05/03/2024
Bernardino Rivadavia, figura central en los albores de la Argentina como nación independiente, fue el primer ciudadano en ostentar el cargo de presidente. Nacido en Buenos Aires en 1780, su trayectoria fue tan influyente como controvertida, marcada por profundas reformas y constantes convulsiones políticas. Pero más allá del estadista, existió el hombre con una vida personal que, aunque a menudo eclipsada por sus acciones públicas, también tuvo sus alegrías y tristezas, sus vínculos familiares y sus desafíos.

La vida de Rivadavia estuvo intrínsecamente ligada a los acontecimientos que moldearon el Río de la Plata a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Sus primeros años de estudio en el Colegio de San Carlos no culminaron en una graduación formal, un indicio quizás de un espíritu inquieto que pronto encontraría su cauce en la acción política y militar. Su participación en las Invasiones Inglesas, donde sirvió con el grado de Capitán en el cuerpo de «gallegos», le permitió mostrar su temple y compromiso con la defensa de su tierra natal. Este fue solo el preludio de una carrera pública intensa que lo llevaría por diversos roles y escenarios, tanto locales como internacionales.
El Matrimonio y la Familia de Rivadavia
En medio de este torbellino de eventos históricos, Rivadavia también construyó un hogar. El 14 de agosto de 1809, a los 29 años de edad, contrajo matrimonio con Juana del Pino y Vera Mujica. Juana no era una mujer cualquiera; era hija de Joaquín del Pino, quien había sido el octavo virrey del Río de la Plata. Esta unión lo vinculó a una familia de gran distinción social en la Buenos Aires de la época. La pareja se estableció en una residencia ubicada en la calle Defensa 453, un lugar que sería testigo de momentos trascendentales en sus vidas personales.
Fue en esta casa de la calle Defensa donde el matrimonio Rivadavia vio nacer a sus hijos. Bernardino y Juana tuvieron un total de cuatro hijos. Sus nombres fueron José Joaquín Benito, Constancia, Bernardino Donato y Martín. Como ocurre en muchas familias de cualquier época, la vida les deparó tanto alegrías como profundas tristezas. La pequeña Constancia, por ejemplo, tuvo una vida muy breve, muriendo a la temprana edad de cuatro años. La pérdida de un hijo es un dolor inmenso que debió marcar profundamente al matrimonio, añadiendo una capa de humanidad y vulnerabilidad a la figura pública del político.
Trayectoria Política: De la Revolución al Triunvirato
La vida familiar transcurría en paralelo a una carrera política en ascenso. Rivadavia participó activamente en los sucesos de mayo de 1810. Estuvo presente en el Cabildo Abierto del 22 de Mayo, donde manifestó su postura votando en contra de la continuidad del virrey. Si bien no fue una figura de primera línea en los días directamente posteriores a la Revolución, pronto encontraría su espacio y se alinearía con la facción morenista en el enfrentamiento político que siguió. Su oportunidad de ejercer una influencia decisiva llegó con la creación del Primer Triunvirato el 22 de setiembre de 1811. Integrado inicialmente por Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea, Rivadavia fue designado Secretario de Gobierno y Guerra.
Desde su puesto como Secretario, Rivadavia rápidamente se destacó y ejerció una influencia preponderante en el gobierno. Se le comparó con el cuarto mosquetero, el más influyente. Impulsó el Estatuto Provisional el 19 de diciembre de 1811, un documento que concentró el poder en el Triunvirato y disolvió la Junta Grande. Esta medida, aunque buscaba centralizar la autoridad, generó un fuerte descontento en las provincias del interior y le confirió al gobierno un carácter autoritario. La llegada de figuras como San Martín y Alvear en 1812, junto con la formación de la Logia Lautaro y la acción de Bernardo de Monteagudo desde la Sociedad Patriótica, representaron nuevos desafíos para el poder de Rivadavia. Las derrotas militares en el frente de guerra se sumaron a la creciente oposición interna, culminando en la "revolución" del 8 de octubre de 1812, un golpe de Estado que derrocó al Primer Triunvirato y lo apartó temporalmente del poder.
Misión Diplomática y Regreso a la Escena Pública
Tras el golpe de 1812, Rivadavia se mantuvo alejado de la política activa por dos años. Su regreso se produjo en 1814, cuando fue encargado por el Director Supremo Gervasio Posadas de una misión diplomática crucial en Europa junto a Manuel Belgrano. El objetivo era buscar apoyo para la causa revolucionaria. Sin embargo, la misión resultó un fracaso en términos de obtener reconocimiento y ayuda efectiva. Mientras Belgrano regresó en 1816, Rivadavia decidió permanecer en Londres hasta 1820. Estos años en Europa fueron fundamentales para su formación intelectual y política. Tomó contacto con influyentes círculos intelectuales, políticos y económicos, absorbiendo las ideas liberales y progresistas que estaban en boga, especialmente en Inglaterra, el corazón de la Revolución Industrial. Conoció a figuras como Jeremy Bentham y estudió las obras de Adam Smith, David Ricardo, Bacon, Locke y Newton. Esta experiencia europea moldearía muchas de las reformas que intentaría implementar a su regreso.
El año 1820 fue un período de gran inestabilidad política en el Río de la Plata, con la caída de las autoridades nacionales. En abril de 1821, Martín Rodríguez asumió como gobernador de Buenos Aires con amplias facultades. Rodríguez, a quien Tomás de Iriarte describió como un "gaucho astuto" pero con buena elección de ministros, designó a Bernardino Rivadavia como Ministro de Gobierno. Este cargo era de suma importancia, equivalente a un primer ministro en la actualidad. Desde esta posición, Rivadavia tuvo la oportunidad de poner en práctica las ideas que había gestado durante su estancia en Europa.
Las Reformas del Ministerio Rivadavia
Como ministro de Gobierno, Rivadavia impulsó una serie de reformas ambiciosas con el objetivo de modernizar la provincia de Buenos Aires y sentar las bases para una futura organización nacional. Su gestión se caracterizó por un fuerte impulso centralizador y una marcada tendencia liberal, influenciada por las ideas británicas que tanto admiraba. Entre sus medidas más destacadas se encuentran:
- Ley de Olvido (1821): Buscando la pacificación tras años de conflictos internos, se dictó esta ley que permitió el regreso de exiliados políticos de diversas facciones, como Alvear, Sarratea, Soler, Dorrego y Pagola.
- Reforma Eclesiástica: Quizás una de las reformas más controvertidas, que generó una fuerte oposición por parte de la Iglesia. Rivadavia suprimió los fueros eclesiásticos (privilegios legales), confiscó propiedades de órdenes religiosas y creó instituciones laicas que compitieron con la influencia tradicional de la Iglesia, como la Universidad de Buenos Aires, la Sociedad de Beneficencia y el Colegio de Ciencias Morales. Su expropiación del santuario de la Virgen de Luján fue particularmente resistida.
- Supresión de los Cabildos: Eliminó estas antiguas instituciones coloniales, consideradas un vestigio del pasado.
- Ley Electoral: Estableció un sistema de sufragio universal para hombres libres mayores de 20 años, aunque con restricciones para ser elegido (requería propiedad inmueble o industrial), lo que Manuel Dorrego criticó como la creación de una "aristocracia del dinero".
- Empréstito Baring Brothers (1824): Contrató un préstamo por un millón de Libras con la firma inglesa Baring Brothers. Este empréstito, supuestamente destinado a obras públicas como la creación de pueblos, un banco, una red de agua y un puerto, tuvo una ejecución desastrosa. De la suma total, solo llegaron a Buenos Aires 570.000 libras, la mayor parte en letras de cambio controladas por los gestores (que incluyeron a los hermanos Parish Robertson y Braulio Costa, entre otros), quienes se llevaron cuantiosas comisiones (120.000 libras). La deuda se asumió por el total, y el dinero se dilapidó en gastos improductivos, generando una pesada carga financiera para el país que tardaría décadas en saldarse.
- Sistema de Enfiteusis: Para garantizar el empréstito, se hipotecaron las tierras públicas de la provincia. Rivadavia implementó este sistema que permitía a los productores rurales ocupar y explotar estas tierras como arrendatarios, no como propietarios. Sin embargo, el canon a pagar al Estado fue fijado de manera insignificante, lo que permitió a grandes propietarios acaparar enormes extensiones de tierra con un desembolso mínimo, consolidando la gran propiedad rural.
Estas reformas, aunque modernizadoras en su intención, a menudo chocaron con la realidad social y económica de la provincia y generaron fuertes resistencias, especialmente la reforma eclesiástica y las consecuencias del empréstito y la enfiteusis.
La Presidencia y el Fracaso Unitario
A pesar de las controversias, la influencia de Rivadavia creció. En medio de la Guerra con Brasil por la Banda Oriental, el Congreso General Constituyente, reunido en Buenos Aires en 1824, creó el cargo de Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata el 6 de febrero de 1826. Bernardino Rivadavia fue el elegido para ocupar este cargo. Su nombramiento, representante de la tendencia unitaria y centralista de Buenos Aires, fue mal recibido en muchas provincias, que veían con recelo el creciente poder de la capital.
Durante su breve presidencia, Rivadavia continuó impulsando su visión centralista. La Ley de Capital del Estado, que convirtió a la ciudad de Buenos Aires en capital federal bajo autoridad nacional y suprimió la provincia de Buenos Aires, le valió la pérdida del apoyo de los propios porteños, que veían afectados sus intereses. En diciembre de 1826, el Congreso aprobó una Constitución de marcado carácter centralista, similar a la de 1819, que fue rechazada de plano por los caudillos y las provincias, exacerbando las tensiones y la guerra civil. La figura de Rivadavia también fue objeto de críticas por parte de diplomáticos extranjeros, como John Ponsonby, el enviado británico, quien lo describió con poca prudencia política.
El fracaso en lograr la organización nacional bajo un modelo unitario, sumado a las dificultades en la guerra con Brasil y la creciente oposición interna, llevaron a Rivadavia a presentar su renuncia en junio de 1827. Pocos días después, el poder nacional se disolvió, dando paso a un período de autonomías provinciales y recrudecimiento de las guerras civiles.
El Exilio y el Destino de la Familia
Tras su renuncia, Rivadavia se retiró definitivamente de la vida pública. En 1829, decidió partir hacia Francia, dejando a su familia, su esposa Juana del Pino y sus hijos, en Buenos Aires. Durante su estancia en París, se dedicó a la traducción, trabajando en obras como "La Democracia en América" de Tocqueville. Sin embargo, el exilio lo mantuvo alejado de sus seres queridos y de la tierra que había intentado moldear.
Años después, en 1834, Rivadavia intentó regresar a Buenos Aires. Pero el gobierno de Juan José Viamonte le impidió desembarcar. En un momento cargado de dramatismo, su esposa Juana y su hijo Martín, que lo esperaban en el puerto, debieron subir al barco para unirse a él en el exilio forzoso. La familia, ya reducida por la muerte de Constancia y ahora separada geográficamente de los otros hijos, continuó su periplo.
Se instalaron primero en Colonia, en la Banda Oriental (actual Uruguay), y luego se trasladaron a Brasil. Fue en este país donde Juana del Pino, la compañera de Rivadavia por más de treinta años, falleció en diciembre de 1841 a causa de un accidente doméstico. La muerte de su esposa representó otro duro golpe en la vida del ex presidente.
Mientras tanto, el destino de sus hijos varones se había bifurcado. Los hijos mayores, José Joaquín Benito y Bernardino Donato, tomaron caminos diferentes a los de su padre. En un giro político notable, se sumaron a la causa federal, el sector opuesto al unitarismo que Rivadavia había representado. Llegaron incluso a luchar en favor de Juan Manuel de Rosas, quien se había consolidado en el poder en Buenos Aires. El hijo menor, Martín, tras la muerte de su madre, decidió regresar a Buenos Aires para unirse a sus hermanos mayores, alineándose también con el federalismo.
Solo y envejecido, Rivadavia decidió a fines de 1842 trasladarse a Cádiz, en España. Allí se instaló en una modesta casa con dos sobrinas. Sus últimos años estuvieron marcados por la soledad y dificultades económicas. Poco antes de morir, debió modificar su testamento al sospechar que sus sobrinas le estaban sustrayendo sus escasos bienes. Bernardino Rivadavia falleció el 2 de septiembre de 1845, a los sesenta y cinco años. Su última voluntad fue que su cuerpo "no volviera jamás a Buenos Aires", quizás un reflejo de la amargura y el desencanto que sentía hacia una tierra que le había dado tanto pero también le había negado el reconocimiento y la paz.
A pesar de su deseo final, los restos de Bernardino Rivadavia fueron repatriados en 1857. Desde 1932, descansan en el mausoleo erigido en su honor en la Plaza Miserere de la ciudad de Buenos Aires, un recordatorio permanente de una figura compleja e indispensable para comprender la historia argentina.
Preguntas Frecuentes sobre Bernardino Rivadavia
¿Cuántos hijos tuvo Bernardino Rivadavia?
Bernardino Rivadavia tuvo cuatro hijos con su esposa Juana del Pino: José Joaquín Benito, Constancia, Bernardino Donato y Martín.
¿Quién fue la esposa de Bernardino Rivadavia?
Su esposa fue Juana del Pino y Vera Mujica, hija del virrey Joaquín del Pino.
¿Qué pasó con los hijos de Rivadavia?
De sus cuatro hijos, Constancia murió en la infancia. Los otros tres varones, José Joaquín Benito, Bernardino Donato y Martín, sobrevivieron a su padre. Curiosamente, los hijos mayores se unieron a la causa federal y apoyaron a Juan Manuel de Rosas, el gran adversario político del unitarismo que su padre representaba.
¿Dónde murió Bernardino Rivadavia?
Bernardino Rivadavia murió en Cádiz, España, el 2 de septiembre de 1845.
¿Por qué Rivadavia quiso que sus restos no volvieran a Buenos Aires?
En su testamento, Rivadavia pidió que su cuerpo "no volviera jamás a Buenos Aires". Aunque el texto proporcionado no explica explícitamente la razón, se infiere que pudo deberse al desencanto y la amargura por su exilio forzado, los conflictos políticos y quizás la distancia con sus hijos en sus últimos años.
¿Cuándo fue presidente Bernardino Rivadavia?
Bernardino Rivadavia fue el primer presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ejerciendo el cargo desde el 6 de febrero de 1826 hasta su renuncia en junio de 1827.
¿Cuáles fueron algunas de las reformas importantes de Rivadavia?
Como Ministro de Gobierno y luego Presidente, Rivadavia impulsó la Ley de Olvido, una reforma eclesiástica (supresión de fueros, confiscación de bienes), la supresión de los Cabildos, una nueva ley electoral (con sufragio universal masculino restringido para ser electo), el empréstito Baring Brothers y el sistema de enfiteusis.
¿Qué fue el empréstito Baring Brothers?
Fue un préstamo de un millón de Libras esterlinas contratado por el gobierno de Buenos Aires en 1824 con la firma inglesa Baring Brothers. A pesar de la suma contratada, solo una fracción llegó efectivamente a Buenos Aires, y el dinero se dilapidó en lugar de destinarse a las obras públicas previstas, generando una enorme deuda para el país.
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