12/01/2022
La soya es uno de los cultivos más importantes a nivel mundial, fundamental para la alimentación y la industria. Sin embargo, enfrenta diversas amenazas que pueden comprometer drásticamente su rendimiento. Entre ellas, destaca una enfermedad particularmente agresiva y de rápida propagación: la roya asiática de la soya. Entender qué es, cómo identificarla y, sobre todo, cómo controlarla de manera efectiva, es clave para asegurar la salud de tu cultivo y proteger tu inversión. En este artículo, profundizaremos en los aspectos más relevantes de esta enfermedad, basándonos en investigaciones recientes sobre su control químico.

La soya es una fuente vital de proteína y aceite, cultivada en vastas extensiones alrededor del mundo. Su éxito económico depende en gran medida de la capacidad de los agricultores para protegerla de plagas y enfermedades. La roya asiática ha emergido como una de las principales preocupaciones fitosanitarias, capaz de causar estragos en cuestión de semanas si no se maneja adecuadamente.
¿Qué es la Roya Asiática de la Soya?
La roya asiática de la soya es una enfermedad fúngica causada por el patógeno Phakopsora pachyrhizi. Este hongo tiene la capacidad de multiplicarse rápidamente y dispersarse a grandes distancias, lo que explica su veloz propagación a través de continentes y regiones. Su impacto en el cultivo de soya es devastador; puede provocar una defoliación prematura y una reducción significativa en el llenado de granos, llevando a pérdidas de rendimiento que, según estudios, pueden oscilar entre un 10% y un alarmante 90% en casos severos.
La llegada de esta enfermedad a Suramérica representó un desafío mayúsculo para la agricultura local. Fue detectada por primera vez en Paraguay en el año 2001. A partir de ahí, se extendió con rapidez, reportándose en Brasil en 2002, Uruguay en 2004, Ecuador en 2005 y Colombia en 2006. Se postula que las esporas del hongo pudieron haber sido transportadas a través del océano por corrientes de aire desde el continente africano, demostrando la capacidad de este patógeno para realizar dispersiones intercontinentales.
La presencia de la roya asiática en una región implica una amenaza latente que requiere un monitoreo constante y la implementación de estrategias de manejo robustas a lo largo de cada temporada de cultivo.
Identificación y Evaluación de la Roya Asiática
La identificación temprana de la roya asiática es crucial para la implementación oportuna de medidas de control. Si bien la información proporcionada se enfoca en la metodología de evaluación para investigación, podemos extraer pistas importantes sobre cómo reconocer la enfermedad en el campo.
La enfermedad se manifiesta visualmente como pequeñas pústulas o uredos, que son estructuras del hongo que contienen esporas. Estas pústulas suelen aparecer en las hojas. En el contexto de la investigación, la intensidad de la enfermedad se cuantifica de dos maneras principales:
- Incidencia: Se refiere al porcentaje de plantas o foliolos (hojas) que muestran síntomas de la enfermedad. Una incidencia alta indica que la enfermedad está muy extendida en el cultivo.
- Severidad: Mide el grado de afectación en las partes enfermas. En estudios, esto se cuantifica contando el número de uredos por unidad de área de la hoja (por ejemplo, por cm²). Este número se transforma luego a un porcentaje para expresar qué tan afectada está la superficie foliar.
Un hallazgo recurrente en la investigación es que la enfermedad tiende a iniciar y desarrollar mayor severidad en las hojas del estrato inferior de la planta. Esto es un punto clave para la identificación en campo: los agricultores deben inspeccionar regularmente las hojas más bajas de sus plantas de soya en busca de los primeros signos de pústulas. La presencia de uredos en estas hojas basales puede ser el indicio temprano necesario para iniciar las acciones de control.
La evaluación continua de la incidencia y severidad a lo largo del ciclo del cultivo permite calcular métricas como el Área Bajo la Curva de Progreso de la Enfermedad (ABCPE), o en este caso particular, el Área Bajo la Curva de Progreso de la Roya Asiática (ABCPRA). Esta métrica integral proporciona una medida del desarrollo total de la enfermedad a lo largo del tiempo y es una herramienta valiosa para comparar la eficacia de diferentes tratamientos.
Métodos de Combate contra la Roya Asiática
El manejo de la roya asiática de la soya involucra diversas tácticas. Históricamente y en combinación, se han explorado y utilizado diferentes enfoques:
- Control Cultural: Incluye prácticas agrícolas como la elección de variedades de soya con algún nivel de resistencia (aunque la resistencia completa y duradera es difícil de lograr), la eliminación de hospederos alternativos del hongo (como la soya voluntaria o "guacha"), la rotación de cultivos y el manejo de los restos de cosecha para reducir la cantidad de inóculo disponible.
- Control Alternativo: Se refiere al uso de productos biológicos o de origen natural que puedan tener algún efecto supresor sobre el patógeno.
- Control Químico: Es el método más ampliamente utilizado y, a menudo, el más efectivo para proteger el cultivo de manera directa, especialmente bajo condiciones favorables para el desarrollo de la enfermedad. Consiste en la aplicación de fungicidas específicos.
En la práctica, el control químico es la herramienta principal en la lucha contra la roya asiática, ya sea utilizado solo o integrado con métodos culturales y alternativos.
Control Químico: Fungicidas Clave y el Momento Ideal de Aplicación
El control químico de la roya asiática se basa en la aplicación de fungicidas. Los principales grupos químicos efectivos contra Phakopsora pachyrhizi incluyen los triazoles y las estrobirulinas. Es muy común, y a menudo más efectivo, utilizar mezclas de fungicidas que combinan ingredientes activos de estos y otros grupos con diferentes modos de acción.
Una preocupación creciente en el manejo de esta enfermedad es la posible disminución de la sensibilidad del patógeno a ciertos grupos de fungicidas, particularmente a los triazoles, debido a su uso continuo y extendido. Este fenómeno de reducción de sensibilidad ha sido documentado en algunas regiones productoras de Brasil y subraya la necesidad de estrategias de manejo de resistencia, como la rotación de productos o el uso de mezclas.
La investigación también ha puesto un énfasis considerable en determinar el momento óptimo para realizar las aplicaciones de fungicidas. Se recomienda un enfoque preventivo, iniciando el control ante la detección de los primeros síntomas en la región o en parcelas de monitoreo, o cuando las condiciones climáticas (humedad y temperatura) son favorables para el desarrollo de la enfermedad.
Un hallazgo crucial de los estudios es la importancia de la aplicación temprana, es decir, iniciar las pulverizaciones en estadios de desarrollo vegetativo del cultivo, como el estadio V9 (cuando la planta tiene 9 nudos con hojas). ¿Por qué es tan importante este momento? Porque en los estadios vegetativos iniciales, antes de que el dosel del cultivo se cierre completamente (reduciendo el espacio entre las líneas de siembra), es posible lograr una penetración y distribución mucho mejor del producto fungicida dentro de la planta. Esto asegura que el fungicida alcance eficazmente las hojas del estrato inferior, que, como mencionamos, son las primeras y las más intensamente afectadas por la roya asiática.
Al proteger las hojas inferiores desde el principio, se logra retrasar el avance de la enfermedad hacia arriba en la planta. Las aplicaciones iniciadas más tarde, por ejemplo, en estadios reproductivos avanzados (como R4), fueron menos efectivas en el control de la enfermedad, especialmente cuando se compararon con programas que iniciaron en V9, incluso si el número total de aplicaciones no era mayor. Esto demuestra que la estrategia de la primera aplicación tiene un peso considerable en la eficacia general del control.
Contexto y Metodología del Estudio
Para investigar a fondo el control químico de la roya asiática, se llevó a cabo un experimento de campo detallado en la Universidad de Passo Fundo, en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil, durante la temporada de verano de 2009/2010. Se utilizó el cultivar de soya Nidera 5909 RG, sembrado el 5 de diciembre de 2009, en siembra directa sobre restos de trigo. Las prácticas agrícolas estándar para la región, incluyendo fertilización y manejo de malezas e insectos, fueron aplicadas según las indicaciones técnicas.
El diseño experimental fue riguroso, utilizando bloques al azar con 16 tratamientos diferentes y cuatro repeticiones para asegurar la validez estadística de los resultados. Los tratamientos se centraron en comparar un fungicida triazol solo (tebuconazol) y una mezcla de triazol y estrobirulina (epoxiconazol + piraclostrobina), aplicados en siete estadios de desarrollo diferentes o combinaciones de ellos. También se incluyó un área testigo que no recibió aplicación de fungicidas en la parte aérea para tener una base de comparación.

Las aplicaciones se realizaron con un pulverizador de mochila de CO2, buscando condiciones ambientales óptimas (temperaturas inferiores a 30°C, humedad relativa superior a 60% y vientos suaves) para maximizar la cobertura.
La intensidad de la enfermedad se evaluó periódicamente, midiendo la incidencia (porcentaje de foliolos enfermos) y la severidad (número de uredos por cm²). Estas mediciones se realizaron en tres estratos de la planta (inferior, medio y superior) para entender la distribución vertical de la enfermedad. Los datos se usaron para calcular el Área Bajo la Curva de Progreso de la Roya Asiática (ABCPRA), una medida que resume el desarrollo de la enfermedad a lo largo del tiempo, así como la severidad final en la última evaluación.
Las condiciones climáticas durante el período experimental (diciembre de 2009 a abril de 2010) presentaron una temperatura media de 21.3°C y una pluviosidad de 412.9 mm, lo cual es cercano a lo normal para la región, aunque los meses de febrero y marzo tuvieron menos lluvia de lo habitual. A pesar de esto, la intensidad de la roya asiática fue la mayor registrada en el campo experimental de la UPF en comparación con años anteriores. Se especula que una mayor disponibilidad de inóculo y el retraso en la siembra pudieron haber contribuido a esta epidemia severa. La enfermedad siempre fue más intensa en el estrato inferior de las plantas, probablemente debido a un período más prolongado de humedad foliar en esas hojas.
A continuación, presentamos los resultados clave obtenidos de este estudio, que comparan la eficacia de los diferentes programas de aplicación de fungicidas en el control de la incidencia y severidad de la roya asiática.
Resultados Clave de la Investigación
Los resultados del estudio proporcionaron información valiosa sobre la eficacia de los fungicidas y la importancia del momento de aplicación. La roya asiática fue confirmada en el cultivo en el estadio R1.
La intensidad de la enfermedad, medida por la incidencia y severidad acumuladas (ABCPRA) y la severidad final, fue significativamente influenciada por el tipo de fungicida y el programa de aplicación.
Incidencia de la Enfermedad (ABCPRA)
La incidencia acumulada a lo largo del ciclo del cultivo, medida como Área Bajo la Curva de Progreso de la Roya Asiática (ABCPRA), mostró diferencias claras entre los tratamientos principales (promediando los diferentes programas de aplicación dentro de cada categoría):
| Tratamiento | ABCPRA Incidencia Media |
|---|---|
| Testigo (sin fungicida) | 2315.6 |
| Triazol solo (Tebuconazol) | 2136.6 |
| Mezcla Triazol + Estrobirulina (Epoxiconazol + Piraclostrobina) | 1623.9 |
Como se puede observar, la mezcla de fungicidas fue significativamente más efectiva en reducir la incidencia de la enfermedad en comparación con el triazol solo y el testigo sin tratamiento. Al comparar entre los estratos de la planta, la incidencia siempre fue mayor en el estrato inferior, siendo casi el doble de la verificada en el estrato superior. Dentro de cada tipo de fungicida, los programas de aplicación iniciados en el estadio V9 generalmente resultaron en menores incidencias, probablemente debido a la mejor distribución del producto y su acción temprana sobre la enfermedad.
Severidad de la Enfermedad (ABCPRA)
Similarmente, la severidad acumulada (ABCPRA), que refleja la cantidad total de tejido foliar afectado a lo largo del tiempo, mostró la eficacia de los tratamientos:
| Tratamiento | ABCPRA Severidad Media |
|---|---|
| Testigo (sin fungicida) | 241.3 |
| Triazol solo (Tebuconazol) | 175.2 |
| Mezcla Triazol + Estrobirulina (Epoxiconazol + Piraclostrobina) | 102.7 |
Nuevamente, la mezcla de triazol + estrobirulina demostró una mayor capacidad para reducir la severidad acumulada de la roya asiática en comparación con el triazol solo y el testigo. El estrato inferior fue consistentemente el que acumuló el mayor número de lesiones a lo largo del ciclo del cultivo. Para el triazol solo, solo los programas iniciados en V9 y repetidos mostraron una reducción significativa respecto al testigo. Sin embargo, con la mezcla, incluso las aplicaciones iniciadas más tarde (en R4) resultaron en menos lesiones que el testigo.
Severidad Final
La severidad evaluada en la última fecha de evaluación (severidad final) proporciona una medida del daño al final del ciclo del cultivo:
| Tratamiento | Severidad Final Media (%) |
|---|---|
| Testigo (sin fungicida) | 24.5 |
| Triazol solo (Tebuconazol) | 17.6 |
| Mezcla Triazol + Estrobirulina (Epoxiconazol + Piraclostrobina) | 9.5 |
La severidad final fue máxima en el área testigo (24.5%). El uso de fungicidas redujo significativamente esta severidad. El triazol solo la redujo a 17.6%, mientras que la mezcla de triazol + estrobirulina la disminuyó a 9.5%. Todos los programas de aplicación de fungicidas diferieron del testigo. Los mejores resultados en cuanto a la reducción de la severidad final se obtuvieron con la mezcla, especialmente en programas que iniciaron en V9 y tuvieron aplicaciones repetidas.
Estos resultados confirman la superioridad de la mezcla de triazol + estrobirulina sobre el triazol solo en el control de la roya asiática. Esto se alinea con la observación de una posible menor sensibilidad del patógeno a los triazoles en algunas regiones. Además, se valida la importancia de la aplicación temprana en estadios vegetativos (como V9) para lograr una mejor cobertura y control, especialmente en el estrato inferior de la planta donde la enfermedad comienza su ataque.
Preguntas Frecuentes sobre la Roya Asiática de la Soya
- ¿Qué causa la roya asiática de la soya?
- Es causada por el hongo Phakopsora pachyrhizi.
- ¿Qué daños puede causar esta enfermedad?
- Puede reducir el rendimiento del cultivo de soya de un 10% hasta un 90%.
- ¿Cuándo y dónde se detectó por primera vez en Suramérica?
- Fue detectada por primera vez en Paraguay en 2001, extendiéndose luego a otros países de la región.
- ¿Cómo puedo identificarla en mi cultivo?
- Se manifiesta con pequeñas pústulas (uredos) en las hojas. Suele comenzar y ser más intensa en las hojas del estrato inferior de la planta. La evaluación técnica se basa en incidencia (porcentaje de hojas/plantas enfermas) y severidad (número de uredos por cm²).
- ¿Qué tipos de fungicidas son efectivos contra la roya asiática?
- Los más utilizados son los triazoles y las estrobirulinas, a menudo usados en mezclas. Las mezclas de triazol + estrobirulina han demostrado ser más efectivas que los triazoles solos.
- ¿Cuándo es el mejor momento para aplicar fungicidas?
- La investigación sugiere que la aplicación temprana es crucial. Iniciar las aplicaciones en estadios vegetativos (como V9), antes del cierre del espacio entre líneas, permite una mejor distribución del fungicida y alcanza el estrato inferior donde la enfermedad inicia.
- ¿Es mejor aplicar fungicidas más veces?
- El estudio sugiere que el momento de la primera aplicación es más importante que el número total de aplicaciones. Una aplicación temprana bien posicionada puede ser más efectiva que múltiples aplicaciones tardías.
Conclusión
La roya asiática de la soya representa un desafío constante y significativo para los productores debido a su potencial devastador sobre el rendimiento. Su capacidad de dispersión y el daño potencial que causa exigen una estrategia de manejo rigurosa y bien planificada.
La identificación temprana, prestando atención a los síntomas iniciales en el estrato inferior de la planta, es un paso fundamental para poder actuar a tiempo. Sin embargo, el pilar del control efectivo, según la evidencia científica, reside en el manejo químico.
La elección del fungicida es importante; las mezclas de triazol y estrobirulina han demostrado ser superiores a los triazoles solos en la reducción de la incidencia y severidad de la enfermedad, ofreciendo una mayor eficacia y ayudando a manejar el riesgo de resistencia.
Pero, quizás el aprendizaje más valioso es la confirmación de que el momento de la aplicación temprana es decisivo. Aplicar fungicidas en estadios vegetativos iniciales, antes de que el follaje se vuelva demasiado denso, asegura que el producto llegue a las partes de la planta más vulnerables y donde la enfermedad comienza su desarrollo. Esta aproximación proactiva, combinada con el uso de fungicidas efectivos (especialmente las mezclas), es la clave para proteger el cultivo desde la base y minimizar el impacto devastador de la roya asiática, salvaguardando así el rendimiento y la rentabilidad de la producción de soya.
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