16/05/2023
El vasto y sorprendente universo literario de Julio Cortázar nos ha regalado personajes y conceptos que trascienden las páginas de sus libros para instalarse en nuestro imaginario colectivo. Entre ellos, destacan tres tipos de personalidades que el genial escritor argentino plasmó en su libro “Historias de Cronopios y de Famas”, publicado en 1963: los Famas, los Cronopios y las Esperanzas. Estos arquetipos, aunque nacidos de la fantasía y la ironía cortazariana, resuenan con una sorprendente familiaridad en la vida cotidiana, invitándonos a observar el mundo y a nosotros mismos bajo una luz diferente.

Cortázar, con su inigualable maestría para encontrar lo extraordinario en lo ordinario, concibió estas figuras como una forma lúdica pero profunda de explorar distintas actitudes frente a la existencia, la rutina, las convenciones sociales y el arte. A través de viñetas breves, cargadas de humor y sarcasmo, nos presenta situaciones que revelan la esencia de cada grupo, dibujando un retrato crítico y a la vez entrañable de la sociedad y de las múltiples formas de habitarla. Hoy, nos centraremos en desentrañar las características que definen a los Famas y a los Cronopios, explorando esa dicotomía que estructura gran parte de la última sección del libro.

¿Quiénes son los Famas?
Los Famas, en el universo cortazariano, representan el epítome del orden, la convención y el éxito aparente. Son seres que se mueven dentro de los cauces establecidos, meticulosos y predecibles. La información proporcionada nos los describe como exactos y pedantes, bien organizados, que siempre saben lo que está bien y lo que está mal. No les gustan las sorpresas y prefieren tener el control sobre todo. Son, en esencia, la personificación de la burguesía, rígidos, sentenciosos y preocupados por mantener el orden en sus vidas y en su entorno.
Para un Fama, la planificación es fundamental. Sus vidas transcurren según horarios, normas y expectativas preestablecidas. Valorizan la propiedad, el estatus social y la estabilidad. Disfrutan de mostrarse felices y exitosos, especialmente ante los Cronopios, como una forma de reafirmar su posición y su supuesta superioridad. Sus preocupaciones giran en torno a lo material, a las apariencias, a seguir las reglas del juego social sin cuestionarlas.
Las historias de Cortázar los muestran en situaciones cotidianas, pero vistas a través de una lente irónica que revela su rigidez y su falta de espontaneidad. Por ejemplo, en los "Viajes" de los Famas, todo está calculado: las maletas perfectamente preparadas, los hoteles reservados con antelación, los itinerarios inamovibles. Cualquier desviación del plan es una catástrofe potencial. Su felicidad parece residir en la ausencia de imprevistos, en la seguridad de saber exactamente qué va a pasar.
Son los que ocupan los altos cargos, los que dictan las normas, los que juzgan a quienes se salen del camino. Su mundo es uno de ladrillos de cristal, una construcción aparentemente sólida pero que, vista desde fuera, puede parecer restrictiva y carente de vida genuina. Se preocupan por la conservación de sus bienes y sus recuerdos, organizándolos de forma metódica, asegurándose de que todo esté en su lugar, bajo control.
¿Quiénes son los Cronopios?
En el otro extremo del espectro cortazariano se encuentran los Cronopios, las criaturas predilectas del autor y de muchos de sus lectores. Si los Famas son el orden y la convención, los Cronopios son el caos creativo, la sensibilidad desbordada y la libertad. La información disponible los retrata como soñadores románticos, capaces de encontrar poesía y entusiasmo en todo. Son ingenuos, idealistas, desordenados, sensibles y poco convencionales.
Los Cronopios viven al margen de las cosas, imbuidos en el arte y una suerte de feliz asocialidad. No se rigen por horarios ni normas rígidas. Su existencia es un fluir constante, lleno de sorpresas (que ellos abrazan con alegría) y de encuentros fortuitos. Viven con pasión, disfrutan cada cosa que hacen sin vergüenza, aunque a veces pueden sentir envidia o sufrir las asperezas del mundo que no se adapta a su sensibilidad.
Cortázar evitó dar una descripción física precisa de los Cronopios, refiriéndose a ellos tangencialmente como "objetos verdes y húmedos". Sin embargo, el propio autor comentó después que nunca se le había ocurrido que fueran verdes, y que la palabra "cronopio" le surgió de una visión fantástica en un teatro, sin relación alguna con el concepto del tiempo (crono-). Lo importante, más allá de su vaga apariencia, es su espíritu.
Las historias de Cronopios los muestran en situaciones que contrastan vivamente con las de los Famas. Sus viajes son caóticos pero llenos de descubrimientos inesperados. Sus interacciones con el mundo están marcadas por la sorpresa y la capacidad de maravillarse. Pueden encontrar un universo en una gota de agua o una epopeya en el acto de dar cuerda a un reloj, aunque lo hagan de manera desastrosa. Sufren el mundo, sí, porque su sensibilidad los hace vulnerables a sus miserias, pero también aman el mundo con una intensidad que los Famas no pueden comprender.
Son los que rompen los moldes, los que ven más allá de las apariencias, los que encuentran belleza en el desorden y la imperfección. Son los poetas, los artistas, los inconformistas, aquellos que se atreven a vivir fuera de los ladrillos de cristal, abrazando la viva floresta de la calle donde cada instante puede arrojarse sobre ellos como una magnolia.
¿Y las Esperanzas?
Aunque el foco principal suele estar en la dicotomía Famas-Cronopios, Cortázar introduce un tercer grupo: las Esperanzas. Estas se sitúan en un punto intermedio, aunque con menor protagonismo en el libro. Son descritas como simples, indolentes, «bobas», ignorantes y aburridas. Mantienen una cierta esperanza, pero prefieren los caminos trillados, los senderos probados. A menudo actúan sometidas a alguna de las otras dos "especies". Representan quizás esa gran masa de la población que simplemente existe, sin la rigidez controladora de los Famas ni la chispa vital de los Cronopios. Viven despreocupadas, transportándose a través de la gente, sin grandes aspiraciones ni grandes sufrimientos.
La Gran Diferencia: Un Contraste de Estilos de Vida
La distinción fundamental entre Famas y Cronopios radica en su enfoque y actitud ante la vida. Mientras los Famas buscan el control, el orden y la seguridad en lo predecible, los Cronopios abrazan el caos, la espontaneidad y la belleza de lo inesperado. Son dos formas radicalmente opuestas de habitar el mundo.
Los Famas representan la adhesión a las normas sociales, la búsqueda del éxito material y el miedo a salirse del carril. Su felicidad parece depender de la ausencia de problemas y de la acumulación de bienes o logros reconocidos socialmente. Son prácticos hasta la médula, pero esa practicidad los vuelve ciegos a la magia que Cortázar insinúa que existe en cada rincón de la existencia.
Los Cronopios, por su parte, son la encarnación de la sensibilidad y la imaginación. No se preocupan por la organización ni por el éxito convencional. Su riqueza reside en su capacidad de percibir la poesía en lo cotidiano, de emocionarse con lo simple, de vivir con una intensidad que trasciende lo material. Su desorden externo es un reflejo de una mente y un espíritu que no pueden ser encasillados.
Cortázar utiliza esta contraposición, especialmente en la última parte de "Historias de Cronopios y de Famas", como una parodia del clasismo y de las diferentes actitudes sociales. No es difícil ver en los Famas una crítica a la burguesía acomodada y conformista, mientras que los Cronopios podrían representar a los artistas, los soñadores, los marginales que, a pesar de su aparente desventaja material, poseen una riqueza interior y una libertad que los otros no tienen.

Incluso sus interacciones son reveladoras. Los Famas disfrutan ostentando su alegría (su supuesto éxito) ante los Cronopios, buscando quizás una validación o simplemente regocijándose en la diferencia. Los Cronopios, por su parte, se regocijan cada vez que un Fama les presta atención, quizás viendo en ello un pequeño quiebre en la armadura de la convención, o simplemente disfrutando de una interacción inesperada.
Aquí tienes una tabla comparativa que resume las principales diferencias:
| Característica | Famas | Cronopios |
|---|---|---|
| Actitud ante la vida | Ordenados, rígidos, controlados | Desordenados, espontáneos, sensibles |
| Preocupaciones | Materiales, estatus, reglas, control | Emocionales, artísticas, libertad, descubrimiento |
| Relación con lo inesperado | Lo evitan, les disgusta | Lo abrazan, lo disfrutan |
| Visión del mundo | Práctica, convencional, sentenciosa | Poética, idealista, poco convencional |
| Felicidad | En la seguridad, el orden, el éxito | En la sorpresa, la belleza, la intensidad vital |
| Viven... | Dentro de estructuras rígidas | Al margen, con libertad |
Más Allá de los Personajes: El Mensaje de Cortázar
"Historias de Cronopios y de Famas" es mucho más que una simple descripción de personajes. Es un libro que, a través del humor, la ironía y el sarcasmo, invita al lector a reflexionar sobre la cotidianidad y las formas en que la vivimos. Las primeras secciones del libro, como "Manual de Instrucciones" o "Ocupaciones raras", ya preparan el terreno, ridiculizando actos habituales y posturas sociales.
Cortázar nos confronta con nuestra propia rutina, con las absurdas normas autoimpuestas o impuestas por la sociedad ("instrucciones para llorar", "para subir una escalera"). Nos muestra la exageración de las posturas familiares frente al imaginario social o las actividades laborales sin sentido aparente ("Material plástico"). Todo ello culmina en la presentación de Famas y Cronopios como arquetipos de cómo enfrentamos esta realidad.
El autor no solo busca entretener; busca una concientización. A nivel sociopolítico, al parodiar el clasismo y las estructuras de poder representadas por los Famas. A nivel individual-existencial, al contrastar la vida vivida bajo el control y la convención con la vida vivida desde la pasión, la sensibilidad y la libertad creativa de los Cronopios. El libro es un antídoto contra la solemnidad y el aburrimiento, una postulación de una mirada poética capaz de enfrentar las miserias de la rutina.
Identificarnos con un Cronopio o un Fama (o quizás con una Esperanza) es parte del juego que propone Cortázar. ¿Somos de los que planifican meticulosamente cada paso o de los que se dejan llevar por la intuición y la sorpresa? ¿Valoramos el orden por encima de todo o encontramos belleza en el caos? La ironía del autor está dirigida al sistema, a las convenciones, y no tanto a las víctimas de ese sistema, aunque a veces la propia descripción de los personajes pueda parecer crítica.
La influencia de estos personajes ha sido tal que la palabra "cronopio" se convirtió en una especie de tratamiento honorífico para amigos de Cortázar, y ha inspirado a artistas, músicos y escritores, demostrando la universalidad y el calado de estas figuras aparentemente sencillas pero cargadas de significado.
Preguntas Frecuentes sobre Cronopios y Famas
¿Son reales los Cronopios y Famas?
No en un sentido literal. Son personajes literarios, arquetipos o tipos de personalidades creados por Julio Cortázar para su libro “Historias de Cronopios y de Famas”. Sin embargo, representan actitudes y formas de ser que el autor observó (y sigue siendo posible observar) en la vida real.
¿En qué libro aparecen principalmente?
Aparecen de forma central en la última sección del libro “Historias de Cronopios y de Famas”, publicado en 1963. Aunque la palabra “cronopio” fue utilizada por Cortázar anteriormente en un artículo de 1952.
¿Por qué Julio Cortázar creó a los Cronopios, Famas y Esperanzas?
Cortázar explicó que la palabra “cronopio” le surgió de una visión espontánea. En cuanto a su función literaria, los creó para explorar y contrastar diferentes actitudes humanas frente a la vida, la rutina, las convenciones sociales y el arte, a menudo con un tono irónico y crítico hacia la rigidez y el conformismo.
¿Tienen los Cronopios alguna relación con el tiempo (crono-)?
No, según el propio Cortázar. Él aclaró que la palabra “cronopio” le vino a la mente de forma espontánea y no tiene ninguna relación etimológica o conceptual con el tiempo, a pesar del prefijo “crono-”.
¿Cómo describe Cortázar físicamente a los Cronopios y Famas?
Cortázar es intencionadamente vago. Se refiere a los Cronopios tangencialmente como “objetos verdes y húmedos”, aunque luego matizó que él no los imaginaba verdes. De los Famas y Esperanzas no da descripciones físicas precisas, centrándose en sus comportamientos y personalidades.
¿Qué representa la dicotomía Famas vs. Cronopios?
Representa un contraste fundamental entre dos enfoques de la existencia: el de la rigidez, el orden, la convención y el control (Famas) frente al de la espontaneidad, la sensibilidad, la libertad y la búsqueda de la poesía en lo cotidiano (Cronopios). A menudo se interpreta como una parodia del clasismo y una crítica a la vida burguesa y conformista.
En conclusión, la diferencia entre un Fama y un Cronopio es la diferencia entre vivir la vida como un itinerario preestablecido y controlado, o vivirla como una aventura impredecible y emocionante. Los Famas buscan la seguridad en el orden, mientras que los Cronopios encuentran la belleza en el caos. A través de estos personajes, Julio Cortázar nos invita a preguntarnos, con una sonrisa, qué tipo de criatura somos en este vasto y sorprendente circo del mundo.
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