09/10/2023
Edgar Degas, nacido en París en 1834, es una de las figuras más emblemáticas y fascinantes del arte del siglo XIX. Aunque a menudo se le asocia con el movimiento impresionista, un grupo del que fue cofundador y organizador de exposiciones, Degas prefería definirse a sí mismo como un “Realista” o “Independiente”. Esta distinción es clave para entender su obra, ya que, si bien compartía con los impresionistas el deseo de capturar momentos fugaces de la vida moderna, su enfoque y sus técnicas se diferenciaban significativamente. A diferencia de la predilección impresionista por los paisajes al aire libre y la luz natural, Degas se sentía atraído por los espacios interiores, la luz artificial de los teatros y cafés, y, sobre todo, por la figura humana en movimiento. Su educación clásica y su rigurosa formación académica en dibujo sentaron las bases de un estilo que, aunque moderno en su temática y perspectiva, mantenía un profundo respeto por la línea y la estructura. Este artículo explorará las razones detrás de su fama perdurable, analizando sus temas recurrentes, sus innovadoras técnicas y el legado que dejó en la historia del arte.

Desde joven, Degas mostró una gran aptitud para el dibujo, talento que fue fomentado por su padre, un banquero conocedor de arte. Su formación incluyó estudios en la École des Beaux-Arts bajo la tutela de Louis Lamothe, un seguidor del estilo académico de Jean-Auguste-Dominique Ingres, donde se enfatizaba la importancia del dibujo preciso. Degas también pasó tiempo copiando a los maestros del Renacimiento italiano en el Louvre y realizó varios viajes largos a Italia a finales de la década de 1850, donde estudió y dibujó las obras clásicas y los frescos. Esta base académica es fundamental, ya que, aunque se volcó a temas modernos, nunca abandonó la solidez del dibujo y la composición.
Más Allá del Impresionismo: Una Visión Personal
La etiqueta de “Impresionista” nunca terminó de convencer a Degas. Si bien participó activamente en las exposiciones del grupo y compartía su interés por la vida contemporánea, su metodología era distinta. Mientras que los impresionistas a menudo pintaban rápidamente al aire libre para capturar los efectos cambiantes de la luz, Degas prefería trabajar en su estudio, utilizando bocetos, dibujos y fotografías como referencias. Su objetivo no era solo registrar la impresión visual de un momento, sino analizar el movimiento, la postura y la estructura del cuerpo humano. La luz artificial de los interiores, que usaba para definir contornos y crear atmósferas dramáticas, contrastaba con la luz natural que obsesionaba a muchos de sus contemporáneos impresionistas.
Sus primeras obras, como la pintura histórica Las Desgracias de la Ciudad de Orléans (1865), muestran su habilidad en la pintura académica. Sin embargo, después de 1865, abandonó los temas históricos para centrarse por completo en la vida parisina moderna. Esta transición marcó el inicio de su exploración de los temas que lo harían famoso: las carreras de caballos, los cafés-concierto y, de manera prominente, el mundo del ballet.
El Maestro del Movimiento: Bailarinas y la Vida Moderna
Si hay un tema que define a Edgar Degas, son las bailarinas. Se estima que produjo aproximadamente 1,500 obras dedicadas a ellas. Pero estas no eran simples retratos idealizados. Degas se interesaba en el trabajo duro, la disciplina y la fisicalidad de las bailarinas, capturándolas en momentos de ensayo, estiramiento, ajuste de zapatillas o simplemente descansando. Sus poses a menudo parecían incómodas o poco agraciadas desde un punto de vista tradicional, pero Degas las utilizaba para explorar la flexibilidad, la tensión muscular y la anatomía en movimiento. Obras como Bailarina Ajustándose la Zapatilla (1873) o Bailarinas Practicando en la Barra (1877) son ejemplos de su enfoque, que privilegiaba la autenticidad del gesto sobre la pose formal.
Más allá de las bailarinas, Degas se interesó por otros aspectos de la vida urbana y el trabajo. Pintó lavanderas, sombrereras (como en En Casa de la Sombrerera, 1882) y escenas de la vida nocturna parisina. Su elección de sujetos refleja su deseo de documentar la realidad de su tiempo, prestando atención a las clases trabajadoras y a los espacios de ocio y entretenimiento.
Innovación en Composición y Perspectiva
Una de las características más distintivas del trabajo de Degas es su enfoque innovador de la composición. Influenciado por las estampas japonesas (que se hicieron populares en Francia después de la apertura comercial con Japón en 1854) y por los manieristas italianos del siglo XVI, Degas experimentó con ángulos inusuales, perspectivas pronunciadas, y el uso audaz del recorte y la asimetría. En lugar de centrar la figura principal de forma tradicional, a menudo las colocaba descentradas, cortaba partes de los cuerpos o utilizaba elementos del primer plano para enmarcar la escena de manera inesperada. Esto creaba una sensación de espontaneidad, como si el espectador estuviera viendo un instante capturado al azar, una "instantánea" de la vida, mucho antes de que la fotografía se popularizara como medio artístico.
Obras como Una Mujer Sentada Junto a un Jarrón de Flores (1865), donde la figura principal está recortada en el borde derecho, o sus muchas representaciones de bailarinas vistas desde arriba, desde abajo o desde ángulos oblicuos, demuestran su maestría en el uso de la perspectiva y la composición para crear dinamismo y una sensación de realismo visual.
Una Paleta Experimental: Medios y Técnicas
Degas fue un artista increíblemente versátil y experimental en cuanto a los materiales y técnicas que empleó a lo largo de su carrera. Aunque comenzó utilizando principalmente óleo para sus obras terminadas, basándose en bocetos y estudios preliminares realizados con lápiz o pastel, gradualmente se inclinó hacia el pastel.
A partir de 1875, el pastel se convirtió en su medio favorito, incluso para obras de gran formato y consideradas "terminadas", como Retratos en la Bolsa de Valores (c. 1878–79). Para 1885, la mayoría de sus obras más importantes se realizaban en pastel. Este medio le permitía trabajar rápidamente, superponer colores y texturas, y lograr efectos vibrantes y luminosos. Experimentó con diversas técnicas de pastel, como el rayado (hatching) para crear textura, contrastando el pastel seco con el húmedo, y utilizando aguada y acuarela para suavizar contornos o crear bases.
Además del óleo y el pastel, Degas exploró otras técnicas como el grabado, el monotipo y la fotografía. El monotipo, en particular, le permitía crear impresiones únicas a partir de una imagen dibujada o pintada sobre una superficie no absorbente, ofreciéndole nuevas posibilidades para la experimentación tonal y compositiva. También se interesó por la escultura, un medio al que recurriría con más frecuencia en sus últimos años.

El Legado y la Lucha Final
La visión artística de Degas y su incansable experimentación técnica le aseguraron un lugar preeminente en la historia del arte. Su habilidad para capturar la esencia del movimiento, su enfoque moderno de la composición y su dedicación a retratar la vida contemporánea influyeron en generaciones posteriores de artistas.
Sin embargo, sus últimos años estuvieron marcados por la tragedia personal. A finales de la década de 1880, su vista comenzó a deteriorarse, un problema que se agudizó con el tiempo y que, según algunas teorías, pudo haber sido consecuencia de una lesión sufrida durante su servicio en la Guerra Franco-Prusiana (1870-71). Esta pérdida progresiva de la visión afectó su trabajo, obligándolo a depender cada vez más del tacto y a trabajar en formatos más grandes. Se centró casi exclusivamente en bailarinas y desnudos femeninos, a menudo representados bañándose o secándose sin artificios, con una solidez casi escultórica en sus formas.
La escultura se convirtió en un medio importante para él en esta etapa, permitiéndole explorar la forma tridimensionalmente. Aunque reclusivo y propenso a la depresión en sus últimos años, Degas continuó trabajando hasta que su salud se lo permitió. En 1912, fue forzado a abandonar el estudio en Montmartre donde había trabajado por más de dos décadas. Falleció en 1917 a la edad de ochenta y tres años.
La fama de Degas reside en su capacidad para fusionar una base académica sólida con una visión radicalmente moderna. No solo pintó temas de su tiempo con una honestidad inquebrantable, sino que también reinventó la forma en que se podían componer y ver las imágenes, utilizando la perspectiva, el recorte y la luz de maneras novedosas. Su legado perdura en la influencia que tuvo en el arte posterior y en la fascinación que sus obras, llenas de vida, movimiento y una penetrante observación psicológica, siguen ejerciendo sobre los espectadores.
Preguntas Frecuentes sobre Edgar Degas
¿Por qué se le considera a Degas un artista importante?
Degas es importante por su habilidad para capturar la vida moderna, su maestría en el dibujo y la composición, su enfoque innovador del movimiento y la perspectiva, y su experimentación con una amplia gama de materiales y técnicas. Fue una figura clave en el movimiento impresionista, aunque mantuvo un estilo único.
¿Qué temas pintaba principalmente Degas?
Sus temas principales incluían bailarinas de ballet, carreras de caballos, escenas de cafés-concierto, lavanderas, sombrereras y desnudos femeninos, a menudo en actos íntimos como el baño.
¿Qué materiales usaba Edgar Degas?
Comenzó con óleo, pero se hizo famoso por su uso extensivo del pastel, especialmente en la segunda mitad de su carrera. También trabajó con lápiz, aguada, acuarela, grabado, monotipo y escultura.
¿Estaba Degas realmente asociado con el Impresionismo?
Sí, fue cofundador y organizador de las exposiciones impresionistas, y compartía su interés por la vida moderna. Sin embargo, él mismo prefería llamarse “Realista” o “Independiente” debido a su enfoque en el dibujo, la composición de estudio y el uso de la luz artificial, a diferencia de muchos impresionistas que trabajaban al aire libre y se centraban en los efectos de la luz natural.
¿Cómo influyeron los problemas de vista en su obra tardía?
La pérdida progresiva de la vista en sus últimos años lo llevó a trabajar en formatos más grandes, a depender más del tacto y a explorar la escultura. Sus obras tardías a menudo presentan formas más simplificadas y una mayor intensidad en el uso del color y la textura.
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