¿Se puede poner un colchón sobre una base de futón?

Dominando el Arte de Hacer la Cama Perfecta

27/05/2022

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En el ajetreo de la vida moderna, a menudo pasamos por alto pequeños rituales que pueden marcar una gran diferencia en nuestro bienestar diario. Uno de ellos es, sin duda, hacer la cama cada mañana. Aunque parezca una tarea trivial, dedicar unos minutos a ordenar nuestro espacio de descanso no solo aporta una sensación de orden y calma visual, sino que también prepara el escenario para una noche de sueño reparador. Dejar la cama hecha invita a la relajación y al confort al final del día.

Sabemos que las mañanas suelen ser sinónimo de prisas y que la idea de dedicar tiempo a estirar sábanas puede parecer un lujo inalcanzable. Sin embargo, con una técnica adecuada, hacer la cama puede convertirse en una tarea rápida y sencilla, incluso placentera. Además, realizarla correctamente, especialmente al cambiar la ropa de cama, ayuda a mantener los textiles en mejor estado, reduciendo arrugas y alargando su vida útil. Piensa en ello no como una obligación, sino como una pequeña inversión en tu propio bienestar y en la protección de tus textiles.

En este artículo, te guiaremos paso a paso para hacer la cama de forma eficiente, utilizando los elementos textiles más comunes: funda de colchón, sábana bajera, sábana encimera, funda nórdica con su relleno, almohadas y cojines. Sigue estos consejos y verás cómo esta tarea, a menudo pospuesta, se vuelve parte de una rutina matutina satisfactoria.

Preparación: La Base de un Descanso Saludable

Antes de colocar las sábanas, es fundamental asegurar la base: el colchón. El colchón es una inversión importante para tu descanso, y protegerlo adecuadamente es crucial para mantenerlo limpio, higiénico y prolongar su durabilidad.

El Importante Rol de la Funda de Colchón

El primer paso, especialmente al cambiar completamente la ropa de cama, debe ser retirar la funda o protector de colchón usado para lavarlo y colocar uno limpio. Aunque a veces se olvida, la funda de colchón es una barrera esencial contra el sudor, las manchas, los ácaros del polvo y otros alérgenos. Elegir una buena funda, impermeable pero transpirable, puede marcar una gran diferencia en la higiene y la vida útil de tu colchón.

Para colocarla, simplemente estírala sobre el colchón, asegurándote de que cubra toda la superficie y los laterales. Si tiene elástico en las esquinas, ajústalas bien por debajo del colchón para que quede tensa y sin arrugas. Este pequeño gesto inicial sienta las bases para una cama no solo bonita, sino también saludable.

Vistiendo la Cama: Las Sábanas

Una vez protegido el colchón, es el turno de las sábanas. La elección de las sábanas (material, hilo, tacto) influye directamente en la calidad de tu descanso. Aunque la combinación clásica incluye sábana bajera y encimera, muchas personas que usan funda nórdica prescinden de la encimera. Sin embargo, utilizar ambas tiene una ventaja clave: la sábana encimera actúa como una capa protectora entre tú y el nórdico o edredón, lo que significa que no tendrás que lavar la funda nórdica con tanta frecuencia, alargando su vida y manteniendo su color y textura por más tiempo.

Colocando la Sábana Bajera: El Ajuste Perfecto

La sábana bajera es la primera en ir sobre la cama, directamente encima del protector de colchón. Su función principal es cubrir la superficie de descanso y mantenerse en su sitio sin moverse. La mayoría de las sábanas bajeras modernas vienen con elástico en las esquinas (o incluso alrededor de todo el perímetro) para facilitar un ajuste perfecto. Empieza por una esquina, ajústala bien por debajo del colchón, y ve haciendo lo mismo con las otras tres. Es importante que quede lo más tensa posible para evitar arrugas incómodas que puedan molestar durante la noche.

Extendiendo la Sábana Encimera

Una vez la bajera está en su sitio, extiende la sábana encimera sobre la cama. Despliégala por completo a lo largo del colchón, asegurándote de que la parte superior (donde irá la cabeza) quede a la altura deseada (normalmente alineada con la parte superior del colchón o ligeramente por debajo). Comprueba que haya suficiente tela sobrante tanto en los laterales como en la parte inferior para poder remeterla cómodamente bajo el colchón.

El Arte de Remeter: Esquinas Impecables

Remeter las sábanas correctamente bajo el colchón es clave para que la cama se mantenga ordenada y para lograr ese aspecto pulido de hotel. La técnica más común y efectiva es la conocida como "esquina de hospital".

Dominando la Esquina de Hospital

Con la sábana encimera ya extendida, empieza por la parte inferior de la cama. Remete firmemente el borde inferior de la sábana bajo el colchón a lo largo de todo el ancho. Luego, trabaja en los laterales. En una de las esquinas (por ejemplo, la inferior derecha), levanta la parte de la sábana que cuelga libremente por el lateral, formando un ángulo de aproximadamente 45 grados con el borde del colchón. La parte de la sábana que queda sobre la cama, formando el triángulo, debe estar tensa. Remete la parte que cuelga verticalmente bajo el colchón a lo largo del lateral. Ahora, baja la parte que habías levantado (el triángulo) sobre el lateral del colchón y remétela también firmemente bajo el colchón. Repite el proceso en la otra esquina inferior. Para los laterales superiores, si deseas remeter la sábana hasta arriba, sigue el mismo procedimiento. Esta técnica no solo mantiene la sábana en su sitio, sino que también crea líneas limpias y definidas.

El Edredón o Nórdico: Volumen y Abrigo

La funda nórdica con su relleno es el elemento que aporta volumen, calidez y gran parte del estilo visual a la cama. Introducir el relleno en la funda puede parecer complicado, pero con una técnica sencilla, se hace en un momento.

Introduciendo el Relleno en la Funda Nórdica

Extiende la funda nórdica del revés sobre la cama. Luego, coloca el relleno nórdico encima de la funda, alineando los bordes superiores. Ahora viene el truco: Métete dentro de la funda nórdica con las manos por las aberturas inferiores y agarra las esquinas superiores de la funda (las que están más cerca de la cabecera). Sin soltar esas esquinas de la funda, agarra también las esquinas correspondientes del relleno nórdico que está encima. Con las esquinas firmemente sujetas, sacude la funda hacia abajo, permitiendo que el relleno se deslice dentro de ella. Continúa sacudiendo y ajustando hasta que el relleno esté completamente dentro y las esquinas inferiores del relleno coincidan con las inferiores de la funda. Abrocha los cierres de la funda (botones, cremallera o lazo) y extiende el conjunto sobre la cama, ajustándolo para que quede centrado y con la caída deseada en los laterales.

El Toque Final: Almohadas y Cojines

Ninguna cama está completa sin sus almohadas. Son fundamentales para el descanso del cuello y la cabeza, y también añaden un elemento decorativo importante. Los cojines decorativos, por su parte, son puramente estéticos y permiten añadir color, textura y personalidad a la cama.

Poniendo la Funda a la Almohada

Poner la funda a la almohada puede ser más fácil de lo que piensas. Coge la funda de almohada y, en lugar de intentar empujar la almohada dentro, enrolla la funda sobre sí misma desde la abertura hasta el final. Ahora, con la funda enrollada y sujetando el extremo cerrado, introduce una de las esquinas de la almohada en ese extremo cerrado de la funda enrollada. Sujeta la esquina de la almohada a través de la tela de la funda y, mientras sujetas la almohada, desenrolla la funda a lo largo de la almohada. La funda se deslizará fácilmente cubriendo la almohada por completo. Ajusta las esquinas y los bordes para que quede lisa y sin arrugas.

Colocando Almohadas y Cojines Decorativos

Una vez enfundadas, coloca las almohadas principales en la cabecera de la cama. Puedes ponerlas planas o ligeramente inclinadas contra la pared o el cabecero. Si usas varias almohadas para dormir, colócalas de forma ordenada. Delante de las almohadas de dormir, coloca los cojines decorativos. Puedes jugar con diferentes tamaños, formas y texturas para crear un estilismo atractivo. Un par de cojines cuadrados grandes, seguidos de unos rectangulares más pequeños o un cojín redondo, pueden crear una composición visualmente interesante. La disposición de los cojines es una oportunidad para expresar tu estilo personal y hacer que la cama se vea aún más acogedora.

Preguntas Frecuentes sobre el Cuidado de la Ropa de Cama

Mantener tus textiles limpios y en buen estado es tan importante como saber hacer la cama. Aquí respondemos algunas dudas comunes:

¿Con qué frecuencia debo lavar la ropa de cama?

Lo ideal es lavar las sábanas (bajera y encimera) y las fundas de almohada una vez por semana. La funda nórdica, al estar protegida por la sábana encimera, puede lavarse cada 2-4 semanas, dependiendo del uso y si se suda mucho. La funda de colchón se recomienda lavarla cada 2-3 meses.

¿A qué temperatura debo lavar la ropa de cama?

Consulta siempre las etiquetas de cuidado de cada prenda, ya que los materiales varían. Generalmente, el algodón y el lino pueden lavarse a temperaturas más altas (40-60°C) para asegurar una limpieza profunda. Los tejidos sintéticos o delicados pueden requerir temperaturas más bajas (30-40°C). Usar la temperatura adecuada ayuda a eliminar bacterias y ácaros sin dañar los tejidos.

¿Cómo puedo evitar que la ropa de cama se arrugue tanto?

Para minimizar las arrugas, retira la ropa de la lavadora tan pronto como termine el ciclo y tiéndela o métela en la secadora (si el tejido lo permite) inmediatamente. No sobrecargues la lavadora ni la secadora. Si usas secadora, sácala mientras aún está ligeramente húmeda y tiéndela para que termine de secarse. Planchar las sábanas y fundas también ayuda a un acabado liso, aunque requiere tiempo.

¿Es necesario airear la cama antes de hacerla?

Sí, es muy recomendable. Al levantarte, retira el edredón y las sábanas y déjalos doblados a los pies de la cama durante unos 15-20 minutos. Abre la ventana si es posible. Esto permite que la humedad acumulada durante la noche se evapore y que el colchón y la ropa de cama se ventilen, lo cual es fundamental para la higiene y para reducir la proliferación de ácaros.

Los Beneficios de una Cama Bien Hecha

Más allá de la estética, dedicar tiempo a hacer la cama tiene múltiples beneficios. Un dormitorio ordenado contribuye a una mente más clara y a una sensación de control. Al llegar a casa, encontrar tu cama impecablemente hecha te invita a relajarte y desconectar. Psicológicamente, completar esta pequeña tarea al principio del día puede generar una sensación de logro y establecer un tono positivo para el resto de la jornada. Además, una cama bien hecha protege tus textiles, prolongando su vida útil y asegurando que tu inversión en textiles de calidad dure mucho más tiempo.

Hacer la cama no tiene por qué ser una tarea tediosa. Con estos pasos sencillos y un poco de práctica, se convertirá en una parte rápida y gratificante de tu rutina matutina. Disfruta del confort y el orden que te proporciona una cama perfectamente hecha, el lugar donde tu descanso comienza y termina cada día.

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