22/06/2022
Desde la perspectiva de quienes apreciamos las estructuras que brindan soporte y definen un espacio, como lo hace un sofá en un hogar, no podemos evitar maravillarnos ante una formación natural que cumple un rol similar en el horizonte de una ciudad: el majestuoso Cerro de la Silla. Este ícono de Monterrey no es solo una montaña; es un punto de referencia, un desafío para los aventureros y un guardián silencioso de historias y leyendas. Su silueta inconfundible, que recuerda a un mueble diseñado por la naturaleza misma, lo convierte en un elemento central del paisaje y del espíritu regiomontano.

El Origen de su Singular Nombre: Una Silla en el Horizonte
La historia cuenta que el nombre de Cerro de la Silla no es casualidad, sino el resultado de una observación perspicaz. Se atribuye a Alberto del Canto, un noble novohispano de origen portugués y explorador de estas tierras en el siglo XVI (entre 1547 y 1611). Del Canto, quien tuvo vínculos con Monterrey al estar casado con una hija de su fundador, Diego de Montemayor, al contemplar la montaña desde la naciente ciudad, encontró en su perfil una clara similitud con una silla ecuestre. Esta comparación visual fue tan acertada y memorable que el nombre perduró a través de los siglos, bautizando para siempre a este gigante de piedra con un término tan cotidiano y a la vez tan descriptivo.

Esta anécdota nos recuerda cómo la forma y la función de un objeto, ya sea un mueble o una montaña, pueden inspirar su identidad. Así como un sofá se adapta para ofrecer un asiento cómodo, la forma del cerro evocó la imagen de una silla, un asiento elevado y prominente en el paisaje. La simplicidad y precisión de esta descripción hicieron que el nombre arraigara profundamente en la cultura local, convirtiéndose en parte inseparable de la identidad de la región.
Un Viaje a Través del Tiempo: Historia y Antigüedad
Aunque el Monumento Natural El Cerro de la Silla y su área de influencia no registran actividades ceremoniales o ritos específicos documentados, su historia se entrelaza con la presencia humana desde tiempos remotos. Los primeros pobladores de la región llegaron alrededor del año 1500 d.C., y la sierra circundante alberga pinturas rupestres. Estas manifestaciones artísticas prehistóricas son un testimonio silencioso de las tribus nómadas, conocidas como "rayados" o "chichimecas", que habitaban estas zonas mucho antes de la llegada de los exploradores españoles. El cerro, imponente y constante, fue sin duda testigo de sus vidas, sus movimientos y su interacción con el entorno natural.
Además de su antigüedad geológica y la evidencia de pobladores ancestrales, el Cerro de la Silla es escenario de leyendas más recientes que enriquecen su mística. Una de las historias populares más conocidas está ligada a la figura de Agapito Treviño, un célebre bandolero de la época colonial apodado "Caballo Blanco" por el color de su montura. La leyenda cuenta que este personaje, conocido por sus andanzas, escondió un valioso botín en una de las cuevas ocultas en las laderas del cerro. Aunque la veracidad de esta historia pertenece al ámbito del folclore, añade una capa de aventura y misterio a la montaña, invitando a la imaginación a vagar por sus recovecos en busca de tesoros perdidos.
La Tragedia del Teleférico: Un Capítulo Inolvidable
La modernidad también dejó su huella en el Cerro de la Silla, aunque marcada por la tragedia. Entre finales de la década de 1950 y principios de los 60, se gestó un ambicioso proyecto: la instalación de un teleférico que permitiera un acceso rápido y turístico a la montaña. La obra avanzó, y el 2 de junio de 1961 se llevó a cabo el viaje inaugural.
Sin embargo, aquel día de celebración se tornó en luto. Durante el ascenso, una de las góndolas se desplomó, cobrando la vida de varias personas, incluyendo la del ingeniero Jesús Fernández, el creador y principal impulsor del proyecto, así como otros ingenieros a cargo. Los pasajeros de las demás góndolas, tanto nacionales como extranjeros, pudieron ser rescatados. Este lamentable accidente detuvo el proyecto de forma abrupta. El teleférico fue abandonado, y hoy solo perdura una estructura que alguna vez sirvió como plataforma superior. Irónicamente, esta plataforma se ha convertido en uno de los puntos de descanso y miradores más visitados en una de las rutas de ascenso a pie, un recordatorio silencioso de aquel fallido intento por conquistar la altura con la tecnología de la época.
Un Tesoro Protegido: Monumento Natural
Conscientes de la importancia ecológica y paisajística del cerro, las autoridades tomaron medidas para garantizar su preservación. El 25 de abril de 1991, el Cerro de la Silla fue oficialmente designado como Monumento Natural, una categoría de protección establecida por la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección del Medio Ambiente. Este hito fue particularmente relevante, ya que el Cerro de la Silla se convirtió en la primera área natural protegida en México en adquirir esta categoría. Esta designación es crucial para salvaguardar los ecosistemas esenciales que alberga, preservar la diversidad genética de su flora y fauna, y proteger sus valiosos recursos naturales de actividades que puedan degradarlos.
La gestión y regulación de las actividades dentro del monumento natural están a cargo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). Estas entidades son las encargadas de autorizar actividades como el turismo, la recreación, el comercio y las filmaciones, asegurando que se realicen de manera sostenible y respetuosa con el entorno. En 2014, se publicó un programa de trabajo específico para el “Monumento Natural el Cerro de la Silla”, fruto de la colaboración entre los gobiernos federal, estatal y municipal, organizaciones no gubernamentales, universidades y otros actores relevantes. Este programa busca coordinar esfuerzos para la conservación y el manejo adecuado del área, garantizando que este símbolo natural siga siendo un espacio vital y saludable para las futuras generaciones.
Explorando sus Cumbres: Rutas y Desafíos
El Cerro de la Silla es un imán para los amantes del senderismo y la naturaleza. Sus laderas y cumbres ofrecen diversas rutas que se adaptan a distintos niveles de experiencia, aunque la mayoría implican un desafío considerable debido a la inclinación y la distancia. Existen cuatro rutas principales que conducen a las cumbres:
- Camino a la Antena
- Paso de los Elefantes
- Ruta MG (Miguel González)
- San Ángel
La ruta más concurrida y popular comienza en las faldas del cerro, cerca de la colonia Bosques de la Pastora 2.º Sector en Guadalupe. Este sendero, que inicia como un camino ancho, en ocasiones pavimentado o empedrado (utilizado también por vehículos de servicio para las instalaciones de la cima), se adentra gradualmente en la montaña. El recorrido se realiza bajo la responsabilidad de cada persona, pero personal de Protección Civil de Guadalupe monitorea los senderos para asistir en caso de accidentes. El destino intermedio principal en esta ruta es la antigua estructura del teleférico, ubicada a aproximadamente 2.6 km del inicio. Este punto ofrece un merecido descanso y vistas parciales de la ciudad.
A lo largo del camino principal hacia la plataforma del teleférico y más allá, existen varios paraderos que invitan a detenerse y recuperar energías: una Virgen de Guadalupe a unos 700 metros del inicio, la Roca de los Diez Mandamientos 200 metros más adelante de la Virgen, una pequeña cueva con escaleras y un Cristo crucificado con vista hacia el norte de la ciudad, ambos pasados el teleférico. El ascenso completo hasta la cima, donde se encuentran las antenas, cubre una distancia de aproximadamente 6 kilómetros solo de subida, lo que implica un recorrido total de 12 kilómetros ida y vuelta.
La dificultad de esta ruta es considerada alta, principalmente por el considerable aumento de elevación. Aunque gran parte del camino está en buen estado, hay tramos rocosos y desnivelados que requieren precaución. Después de lluvias, el camino puede volverse resbaladizo, haciendo indispensable el uso de buen calzado, preferiblemente zapatos para trail running, y recomendándose el uso de bastones de senderismo para mayor estabilidad. También es útil llevar guantes para proteger las manos en los tramos donde es necesario apoyarse en rocas o vegetación.
Más allá de la ruta principal a la Antena, existen desvíos y senderos más técnicos. Una desviación, pasando el Cristo y la cueva, lleva al Pico Norte a través del Paso de los Elefantes. Esta ruta es conocida por su vegetación frondosa y caminos estrechos, con barrancos y desniveles. La Ruta MG (Miguel González) ofrece otra alternativa de ascenso o descenso, llegando a las calles Homero o Greco en la colonia Contry la Silla.

Para los senderistas experimentados y con preparación física adecuada, existe la posibilidad de realizar la travesía de los cuatro picos principales (Antena, Norte, Sur y La Virgen) de norte a sur. Esta exigente ruta implica ascender primero por el camino a la Antena, descender por la cresta hasta la "V" o "Puerto del Oso" entre dos picos, ascender al Pico Norte, regresar al Puerto del Oso, tomar la Ruta Marcial que rodea la montaña por detrás del Pico Norte (con tramos que requieren apoyo de cuerdas), pasar por el "Paso de los Arrepentidos", escalar al Pico Sur, descender de nuevo por el Paso de los Arrepentidos hacia la Loma de La Virgen (la ruta más rápida para ese pico), y finalmente descender por la ruta San Ángel hasta la colonia del mismo nombre. Esta travesía es un verdadero desafío que pone a prueba la resistencia y habilidad del montañista.
Además de las rutas principales, las faldas y laderas del cerro albergan picos y paraderos secundarios menos transitados, como El Chipote (cerca de las cascadas en Guadalupe), el pico Las Rodillas (con una forma puntiaguda distintiva), El Derrumbe (un pequeño acantilado) y El Estribo. La zona está rodeada por parques y reservas naturales que complementan la experiencia de la montaña, como las cascadas De Guadalupe, el parque Charco Azul y la popular Presa de la Boca, ofreciendo diversas actividades al aire libre en el entorno del Cerro de la Silla.
La Experiencia en la Cima: Vistas y Naturaleza
El esfuerzo del ascenso es generosamente recompensado al alcanzar la cima del Cerro de la Silla, o cualquiera de sus picos. Desde lo alto, la vista es simplemente espectacular. Se puede disfrutar de una vista panorámica incomparable de la extensa área metropolitana de Monterrey, sus edificios, avenidas y la intrincada red urbana que se extiende a los pies de la montaña. Además de la ciudad, se aprecian claramente los picachos y serranías que rodean el valle, como el Cerro de las Mitras, la Sierra Madre Oriental con el Cerro de Chipinque, el Cerro del Topo Chico y otros. Elegir un día despejado es crucial para poder apreciar la magnitud y belleza del paisaje sin obstrucciones.
La cima del Pico Antena alberga las instalaciones de antenas de comunicación, un recordatorio de que incluso en la naturaleza, el hombre busca establecer conexiones. Sin embargo, la verdadera conexión se siente con el entorno natural que rodea al senderista. Durante el recorrido y en las partes altas, es común encontrarse con la fauna local. Los coatíes son visitantes frecuentes en los senderos, curiosos y a menudo en busca de alimento. También se pueden observar diversas especies de aves, reptiles y una variada flora, adaptada a las condiciones de la montaña.
La experiencia de estar en la cima va más allá de la vista. Es la sensación de logro tras un esfuerzo físico considerable, la tranquilidad que ofrece la altura lejos del bullicio de la ciudad, y la conexión con la naturaleza. Es un recordatorio de que, así como un buen sofá ofrece un espacio para el descanso y la contemplación en el hogar, la montaña ofrece un mirador natural para la reflexión y la admiración del mundo exterior.
Sus Picos: La Estructura de la Silla
La silueta característica del Cerro de la Silla se compone de cuatro picos principales, cada uno contribuyendo a su forma distintiva y ofreciendo diferentes perspectivas y desafíos para los montañistas. Estos picos son:
- Pico Antena
- Pico Norte
- Pico Sur
- Pico La Virgen
El más alto de ellos es el Pico Norte, alcanzando una elevación de 1,820 metros sobre el nivel del mar. Le sigue en altura el Pico Antena, que es el destino de la ruta más popular. El Pico Sur y el Pico La Virgen son ligeramente más bajos, siendo este último el de menor elevación entre los cuatro principales, con aproximadamente 1,750 metros.
Estos picos no solo son puntos geográficos; son hitos en las rutas de senderismo y escalada. Alcanzar cada uno de ellos representa un objetivo para los montañistas, ofreciendo vistas ligeramente diferentes y la satisfacción de haber conquistado una parte de la montaña. La forma en que estos picos se alinean y se elevan desde la base es lo que crea la inconfundible forma de silla que le da nombre al cerro, una estructura natural compleja y armoniosa.
El Cerro de la Silla es parte del sistema de estribaciones de la Sierra Madre Oriental, una cadena montañosa que define gran parte del paisaje del noreste de México. En la zona metropolitana de Monterrey, comparte protagonismo con otras elevaciones notables como el Cerro de las Mitras, el Cerro de Chipinque (en la Sierra Madre Oriental), el Cerro del Topo Chico, el Cerro del Obispado y el Cerro de la Loma Larga, cada uno con su propia identidad, pero ninguno tan icónico y representativo como el Cerro de la Silla.
Preguntas Frecuentes sobre el Cerro de la Silla
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre este emblemático monumento natural:
¿Cuál es el origen del nombre Cerro de la Silla?
El nombre se atribuye a Alberto del Canto, quien en el siglo XVI observó que la forma de la montaña se parecía a una silla ecuestre.
¿Hay leyendas asociadas al cerro?
Sí, una leyenda popular cuenta que el bandolero Agapito Treviño escondió su botín en una de las cuevas del cerro.
¿Qué pasó con el teleférico que se construyó?
Se construyó un teleférico a finales de los 50, pero sufrió un trágico accidente en su viaje inaugural en 1961 y fue abandonado. Solo queda la plataforma superior como vestigio.

¿Es difícil subir el Cerro de la Silla?
Sí, la ruta principal a la Antena es considerada difícil debido a su extensión (6 km de subida) y el considerable aumento de elevación.
¿Cuánto tiempo se tarda en subir el Cerro de la Silla?
La ruta popular a la Antena toma aproximadamente 3 horas en subir y el recorrido completo de ida y vuelta puede tardar unas 6 horas, dependiendo del ritmo.
¿Cuáles son las rutas de senderismo principales?
Las rutas principales son Camino a la Antena, Paso de los Elefantes, Ruta MG y San Ángel.
¿Qué se ve desde la cima del Cerro de la Silla?
Desde la cima se obtienen vistas panorámicas espectaculares de la ciudad de Monterrey y los cerros circundantes. También se pueden observar las instalaciones de antenas y fauna local como coatíes.
¿Está protegido el Cerro de la Silla?
Sí, fue designado Monumento Natural el 25 de abril de 1991, siendo la primera área en México con esta categoría.
¿Cuántos picos tiene y cuál es el más alto?
Tiene cuatro picos principales: Antena, Norte, Sur y La Virgen. El más alto es el Pico Norte, con 1,820 metros.
Comparativa de Picos Principales
Para comprender mejor la estructura del Cerro de la Silla, aquí presentamos una simple comparativa de sus picos principales:
| Pico | Elevación Aproximada | Notas |
|---|---|---|
| Pico Norte | 1820 m | El más alto. Parte de rutas más técnicas. |
| Pico Antena | Variable (ligeramente menor que Pico Norte) | Destino de la ruta más popular. Alberga antenas. |
| Pico Sur | Variable (menor que Pico Norte) | Parte de la travesía de los cuatro picos. |
| Pico La Virgen | 1750 m | El más bajo de los cuatro. Parte de la travesía. |
Nota: Las elevaciones pueden variar ligeramente según la fuente, pero esta tabla muestra las alturas relativas y características principales.
Consideraciones al Visitar el Cerro de la Silla
Ascender el Cerro de la Silla es una actividad gratificante, pero requiere preparación. Es fundamental llevar suficiente agua, alimentos energéticos, protector solar, un sombrero o gorra y un botiquín básico. Dada la naturaleza rocosa y desigual de algunos tramos, un calzado adecuado es indispensable. Se recomienda informar a alguien sobre la ruta que se tomará y la hora estimada de regreso. La seguridad es primordial, y aunque los senderos principales son transitados, la montaña siempre presenta desafíos.
Respetar el entorno natural es otra consideración clave. Al ser un Monumento Natural protegido, es vital no dejar basura, no molestar a la fauna, no extraer flora o rocas y seguir las indicaciones de los señalamientos. El objetivo es disfrutar de la belleza del lugar preservándolo para que otros también puedan hacerlo.
En conclusión, el Cerro de la Silla es mucho más que una formación geológica. Es un símbolo cultural, un desafío físico y un refugio natural. Su nombre, derivado de una simple comparación con una silla, encapsula su rol prominente en el paisaje. Como escritores que valoramos la forma y la función, vemos en este cerro una estructura natural perfecta, que ofrece un "asiento" elevado para contemplar la grandeza de la ciudad y la naturaleza circundante. Ya sea para desafiar sus empinadas laderas o simplemente para admirar su icónica silueta desde la distancia, el Cerro de la Silla invita a la exploración y a la reflexión sobre la imponente belleza del mundo natural.
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