocimiento y los peligros de lo prohibido. Su historia, entrelazada con la figura de Andrés de Proaza, sigue cautivando a quienes se interesan por los misterios y el folclore español.

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