¿Cómo realizar una cuenta de cuento?

¿Cómo iniciar a contar un cuento?

06/05/2023

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El arte de contar historias es tan antiguo como la humanidad misma. Desde tiempos inmemoriales, las palabras han sido el vehículo para transportar a oyentes y narradores a mundos lejanos, a tiempos pasados o a realidades sorprendentes. Pero, ¿cómo se inicia ese viaje? ¿Cuál es la llave que abre la puerta a la geografía encantada del cuento? A menudo, esa llave se encuentra en las primeras palabras, en esas fórmulas de inicio que, como un talismán, preparan el terreno y anuncian que lo extraordinario está por comenzar.

Una de las fórmulas más universales y reconocidas en español es, sin duda, “Había una vez”. Estas tres palabras tienen la virtud de sacarnos del presente, de la rutina, y trasladarnos a un espacio y un tiempo legendario donde todo es posible, donde lo más insospechado puede suceder. Son un portal mágico que invita tanto al que narra como al que escucha a iniciar un viaje compartido. Algunos narradores orales utilizan esta fórmula de manera sistemática, e incluso repetida, buscando enfatizar su poder. Sin embargo, como señala Ignacio Sanz, la repetición excesiva puede convertirla en una simple muletilla, restándole fuerza y originalidad, tal como observó en el narrador cubano Garzón Céspedes.

¿Cómo iniciar a contar un cuento?
O fórmulas más rápidas: “Antaño…” / “Cierto día…” / “Una vez era…” / “Pues señor…” / “Cuentan que…”. En ocasiones hace referencia a un pasado remoto y extraño: “Hace mucho tiempo, cuando el mundo todavía estaba formándose y los animales aún hablaban…”.

Las Fórmulas Tradicionales para Empezar y Acabar

Así como hay formas de iniciar el viaje, también las hay para regresar. Las fórmulas de cierre, igualmente ricas y variadas, cumplen generalmente la función de devolvernos a la realidad, al aquí y ahora. La más conocida es “Y fueron felices, comieron perdices y a nosotros nos dieron con el plato en las narices”. Esta y otras fórmulas finales a menudo incluyen rimas, juegos de palabras o incluso un toque de humor, como un guiño que nos recuerda que la magia, por un momento, ha terminado y volvemos al mundo cotidiano.

El repertorio de estas fórmulas, tanto de inicio como de cierre, es vastísimo en la tradición oral en castellano. La cultura tradicional, como decía don Ramón Menéndez Pidal, vive en variantes, multiplicándose en cada tierra y con cada narrador. Lo que en un lugar significa una cosa, en otro puede tener un sentido completamente diferente, como ilustra la anécdota de la palabra “tete” en Segovia y Puerto de Santa María. Estas variaciones no hacen sino enriquecer el tejido de la tradición.

Grandes narradores orales contemporáneos manejan y enriquecen este repertorio. Miguel Ángel Martínez, de “Cuentos y cantos”, utiliza aperturas como “Pues señor…”, “Érase que se era…”, “En cierta ocasión…”, “Esto era…”, “Has de saber para contar y entender para saber que esto era…”, “Haga usted cuento de saber que…”, “Era esta vez como cuentista que es…”, “Allá por las tierras del rey que rabió cuentan los que lo vieron, yo no estaba pero me lo dijeron…” o las más poéticas “En tiempos de Maricastaña…” y “Cuando las ranas tenían pelo y las gallinas tenían dientes…”. Para finalizar, recurre a “Aquí se acabó el cuento, como me lo contaron te lo cuento.”, “Se acabó el cuento con pan y rábano tuerto.”, “Aquí se rompió una taza y cada quien para su casa.” (similar a la despedida infantil “Por aquí viene un gallo, por allí una gallina, que cada cual se vaya a su cocina”), o “Se acabó el cuento y se lo llevó el viento y se fue por el mar adentro.”

Charo Pita, narradora gallega, prefiere cierres como “Como me lo contaron, te lo cuento, no me lo invento.”, “Y así pasaron muchos años y este cuento se perdió entre castaños.”, “Todo esto fue cierto y pudo no haber sucedido.”, o “Victoria, victoria, se acabó esta historia.”. También aporta fórmulas de otras lenguas, como el catalán “Conte, contat, conte acabat” o el portugués “Quen conta un conto, acrescenta un ponto” (Quien cuenta un cuento, tiende un puente).

Cristina Verbena, de Zaragoza, emplea inicios evocadores como “Una vez mi bisabuelo anduvo y anduvo, anduvo todo lo que pudo, semana tras semana, mes tras mes, años y años, hasta que llegó a un lejano pueblo en que…”, o más concisas como “Antaño…”, “Cierto día…”, “Una vez era…”, “Pues señor…”, “Cuentan que…”. A veces sitúa el relato en un pasado remoto y fantástico: “Hace mucho tiempo, cuando el mundo todavía estaba formándose y los animales aún hablaban…” o “Hace mucho tiempo, cuando todavía los cerdos usaban sombrero…”. También puede referenciar la fuente: “Mi abuela siempre contaba que allá en…”, “Cuentan los ancianos en el norte de África que…”. Sus finales suelen ser juguetones, a veces con un toque grotesco que celebra el fin feliz del cuento: “…y colorín colorado, por la chimenea sale un cohete, y tú que lo viste, ¿por qué no lo cogiste?”, “…y se acaba mi cuento con pan y rábano tuerto.”, “y viruento viruento, este cuento se lo llevó el viento.”. Otros finales enfatizan su labor como testigo: “…y ahora se acaba el cuento y como me lo contaron te lo cuento.”, “y este cuento se ha acabado, tal como me lo contaron te lo he contado.”. Algunos, con humor, aluden a la dureza del oficio y la falta de recompensa: “…y yo me fui y vine y no me dieron ni para unos botines.”, “…y lo pasaron muy bien, y yo fui y vine y no me dieron nada, sino unos zapatitos de cobre, otros de cristal, otros de azúcar y otros de cordobán; y éstos me los puse, los de cristal se me rompieron, los de azúcar me los comí y los de cobre son para ti.”, “…y yo fui y volví y sólo me dieron unos zapatos de manteca que se me derritieron en el camino.”. Cristina también utiliza fórmulas para invitar al público a narrar: “…Ancha la mar, angosto el camino, cuenten el suyo que yo ya conté el mío.”, “…Y como mi cuento fue tu arrullo ahora yo quiero conocer el tuyo.”, “…vine por un río y encontré un puente, aquí estoy yo para que usted me cuente.”. Estas últimas transforman el cierre en una apertura a la participación.

Ana Cristina Herreros amplía el abanico de fórmulas finales con variantes como “Y colorín, colorao, este cuento es regalao.”, “Y el que no quiera creer esta historia verdadera, ojalá la cabeza se le vuelva de cera.”, “Y kikirikí el cuento acaba aquí, y cocorocó, el cuento se acabó.”, “Y cric cric, mi cuento se acaba aquí. Y crac crac, mi cuento se acaba ya.”, “Cuento corto, cuento largo, yo ya le he contado, cuéntate tú algo.”, “Y se divirtieron con música y canciones muchos días y nosotros nos quedamos con las manos vacías.”, “Y vivieron contentos y felices y nosotros nos quedamos al lado del fuego porque del frío se nos hielan las narices.”, “Estuvieron contentos y felices, y nosotros nos quedamos con tres palmos de narices.”, “Y estuvieron contentos y felices y nosotros nos comimos un puñado de raíces.”, “Tuteh, tuteh, mi cuento ha madurado y por eso he ha acabado.”, “Cuento verdadero, cuento inventado, cuenta el tuyo que el mío se ha acabado.”, “El pájaro voló por el cielo y buen día os deseo.”, “Mi cuento ha fluido como un río, para los hijos de Yuad lo he dicho.”, “Dios maldiga a los chacales y a nosotros no nos depare males.”, “Y ellos se quedaron con bien y nosotros también.”.

Aquí tienes una tabla resumen de algunas de estas fórmulas:

Narrador/OrigenFórmulas de InicioFórmulas de Cierre
Tradición OralHabía una vezY fueron felices, comieron perdices...
Miguel Ángel MartínezPues señor...; Érase que se era...; Cuando las ranas...Aquí se acabó el cuento...; Se acabó el cuento con pan y rábano...; Aquí se rompió una taza...; Se lo llevó el viento...
Charo Pita (Galicia)-Como me lo contaron...; Y así pasaron muchos años...; Victoria, victoria...
Cataluña-Conte, contat, conte acabat
Portugal-Quen conta un conto, acrescenta un ponto
Cristina VerbenaUna vez mi bisabuelo...; Antaño...; Hace mucho tiempo...Colorín colorado...; Se acaba mi cuento...; Viruento viruento...; Y yo me fui y vine...
Ana Cristina Herreros-Colorín, colorao...; Kikirikí el cuento acaba aquí...; Cuento corto...; Y vivieron contentos...; Y nosotros nos comimos...; El pájaro voló...

Ser un Cuentacuentos: El Arte de Dar Vida a las Historias

Más allá de las fórmulas, iniciar a contar un cuento implica asumir el rol de cuentacuentos o storyteller. Esta persona es la encargada de dar vida a una obra literaria a través de la narración oral. En el ámbito de la Educación Infantil, por ejemplo, el maestro a menudo desempeña este papel fundamental. La actividad del cuentacuentos es increíblemente beneficiosa, especialmente para los más pequeños.

Los cuentos estimulan la imaginación, abriendo mundos de fantasía y magia que despiertan la creatividad infantil. Fomentan el desarrollo del lenguaje, enriqueciendo el vocabulario y la capacidad expresiva de los niños. Crean una conexión más fuerte entre padres e hijos al compartir un momento y emociones comunes. Preparan a los niños para las dificultades de la vida, mostrando a través de personajes y situaciones ficticias que los desafíos existen y que luchar por lo que se quiere es necesario. Enseñan el valor de ser buenos y, fundamentalmente, desarrollan la pasión por la lectura al convertir el acto de escuchar historias en un hábito placentero. En definitiva, el cuentacuentos utiliza la narración como una estrategia de desarrollo funcional.

Técnicas y Preparación para un Cuentacuentos Exitoso

Para iniciar y desarrollar un cuento de forma efectiva, especialmente en un entorno como un taller de cuentacuentos, se requieren preparación y técnica. Aquí se presentan algunos pasos y consejos:

  • Planifica el cuento: Elige una historia adecuada para tu audiencia, considerando su edad, madurez y gustos. Un cuento con moraleja o uno poco conocido puede ser muy atractivo, pero un clásico siempre es un recurso seguro.
  • Organiza el espacio: Crea un ambiente acogedor y sin distracciones. Asegúrate de que todos puedan verte y oírte bien. Considera usar elementos escenográficos sencillos.
  • Recita de forma amena y expresiva: Utiliza un tono de voz variado, un ritmo adecuado (ni muy rápido ni muy lento) y haz pausas estratégicas para crear suspenso o emoción. El volumen debe ser el justo para que todos escuchen.
  • Usa la expresión corporal: Los gestos, las expresiones faciales y el movimiento complementan la narración verbal y ayudan a los oyentes, especialmente a los niños, a comprender y sentir la historia.
  • Involucra a la audiencia: Lanza preguntas, invita a reflexionar o a adivinar para mantener la atención y la participación.
  • Evalúa la efectividad: Reflexiona sobre cómo fue la actividad. ¿Se divirtieron? ¿Aprendieron? ¿Hubo buen ambiente? Esto ayuda a mejorar para futuras ocasiones.

Estructuras Narrativas para Cautivar a tu Audiencia

Además de la expresión y las fórmulas, conocer distintas estructuras narrativas puede enriquecer la forma en que se cuenta una historia, permitiendo al narrador elegir el enfoque que mejor se adapte al mensaje o al propósito. Estas estructuras, a menudo usadas en presentaciones y escritura, son igualmente útiles en la narración oral:

Estructura NarrativaDescripción y Cómo Inicia
Monomito (Viaje del Héroe)Comienza presentando al héroe en su mundo ordinario y la llamada a la aventura que lo saca de su zona de confort.
La MontañaEmpieza estableciendo el escenario y presentando una situación inicial, antes de introducir una serie de retos crecientes.
Bucles AnidadosInicia con una historia exterior (el primer bucle) que sirve de marco para introducir gradualmente las historias internas, incluida la central.
Destellos/FlashesArranca con un momento culminante o ideal (el "mundo mejor") para luego retroceder y explicar cómo se llegó a esa visión o cómo el mundo actual contrasta.
Ideas ConvergentesPuede iniciar presentando diferentes hilos de pensamiento o eventos que, aunque separados al principio, se mostrará cómo se unen.
Salida en FalsoComienza con una premisa o historia que parece obvia o predecible, para luego abandonarla abruptamente y empezar de nuevo de forma inesperada.
Estructura de los PétalosInicia presentando el concepto central, el "núcleo" de la historia, antes de ramificarse para contar las historias individuales ("pétalos") que lo rodean o lo ilustran.

Cada una de estas técnicas ofrece una forma diferente de organizar la información y el desarrollo de la trama, impactando en cómo la audiencia recibe y procesa la historia. Elegir la estructura adecuada puede ser tan importante como las palabras exactas que se usan para empezar.

Iniciar a contar un cuento es mucho más que decir "Había una vez". Es un acto de magia compartida, una invitación a un viaje, un despliegue de técnica y emoción. Requiere planificación, expresión y una conexión genuina con quienes escuchan. Ya sea en un aula, alrededor de una hoguera, o en un escenario, el cuentacuentos tiene el poder de transformar el aire con la simple, pero profunda, acción de empezar a narrar.

Preguntas Frecuentes sobre Cuentacuentos

¿Cuál es el significado de cuentacuentos?

El término «cuentacuentos» se refiere a la persona que narra historias o cuentos de manera oral. Esta actividad tiene como objetivo entretener, educar y transmitir valores a través de la narración. Los cuentacuentos utilizan técnicas de narración que pueden incluir gestos, voces y expresiones para hacer las historias más vivas y atractivas para el público.

¿Qué es un cuentacuentos para niños?

Un cuentacuentos para niños es una persona que narra historias específicamente diseñadas para captar la atención y la imaginación de los más pequeños. Utilizan un lenguaje accesible y elementos visuales y auditivos, como gestos, canciones y cambios de voz, para hacer que la narración sea divertida e interactiva. Los cuentacuentos para niños también pueden incluir actividades participativas para mantener el interés de los niños.

¿Cómo hacer una actividad de cuentacuentos?

Para hacer una actividad de cuentacuentos, es importante elegir un cuento adecuado para la audiencia, preparar la narración practicando y memorizando la historia, y utilizar elementos visuales y auditivos para hacer la narración más atractiva. Puedes incorporar marionetas, disfraces, música o ilustraciones para enriquecer la experiencia. Durante la actividad, es importante interactuar con el público, hacer preguntas y permitir la participación de los niños. Esto no solo mantiene su interés, sino que también fomenta su creatividad e imaginación. Al final, puedes realizar una actividad complementaria, como una manualidad o un debate sobre la moraleja del cuento.

¿Cómo es la técnica cuentacuentos?

La técnica del cuentacuentos consiste en narrar una historia de manera oral utilizando recursos expresivos y visuales para captar la atención del público. Esto incluye el uso de la voz para crear diferentes personajes y emociones, el lenguaje corporal para transmitir acciones y sentimientos, y el contacto visual para conectar con los oyentes. Los cuentacuentos también utilizan pausas estratégicas para mantener el suspenso y la atención, así como gestos y movimientos para ilustrar la historia. La improvisación es otra técnica importante, ya que permite adaptarse a las reacciones del público y hacer la narración más dinámica e interactiva.

¿Qué tipos de cuentacuentos hay?

Existen varios tipos de cuentacuentos, cada uno con su propio estilo y enfoque. Algunos de los más comunes incluyen: Cuentacuentos tradicionales: Narran cuentos populares y folclóricos. Cuentacuentos contemporáneos: Crean y narran historias modernas. Cuentacuentos participativos: Involucran al público. Cuentacuentos visuales: Utilizan ilustraciones, marionetas. Cuentacuentos musicales: Incorporan canciones y música.

¿Cuánto debe durar un cuentacuentos?

La duración de un cuentacuentos puede variar según la audiencia y el contexto. Para niños pequeños, es recomendable que las sesiones duren entre 15 y 30 minutos. Para audiencias más grandes o adultos, las sesiones pueden durar entre 30 y 60 minutos. Es importante adaptar la duración al interés y la participación del público.

¿Qué se necesita para ser un buen cuentacuentos?

Para ser un buen cuentacuentos, se necesitan varias habilidades y cualidades. Capacidad de comunicación y expresión oral, creatividad y capacidad de improvisar. Ser empático y saber conectar con su audiencia, ajustando su estilo y enfoque. La práctica constante y la pasión por la narración son fundamentales.

¿Cómo hacer que un niño cuente un cuento?

Fomenta un ambiente seguro, proporciona ejemplos, haz preguntas abiertas para estimular su imaginación, ofrece apoyo y utiliza marionetas, dibujos o disfraces. El objetivo es que el niño se sienta motivado y seguro.

¿Qué es la estrategia del cuentacuentos?

La estrategia del cuentacuentos se refiere al uso de la narración de historias como herramienta educativa y de comunicación. Se utiliza para captar la atención, transmitir conocimientos, fomentar la empatía y enseñar valores. Emplean diversas técnicas, como el uso de la voz, los gestos y los elementos visuales.

¿Qué elementos tiene un cuentacuentos?

Un cuentacuentos efectivo incluye: Un buen relato, expresión vocal, lenguaje corporal, elementos visuales, interacción con el público.

¿Qué se califica en un cuentacuentos?

Claridad y proyección de la voz, expresión emocional, creatividad e improvisación, interacción con el público, uso de elementos visuales.

¿Qué emociones transmite un cuentacuentos?

Alegría, tristeza, miedo, sorpresa, y amor. Transmitir emociones auténticas es esencial para captar la atención y hacer la historia más impactante.

¿Qué tipo de actividad es un cuentacuentos?

Una actividad educativa y recreativa que implica la narración oral de historias. Herramienta en entornos educativos y entretenimiento.

¿Cómo hacer un cuentacuentos fácil?

Elige una historia sencilla, practica la narración, utiliza elementos visuales simples, involucra a la audiencia, mantén la narración breve.

¿Cómo se organiza un cuentacuentos?

Selecciona una historia, prepara el espacio, practica la narración, invita a la audiencia, durante la sesión, interactúa con el público.

¿Cuáles son las características del cuentacuentos?

Capacidad de comunicación, expresión emocional, interacción con el público, creatividad, adaptabilidad.

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