25/07/2023
En el ámbito de la medicina crítica, comprender la respuesta del cuerpo a la infección y la inflamación es fundamental. Términos como SIRS, Sepsis y qSOFA son herramientas y conceptos clave utilizados para identificar, clasificar y manejar a pacientes en estado crítico. Aunque relacionados, representan etapas o enfoques distintos en la evaluación de la gravedad de una condición, particularmente cuando hay sospecha de infección.

¿Qué es el Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SIRS)?
El concepto de SIRS (Systemic Inflammatory Response Syndrome) fue propuesto en 1991 por la American College of Chest Physicians (ACCP) y la Society of Critical Care Medicine (SCCM) con el objetivo de proporcionar un marco conceptual y práctico para definir la respuesta inflamatoria sistémica, independientemente de su causa. Se describió como un proceso progresivo y perjudicial. El SIRS se observa en asociación con un gran número de condiciones clínicas.
Aparte de los procesos infecciosos, otras causas patológicas no infecciosas comunes incluyen pancreatitis, isquemia, trauma múltiple y lesión tisular. Los criterios SIRS representan una serie de hallazgos físicos y de laboratorio objetivos indicativos de un insulto infeccioso o no infeccioso que provoca una respuesta inmune sistémica. Estos criterios se utilizan comúnmente en los servicios de urgencias como herramienta de cribado para identificar pacientes potencialmente sépticos.
Los criterios SIRS, formalmente adoptados como herramientas de cribado en 1992, son:
- Temperatura > 38°C o < 36°C
- Frecuencia cardíaca > 90 latidos por minuto
- Frecuencia respiratoria > 20 respiraciones por minuto o PaCO2 < 32 mmHg
- Recuento de glóbulos blancos (WBC) > 12.000/mm³ o < 4.000/mm³ o > 10% de bandas
A pesar de que las guías Sepsis-3 ya no utilizan el SIRS como herramienta de ayuda al diagnóstico de sepsis, citando que es excesivamente sensible y no específico, el SIRS sigue siendo una herramienta de cribado comúnmente utilizada en el triaje de urgencias para detectar la presencia de inflamación sistémica e informar a los clínicos de una posible infección grave, ya que es más sensible que el qSOFA para detectar pacientes sépticos. La Canadian Association of Emergency Physicians continúa respaldando el SIRS como herramienta de cribado primaria.
¿Qué es la Sepsis?
El término sepsis proviene de la palabra griega original [σηψις], que significa 'descomposición de materia orgánica animal o vegetal en presencia de bacterias'. El término se encuentra en los escritos de Hipócrates (circa 400 a.C.), quien veía la sepsis como la peligrosa y maloliente descomposición biológica que podía ocurrir en el cuerpo.
Según la definición propuesta en 1991, la sepsis es el SIRS que resulta de un proceso infeccioso confirmado. Frecuentemente se asocia con el desarrollo de disfunción y fallo orgánico múltiple (MODS), que es la causa más común de muerte en pacientes con sepsis grave. El MODS se definió como 'la presencia de función orgánica alterada en un paciente agudamente enfermo de tal manera que la homeostasis no puede mantenerse sin intervención'.
La sepsis se estima que afecta a millones de personas en todo el mundo cada año, siendo una causa principal de admisión en unidades de cuidados intensivos (UCI) y una de las principales causas de mortalidad. Es reconocida como una emergencia sensible al tiempo, donde las intervenciones terapéuticas tempranas son cruciales para la supervivencia.
Diferencia Clave: SIRS vs Sepsis
La distinción fundamental radica en la causa. El SIRS es una respuesta inflamatoria sistémica que puede ser desencadenada por una variedad de insultos, tanto infecciosos como no infecciosos (como pancreatitis, trauma, isquemia). La Sepsis, por otro lado, es específicamente el SIRS que ocurre como resultado de una infección confirmada. En esencia, toda sepsis implica SIRS, pero no todo SIRS es sepsis.
¿Qué es qSOFA y cómo se compara con SIRS?
El qSOFA (quick Sequential Organ Failure Assessment) es otra herramienta utilizada en la evaluación de pacientes. Aunque el texto proporcionado no define sus criterios, sí lo compara con el SIRS en cuanto a su capacidad para identificar pacientes sépticos.
Según un estudio sistemático y metaanálisis, el SIRS tuvo una sensibilidad combinada del 88.1% y una especificidad del 25.8% en la identificación de pacientes sépticos. En comparación, el qSOFA tuvo una sensibilidad combinada del 60.8% y una especificidad del 72%.

Esto significa que el SIRS es más sensible para detectar a un paciente que *podría* tener sepsis (identifica a una mayor proporción de pacientes sépticos verdaderos), pero es menos específico (también identifica a muchos pacientes que tienen SIRS por otras causas y no tienen sepsis). El qSOFA es menos sensible, pero más específico, lo que significa que cuando es positivo, es más probable que el paciente realmente tenga sepsis, aunque puede pasar por alto a algunos pacientes sépticos.
Por esta razón, aunque las guías más recientes (Sepsis-3) han dejado de usar el SIRS como herramienta de diagnóstico principal por su baja especificidad, el SIRS sigue siendo valorado en el triaje de urgencias por su mayor sensibilidad como herramienta de cribado inicial.
Patofisiología Compleja de la Sepsis
La patofisiología de la sepsis es un proceso intrincado. Factores pertinentes incluyen la densidad bacteriana de la contaminación y el estado inmune subyacente del huésped. El SIRS, como componente de la sepsis, es el resultado de la activación descontrolada de los mecanismos efectores inmunes innatos, que normalmente sirven para localizar y controlar la invasión bacteriana e iniciar la reparación del tejido lesionado.
El sistema inmune innato, que comprende componentes celulares (leucocitos polimorfonucleares, macrófagos, células natural killer, células dendríticas) y humorales (sistemas del complemento y coagulación), se activa en las etapas tempranas de la sepsis. Componentes de la respuesta inmune innata de la primera línea de defensa participan en el reconocimiento y destrucción de patógenos, dando tiempo para que la respuesta inmune adquirida sea efectiva.
La interacción huésped-microbio lleva a la activación de varios mediadores dentro del sistema inmune innato, incluyendo citoquinas pro y anti-inflamatorias y la cascada de coagulación. Las consecuencias de una reacción pro-inflamatoria sistémica incluyen daño endotelial, disfunción microvascular, deterioro de la oxigenación tisular y lesión orgánica. Las consecuencias de una respuesta anti-inflamatoria excesiva incluyen anergia e inmunosupresión. Además, los procesos pro y anti-inflamatorios pueden interferir entre sí, creando un estado que se ha denominado disonancia inmunológica destructiva.
Todo el proceso a menudo se describe como descontrolado, maladaptativo o desregulado. Por lo tanto, la sepsis puede describirse patológicamente como un proceso autodestructivo que permite la extensión de una respuesta fisiopatológica normal a la infección que puede resultar en MODS.
Factores adicionales en la patofisiología incluyen la activación de la coagulación a través de mediadores inflamatorios como el TNF, llevando a la formación de fibrina y coágulos y la pérdida de función anticoagulante nativa. También hay una afectación del tono vasomotor del vaso, con producción de metabolitos vasoconstrictores y vasodilatadores que impactan la homeostasis microcirculatoria y la perfusión tisular.
La microcirculación es un órgano clave objetivo de lesión en el síndrome séptico. La sepsis se asocia con una disminución en el número de capilares funcionales, lo que causa una incapacidad para extraer oxígeno al máximo. Estos cambios pueden deberse a la compresión extrínseca del capilar por edema tisular, hinchazón endotelial y oclusión de la luz capilar por leucocitos o glóbulos rojos.
Manifestaciones Clínicas y Disfunción Orgánica
Las alteraciones generalizadas en la sepsis grave pueden resultar en una profunda disfunción cardiocirculatoria, que se manifiesta como shock. La disfunción involucra elementos cardíacos, vasculares periféricos (macrovasculares) y microcirculatorios de la circulación. Clínicamente, el cuadro puede variar desde frío, pegajoso e hipoperfundido hasta un shock hiperdinámico, siendo este último el más frecuente en la práctica clínica.

La sepsis grave puede afectar múltiples sistemas orgánicos, llevando al MODS:
- Pulmones: Lesión endotelial y el proceso inflamatorio debido al atrapamiento de neutrófilos en la vasculatura pulmonar llevan a un flujo sanguíneo capilar alterado y a una permeabilidad microvascular aumentada, resultando en edema intersticial y alveolar. El Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (ARDS) es una manifestación frecuente y bien descrita de la sepsis grave.
- Riñones: La sepsis a menudo resulta en insuficiencia renal aguda debido a necrosis tubular aguda e hipotensión sistémica. La vasoconstricción renal directa y la liberación de varias citoquinas son factores contribuyentes.
- Sistema Nervioso: La afectación del sistema nervioso en la sepsis puede ser central, causando encefalopatía, o periférica, resultando en neuropatía. Las manifestaciones neurológicas incluyen debilidad y atrofia muscular, reflejos tendinosos profundos reducidos o ausentes, pérdida de sensación periférica.
- Corazón: Sustancias depresoras miocárdicas circulantes pueden causar depresión miocárdica, dilatación ventricular y/o disminución de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo.
La disfunción epitelial también juega un papel. El aumento de la permeabilidad y la pérdida de la barrera de células epiteliales en órganos como el hígado, pulmones e intestinos contribuyen al MODS. La citotoxicidad directa debido a endotoxinas, TNF-alfa y óxido nítrico puede dañar el transporte de electrones mitocondrial, llevando a un metabolismo energético desordenado (anoxia citopática o histotóxica).
Manejo de la Sepsis y el Shock Séptico
El tratamiento de la sepsis y el shock séptico se basa en la tríada de reanimación hemodinámica, terapia antimicrobiana y control del foco de infección.
Reanimación Hemodinámica
Establecer acceso vascular e iniciar reanimación con fluidos agresiva debe ser la prioridad inicial. La hipovolemia intravascular relativa es común. Se indican infusiones rápidas de grandes volúmenes de fluidos intravenosos, soporte apropiado con vasopresores e inotrópicos como terapia inicial. El estudio de Rivers et al. demostró una disminución de la mortalidad al iniciar una reanimación protocolizada en las primeras 6 horas en pacientes con shock inducido por sepsis. Los objetivos de la reanimación inicial incluían el uso de cristaloides o coloides para mantener una presión venosa central (PVC) de 8–12 mmHg y una presión arterial media (PAM) de al menos 65 mmHg.
Se utiliza norepinefrina o dopamina como vasopresor inicial de elección. La dobutamina puede estar indicada en pacientes con disfunción miocárdica. Los objetivos de tratamiento para asegurar la perfusión de órganos vitales son mantener un gasto urinario de 0.5mL/kg/hr y una saturación de oxígeno de la vena cava superior (ScvO2) o saturación de oxígeno venosa mixta (SvO2) mayor o igual al 70% o 65% respectivamente.
El estudio SAFE (Saline versus Albumin Fluid Evaluation), el ensayo controlado aleatorizado más grande en pacientes críticos (no solo con sepsis), comparó la reanimación con albúmina al 4% versus suero salino al 0.9%. No hubo diferencias significativas en la mortalidad a los 28 días, ni en los días en UCI, hospital, ventilación mecánica o terapia de reemplazo renal entre ambos grupos.
Las guías de la Surviving Sepsis Campaign (SSC) han evolucionado, incorporando evidencia de estudios como el de Rivers. Sin embargo, la implementación generalizada de protocolos como la terapia dirigida por objetivos tempranos ha sido debatida, considerando la alta mortalidad en el grupo control de algunos estudios y las implicaciones logísticas. Se sigue investigando la utilidad de marcadores como el lactato y la ScvO2/SvO2 como objetivos de reanimación.
Terapia Antimicrobiana
Se deben obtener cultivos apropiados antes de iniciar la terapia antibiótica, pero esto no debe retrasar la administración de los antibióticos. Se recomienda que la terapia antibiótica empírica se administre dentro de la primera hora desde la identificación de la sepsis grave. En presencia de shock séptico, cada hora de retraso en la administración de antibióticos efectivos parece asociarse con un aumento medible de la mortalidad. Métodos diagnósticos rápidos (PCR, microarrays) podrían ayudar en la identificación temprana de patógenos. Una estrategia guiada por procalcitonina para tratar infecciones bacterianas sospechadas en pacientes no quirúrgicos en UCI podría reducir la exposición a antibióticos sin aparentes resultados adversos.
Control del Foco
Se recomienda el diagnóstico anatómico específico de la infección y medidas para controlar el foco dentro de las primeras 6 horas después de la presentación.
Terapias Adyuvantes
Varias terapias adyuvantes han sido investigadas en la sepsis, con resultados mixtos y controversia:
- Corticosteroides: Su uso en pacientes con shock séptico ha sido controvertido por décadas. La sepsis puede asociarse con insuficiencia suprarrenal relativa. Estudios como el de Annane et al. sugirieron beneficio en pacientes con insuficiencia suprarrenal relativa, mientras que el estudio CORTICUS no mostró beneficio en la supervivencia, independientemente de la reserva suprarrenal. La utilidad de la prueba de estimulación con ACTH como guía terapéutica ha sido puesta en duda.
- Proteína C Activada Humana Recombinante (rhAPC): La coagulación juega un papel central en la inflamación. Drotrecogin alfa (activado) es una proteína C activada recombinante con propiedades antitrombóticas, profibrinolíticas y antiinflamatorias. El estudio PROWESS mostró un beneficio en la supervivencia en pacientes más gravemente enfermos. Sin embargo, ensayos posteriores en pacientes de bajo riesgo o pediátricos no mostraron efectividad. Ha habido considerable crítica al estudio PROWESS, y sociedades como la ANZICS no recomiendan su uso rutinario. La decisión de administrar rhAPC a menudo se basa en la evaluación clínica del alto riesgo de muerte por fallo multiorgánico versus el riesgo de complicaciones hemorrágicas.
- Control de Glucosa: La hiperglucemia se asocia con peores resultados en pacientes críticos. El control intensivo de la glucemia (objetivo 80-108 mg/dL) inicialmente mostró beneficio en pacientes quirúrgicos, pero no en pacientes médicos y se asoció con mayor incidencia de hipoglucemia y mortalidad en el estudio NICE SUGAR. Un objetivo de glucosa en sangre de 140 a 180 mg/dL parece ser un objetivo aceptable actualmente.
- Terapia de Reemplazo Renal: La Terapia de Reemplazo Renal Continua (TRRC) puede usarse en la insuficiencia renal aguda. Se ha sugerido que la hemofiltración podría reducir los niveles de citoquinas. La intensidad de la terapia ha sido estudiada; el estudio RENAL, multicéntrico, no mostró diferencia en la mortalidad a los 90 días al comparar tasas de efluente de 25 ml/kg/hr versus 40 ml/kg/hr en pacientes con lesión renal aguda grave que requerían UCI.
- Estatinas: Estos inhibidores de la HMG-CoA reductasa, conocidos por reducir el colesterol, también parecen tener propiedades antiinflamatorias y efectos beneficiosos en el riesgo perioperatorio de complicaciones cardíacas y sepsis. Metaanálisis de estudios de cohorte han sugerido un efecto protector, reduciendo la mortalidad. Se esperan resultados de ensayos controlados aleatorizados en curso.
- Otras Terapias Adyuvantes: Terapias dirigidas a citoquinas pro-inflamatorias (como TNF e IL-1) y el Factor Estimulante de Colonias de Granulocitos (G-CSF) no han mostrado beneficio en estudios a gran escala. La inmunoglobulina intravenosa (IVIG) ha sido sugerida en ciertas infecciones (meningocócica, neumocócica, síndrome de shock tóxico), pero un ensayo aleatorizado grande en sepsis grave no demostró beneficio en la mortalidad.
Tabla Comparativa
| Concepto | Definición/Base | Rol principal (según texto) | Sensibilidad (para identificar sepsis) | Especificidad (para identificar sepsis) |
|---|---|---|---|---|
| SIRS | Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, independiente de la causa. Requiere ciertos criterios clínicos/lab (Temp, FC, FR/PaCO2, GB). | Herramienta de cribado en urgencias (triage). | 88.1% | 25.8% |
| Sepsis | SIRS resultante de un proceso infeccioso confirmado. Frecuentemente asociado a disfunción orgánica. | Diagnóstico de una condición grave desencadenada por infección. | - | - |
| qSOFA | Herramienta de evaluación rápida (criterios no detallados en el texto). | Comparado con SIRS como herramienta para identificar pacientes sépticos. | 60.8% | 72% |
Nota: La tabla se basa estrictamente en la información comparativa proporcionada en el texto fuente.
Preguntas Frecuentes
- ¿Cuál es la diferencia principal entre SIRS y Sepsis?
- El SIRS es una respuesta inflamatoria general a diversos insultos (infecciosos o no), mientras que la Sepsis es específicamente el SIRS causado por una infección confirmada.
- ¿Qué mide la escala SIRS?
- La escala (o criterios) SIRS mide la presencia de ciertos signos clínicos y de laboratorio que indican una respuesta inflamatoria sistémica: temperatura, frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria/PaCO2 y recuento de glóbulos blancos.
- ¿Por qué las guías Sepsis-3 no usan SIRS para el diagnóstico?
- Según el texto, se considera que el SIRS es excesivamente sensible pero no específico para el diagnóstico de sepsis, lo que lleva a identificar a muchas personas que no tienen la condición.
- Si SIRS no se usa para el diagnóstico, ¿por qué sigue siendo útil?
- A pesar de su baja especificidad para el diagnóstico definitivo de sepsis, el SIRS es más sensible que el qSOFA para detectar pacientes que podrían tener sepsis, por lo que sigue siendo una herramienta de cribado útil en el triaje inicial, especialmente en servicios de urgencias.
- ¿Es qSOFA mejor que SIRS?
- No necesariamente 'mejor', sino diferente. El qSOFA es menos sensible que el SIRS para identificar pacientes sépticos, pero es más específico. Esto significa que el SIRS detecta más posibles casos (cribado), mientras que un qSOFA positivo es más indicativo de que el paciente realmente tiene sepsis (aunque puede pasar por alto algunos casos).
En conclusión, SIRS, Sepsis y qSOFA son conceptos interrelacionados pero distintos en la atención del paciente crítico. El SIRS describe la respuesta inflamatoria general, la Sepsis especifica que esa respuesta es debida a una infección, y el qSOFA es una herramienta de evaluación rápida con diferente perfil de sensibilidad y especificidad en comparación con el SIRS. Comprender estas diferencias es vital para el diagnóstico temprano, el manejo adecuado y la mejora de los resultados en pacientes con estas condiciones potencialmente mortales.
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