26/06/2022
Rowan Atkinson, el hombre detrás del mundialmente famoso personaje de Mr. Bean, no solo es un actor cómico brillante, sino también un apasionado y conocedor entusiasta de los automóviles. A lo largo de los años, ha construido una colección de vehículos tan diversa e impresionante como su propia carrera. Lejos de ser simplemente una muestra de riqueza, su garaje es un reflejo de un profundo amor por la ingeniería, la historia y la emoción de conducir. Esta colección única, que abarca desde joyas vintage hasta maravillas de la ingeniería moderna, está valorada en una cifra asombrosa, estimada en alrededor de 25 millones de dólares.
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La pasión de Atkinson por los autos va más allá de la posesión; es un piloto experimentado, ha participado en carreras y posee incluso una licencia de conducir camiones. Ha llegado al extremo de construir una mansión específicamente diseñada para albergar adecuadamente su envidiable flota. Adentrémonos en el mundo automotriz de Rowan Atkinson y descubramos las historias que hacen que cada vehículo de su colección sea especial.

El Valor y la Pasión Detrás de la Colección
Estimar el valor exacto de una colección privada tan exclusiva es complejo, ya que muchos factores influyen, como el estado de conservación, la rareza y la historia específica de cada unidad. Sin embargo, las estimaciones más fiables sitúan la colección de Rowan Atkinson en aproximadamente 25 millones de dólares. Esta cifra no solo habla de la calidad y rareza de los vehículos, sino también de la dedicación y el conocimiento que Atkinson ha invertido en su selección a lo largo de décadas.
A diferencia de algunos coleccionistas que ven los autos como meras inversiones o símbolos de estatus, Atkinson se considera a sí mismo un verdadero entusiasta. Disfruta conduciendo sus coches, participando en eventos y comprendiendo la mecánica y el diseño que los hace especiales. Su garaje no es un museo polvoriento, sino un espacio vivo donde las máquinas son apreciadas por su rendimiento y su historia.
El Inolvidable Mini Cooper de Mr. Bean
Ninguna conversación sobre los autos de Rowan Atkinson estaría completa sin mencionar el modesto pero legendario Mini Cooper que compartió protagonismo con Mr. Bean en la serie de televisión. Aunque el Mini de la serie no es uno de los vehículos de alto valor de su colección personal, su impacto cultural es inmenso. Este peculiar coche se convirtió en un ícono de la cultura pop, inseparable de las travesuras del personaje. El Mini original de Mr. Bean, o al menos uno de los utilizados, reside ahora en un lugar de honor en el BMW Classic Museum, un testimonio de su estatus legendario.

Joyas Clásicas con Historia
La colección de Atkinson no se limita a los superdeportivos modernos; muestra un profundo aprecio por los clásicos que marcaron épocas. Uno de estos es el Ford Falcon Sprint de 1964. Esta belleza color turquesa es particularmente rara, con solo 4,278 unidades fabricadas. Equipado con un motor de 164 caballos de fuerza, el Falcon Sprint de Atkinson fue preparado profesionalmente para rendir en pista, aunque tuvo un desafortunado accidente durante la Shelby Cup en el Goodwood Revival de 2014. A pesar de su dramática historia, el coche demostró su valor y deseabilidad al alcanzar la cifra de 77,000 dólares en una subasta en 2021, lo que subraya su estatus como un clásico muy buscado.
Otro clásico impresionante en su garaje es un BMW 328 Roadster de 1939. Valorada en aproximadamente 621,000 dólares, esta pieza de la historia del automovilismo es un homenaje a la brillantez de la ingeniería de su tiempo. Con una carrocería ligera de aluminio sobre un chasis de acero y capaz de alcanzar una velocidad máxima de 93 mph (unos 150 km/h) en su apogeo, el 328 Roadster fue un coche de carreras formidable y sigue siendo un clásico atemporal, admirado por su diseño elegante y su rendimiento innovador para la época.
Potencia Alemana: Mercedes-Benz en la Colección
Rowan Atkinson ha mostrado un claro favoritismo por la ingeniería alemana, particularmente Mercedes-Benz. Posee un Mercedes-Benz 500E de 1993, a menudo descrito como una "bestia" por su motor V8 de 5.0 litros que produce 326 caballos de fuerza. Este sedán de alto rendimiento de principios de los 90 es un verdadero lobo con piel de cordero. La historia de este coche es curiosa: Atkinson lo subastó dos veces. La primera vez en 1994, solo para recomprarlo en 2017, evidentemente seducido de nuevo por su encanto y rendimiento. Finalmente, lo vendió de nuevo en 2018, pero el hecho de que lo readquiriera dice mucho sobre el aprecio que tenía por este modelo específico.
Más moderno y espectacular es su Mercedes-Benz SLS AMG GT de 2014. Este deslumbrante supercoche rojo, famoso por sus icónicas puertas de ala de gaviota, está propulsado por un motor V8 de 6.2 litros que entrega unos impresionantes 583 caballos de fuerza. A pesar de que entrar y salir de él puede ser un poco complicado para alguien alto como Atkinson, su lealtad a la línea AMG de alto rendimiento es evidente. Este coche representa la fusión de lujo, diseño llamativo y pura potencia.

Exotismo Japonés y Lujo Británico
La diversidad de la colección de Atkinson se extiende a la ingeniería japonesa con un Honda NSX de 2002. A primera vista, el NSX puede parecer más discreto que otros coches en su garaje, pero es una obra maestra de ingeniería japonesa que ofrece un rendimiento comparable al de Ferraris de su época. Con un motor que produce 252 caballos de fuerza y una velocidad máxima de 168 mph (aproximadamente 270 km/h), es un coche emocionante y sorprendentemente práctico para el uso diario. El NSX es valorado por su fiabilidad, su manejo preciso y su diseño atemporal.
En el extremo opuesto del espectro de la practicidad y hacia el lujo absoluto, encontramos un Rolls-Royce Phantom Drophead de 2011. Este convertible de lujo, cuyo precio ronda el medio millón de dólares, tuvo un momento estelar en la película 'Johnny English Reborn', donde Atkinson, en su papel de Johnny English, condujo una versión personalizada equipada con un motor experimental V16 de 9.0 litros. Aunque la versión de su colección personal probablemente no tenga ese motor experimental, el Drophead se destaca por su suntuoso interior, su imponente presencia y su impecable artesanía. Su exterior azul oceánico y sus ruedas perfectamente a juego lo convierten en una adición sobresaliente y elegante a su garaje.
Robustez y Exclusividad Británica
La colección también incluye vehículos que priorizan la capacidad y el carácter sobre la velocidad máxima. Es el caso de su Land Rover Defender Heritage Edition. Atkinson es uno de los afortunados 400 propietarios de esta edición especial, que celebra la historia y el legado del icónico Defender. Equipado con un motor turbodiésel de 120 caballos de fuerza, este vehículo destila encanto nostálgico y robustez. Aunque no es precisamente rápido, el Defender Heritage es un objeto de deseo para coleccionistas y amantes de la aventura, y su unidad fue subastada recientemente en el Reino Unido, demostrando su valor en el mercado.
La Joya de la Corona: El McLaren F1
Sin duda, el coche más famoso y valioso de la colección de Rowan Atkinson, y a menudo considerado la joya de la corona de muchos coleccionistas, es el legendario McLaren F1 de 1997. Este superdeportivo es una verdadera leyenda automotriz, una obra maestra de la ingeniería de Gordon Murray. Con un valor estimado de 12 millones de dólares, el McLaren F1 está propulsado por un motor V12 de 6.1 litros que produce 618 caballos de fuerza y es capaz de alcanzar una velocidad máxima asombrosa de 231 mph (aproximadamente 372 km/h), lo que lo convirtió en el coche de producción más rápido del mundo en su momento.

La historia del McLaren F1 de Atkinson es bien conocida, en parte debido a que estuvo involucrado en dos accidentes. El más notable ocurrió en 2011, resultando en una factura de reparación que ascendió a 1.4 millones de dólares, una de las más altas registradas en el Reino Unido para un vehículo. A pesar de estos incidentes, el coche fue meticulosamente reparado por McLaren Special Operations y mantuvo su valor. Curiosamente, Rowan Atkinson decidió vender el McLaren F1 no por los accidentes, sino debido a la abrumadora atención mediática que atraía. Siempre celoso de su privacidad, sintió que el coche había pasado de ser el sueño de un millonario a un 'trofeo de multimillonario' que generaba demasiada notoriedad. Su venta, por una suma considerable, no disminuyó su reputación como uno de los F1 mejor mantenidos y con una historia fascinante.
Una Ausencia Notoria: ¿Por Qué No Porsche?
En una colección tan diversa y centrada en el rendimiento y la ingeniería, puede resultar sorprendente la ausencia de una marca tan icónica como Porsche. Atkinson ha abordado esta cuestión en el pasado. Si bien aprecia la ingeniería y la calidad de los vehículos Porsche, una vez comentó: "De alguna manera, la gente típica de Porsche no es mi tipo de gente". Esta declaración, aunque algo enigmática, sugiere que su elección de vehículos se basa no solo en sus cualidades intrínsecas, sino también en una conexión personal y una afinidad con la comunidad o la filosofía asociada a la marca. Es un recordatorio de que la colección de un entusiasta a menudo refleja su propia personalidad y preferencias, más allá de lo que simplemente se considera "lo mejor" o "lo más caro".
Preguntas Frecuentes sobre la Colección de Rowan Atkinson
- ¿Cuánto vale la colección de coches de Rowan Atkinson?
- Se estima que la colección de Rowan Atkinson está valorada en aproximadamente 25 millones de dólares.
- ¿Cuál es el coche más valioso de su colección?
- El coche más valioso conocido en su colección era el McLaren F1 de 1997, valorado en unos 12 millones de dólares antes de ser vendido.
- ¿Por qué vendió Rowan Atkinson su McLaren F1?
- Según se informa, lo vendió debido a la excesiva atención mediática que generaba, prefiriendo una mayor privacidad.
- ¿Tiene Rowan Atkinson el Mini de la serie Mr. Bean?
- No, el Mini utilizado en la serie Mr. Bean se encuentra en el BMW Classic Museum.
- ¿Es Rowan Atkinson un verdadero experto en coches?
- Sí, es conocido por ser un auténtico entusiasta de los automóviles, un piloto experimentado y con un profundo conocimiento técnico.
La colección de Rowan Atkinson es mucho más que un simple conjunto de vehículos caros; es un testimonio de su pasión genuina por el automovilismo, la historia del diseño y la ingeniería. Cada coche cuenta una historia, ya sea de innovación, rendimiento, rareza o incluso travesuras televisivas. Es un garaje que refleja el gusto ecléctico y el conocimiento profundo de un hombre cuya vida pública ha sido sinónimo de comedia, pero cuya vida privada está claramente marcada por el rugido de los motores y la belleza de las máquinas bien hechas.
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