11/12/2022
La cirrosis hepática, una enfermedad progresiva del hígado, presenta dos fases principales en su evolución natural: la cirrosis compensada, con un pronóstico generalmente favorable, y la cirrosis descompensada. Esta última se caracteriza por la aparición de complicaciones agudas, como ascitis, encefalopatía hepática, hemorragia digestiva o infecciones bacterianas, marcando un empeoramiento significativo del pronóstico y siendo la causa principal de hospitalización para estos pacientes.

En el contexto de la cirrosis descompensada, ha surgido en los últimos años un concepto de gran relevancia pronóstica: la insuficiencia hepática crónica agudizada, conocida por sus siglas en inglés como ACLF (Acute on Chronic Liver Failure). Este síndrome no solo implica el agravamiento de la enfermedad hepática subyacente, sino también el fallo de uno o varios órganos vitales, lo que conlleva un marcado deterioro de la supervivencia a corto plazo.
La Necesidad de una Definición Consensuada
A pesar de su importancia clínica, hasta hace relativamente poco tiempo no existía una definición precisa ni una estratificación universalmente aceptada de la gravedad del ACLF. Las definiciones existentes en la literatura científica diferían considerablemente y a menudo se basaban más en hipótesis teóricas que en evidencia experimental sólida. Esta falta de consenso dificultaba tanto la identificación temprana de los pacientes de alto riesgo como la comparación de resultados entre diferentes estudios e instituciones.
Ante esta situación, el grupo de trabajo del Chronic Liver Failure (CLIF) Consortium, bajo el auspicio de la Asociación Europea para el Estudio del Hígado (EASL), puso en marcha el ambicioso estudio CANONIC (CLIF Acute-oN-ChrONic LIver Failure in Cirrhosis). El objetivo principal de este estudio era desarrollar una definición robusta y validada de ACLF que permitiera identificar a los pacientes con alto riesgo de mortalidad a corto plazo, así como caracterizar otros aspectos desconocidos hasta entonces, como su prevalencia, los factores desencadenantes y los mecanismos patogénicos implicados.
El Estudio CANONIC: Un Esfuerzo Colaborativo Sin Precedentes
El Estudio CANONIC se diseñó como un estudio prospectivo, observacional, internacional y multicéntrico. Su magnitud fue notable, incluyendo a 1.343 pacientes cirróticos hospitalizados de forma consecutiva debido a una descompensación aguda (ascitis grado 2 o 3, encefalopatía hepática, hemorragia digestiva o infección bacteriana, o una combinación de estas). La rápida inclusión de pacientes en un período de tiempo muy corto (febrero a septiembre de 2011) fue posible gracias a la participación de 29 Unidades de Hepatología de alto nivel en 8 países europeos, con la colaboración de 81 investigadores. Este tipo de estudio a gran escala en un tiempo limitado subraya la capacidad y eficiencia de consorcios como el CLIF.
Las características basales de la población estudiada reflejaron las de la cirrosis descompensada en Europa: edad media alrededor de 57 años, predominio de varones, alta frecuencia de etiología alcohólica y una puntuación MELD media indicativa de enfermedad hepática avanzada. Aproximadamente un cuarto de los pacientes no había experimentado descompensaciones previas, siendo la ascitis y la encefalopatía hepática las causas más comunes de hospitalización en esta cohorte.
Desarrollo de la Puntuación CLIF-SOFA
Un elemento central del enfoque del estudio CANONIC fue la evaluación del fallo orgánico. En consonancia con el concepto de ACLF que implica fallo de órgano(s) asociado(s) a la descompensación hepática, la presencia de Fallo Orgánico (FO) y su mortalidad asociada se consideraron fundamentales para establecer la gravedad del síndrome. Para ello, los investigadores decidieron adaptar una herramienta ya existente y ampliamente utilizada en unidades de cuidados intensivos (UCI): la puntuación SOFA (Sequential Organ Failure Assessment).
La razón para desarrollar una modificación de la puntuación SOFA fue que algunos de sus componentes originales no reflejaban adecuadamente las particularidades fisiopatológicas de la cirrosis. Así nació la puntuación CLIF-SOFA, desarrollada específicamente para el estudio CANONIC basándose en datos clínicos previos y la experiencia de los expertos. El CLIF-SOFA score evalúa seis sistemas orgánicos:
- Hígado
- Riñón
- Cerebro
- Coagulación
- Circulación
- Pulmón
Cada componente recibe una puntuación de 0 a 4, sumando un máximo posible de 24 puntos, donde una mayor puntuación indica mayor gravedad. En el estudio, la puntuación CLIF-SOFA demostró ser tan precisa como el score MELD y más precisa que el Child-Pugh para predecir la mortalidad a los 28 días en esta población de pacientes cirróticos hospitalizados con descompensación aguda. La validez interna de la puntuación CLIF-SOFA fue confirmada mediante análisis de bootstraping, una técnica estadística que evalúa la robustez de los resultados.
Criterios Específicos de Fallo Orgánico en CLIF-SOFA
Los criterios para definir el fallo de cada órgano según el CLIF-SOFA score en el estudio CANONIC fueron los siguientes:
- Fallo Hepático: Bilirrubina sérica ≥ 12 mg/dl.
- Fallo Renal: Creatinina sérica > 2 mg/dl o necesidad de diálisis.
- Fallo Cerebral: Presencia de encefalopatía hepática (EH) grados III-IV.
- Fallo de Coagulación: INR > 2.5 y/o Plaquetas < 20.000/mm³.
- Fallo Circulatorio: Necesidad de fármacos vasoactivos (dopamina, dobutamina, noradrenalina o terlipresina).
- Fallo Pulmonar: Cociente PaO2/FiO2 < 200 o saturación de O2 con pulsioxímetro/FiO2 ≤ 214.
Es importante destacar que el CLIF-SOFA score incorpora específicamente el INR y la Encefalopatía Hepática, aspectos que no están considerados de la misma forma en la puntuación SOFA clásica, reflejando las particularidades de la enfermedad hepática avanzada.
Clasificación y Pronóstico de ACLF Según CANONIC
Uno de los resultados más relevantes del estudio fue la constatación de que la gravedad asociada a cada tipo de fallo orgánico no era uniforme. Por ejemplo, el fallo renal aislado se asoció a una mayor mortalidad que el fallo de un solo órgano de otro tipo. Además, la combinación de un fallo de órgano aislado con deterioro moderado de otros órganos (como creatinina sérica 1.5-1.9 mg/dl y/o EH I-II) duplicaba la mortalidad en comparación con la ausencia de estos deterioros.
Basándose en la presencia y el número de fallos orgánicos definidos por el CLIF-SOFA, el estudio CANONIC permitió establecer una clasificación de la gravedad del ACLF en pacientes cirróticos hospitalizados por descompensación aguda, dividiéndolos en cuatro categorías:
- Pacientes sin ACLF (77.4% de la población): Ausencia de fallo orgánico, o fallo aislado de un órgano distinto del riñón (con creatinina < 1.5 mg/dl y sin EH), o fallo cerebral aislado con creatinina < 1.5 mg/dl.
- ACLF Grado 1 (11% de la población): Fallo renal aislado; o fallo hepático, de coagulación, circulatorio o respiratorio aislados con creatinina entre 1.5-1.9 mg/dl y/o EH I-II; o fallo cerebral con creatinina entre 1.5-1.9 mg/dl.
- ACLF Grado 2 (8% de la población): Presencia de 2 fallos orgánicos.
- ACLF Grado 3 (3.5% de la población): Presencia de 3 o más fallos orgánicos.
Esta clasificación demostró una clara correlación con la supervivencia a corto plazo. La mortalidad a los 28 días del ingreso hospitalario para cada grupo fue la siguiente:
| Categoría | Mortalidad a los 28 días |
|---|---|
| Sin ACLF | 4.7% |
| ACLF Grado 1 | 22.1% |
| ACLF Grado 2 | 32.0% |
| ACLF Grado 3 | 76.7% |
Esta marcada diferencia en el pronóstico entre los distintos grados de ACLF resalta la utilidad de esta clasificación para la estratificación del riesgo y la posible adaptación de las estrategias terapéuticas.
Prevalencia y Factores Asociados al ACLF
El estudio CANONIC reveló una elevada incidencia de ACLF. Aproximadamente el 22.6% de los pacientes ingresados ya presentaban criterios de ACLF al momento de la hospitalización, y un 8.3% adicional lo desarrollaron durante los primeros 28 días de ingreso. Esto significa que el síndrome está presente o aparece en uno de cada tres pacientes cirróticos descompensados que requieren hospitalización, subrayando su relevancia clínica.
Los pacientes con ACLF tendían a ser más jóvenes, con mayor frecuencia de etiología alcohólica y presentaban más infecciones bacterianas asociadas. Además, se observó una mayor respuesta inflamatoria sistémica en pacientes con ACLF, evidenciada por un mayor número de leucocitos y niveles más elevados de PCR (Proteína C Reactiva), incluso en ausencia de infección confirmada. Esta asociación entre inflamación y gravedad del ACLF es un hallazgo significativo.

En cuanto a los factores predictivos de mortalidad en pacientes con ACLF, el estudio identificó la puntuación CLIF-SOFA y el número de leucocitos como factores independientes. Un hallazgo inesperado fue que los pacientes sin historia previa de descompensación, al desarrollar ACLF, presentaron formas más graves del síndrome, mayor respuesta inflamatoria y una mortalidad superior en comparación con aquellos con episodios de descompensación previos. Esto sugiere una posible teoría de "tolerancia a la enfermedad", donde las exposiciones previas a la descompensación podrían modular la respuesta inflamatoria ante un nuevo insulto agudo.
Factores Precipitantes y Limitaciones del Estudio
Los factores precipitantes más frecuentes de la descompensación aguda que llevó al ingreso y, en muchos casos, al desarrollo de ACLF, fueron el alcoholismo activo y la presencia de infecciones bacterianas. Sin embargo, sorprendentemente, en el 43.6% de los pacientes con ACLF al ingreso no se identificó un factor precipitante claro. Este dato, aunque interesante, debe interpretarse con cautela debido a posibles limitaciones metodológicas en la detección de todos los factores potenciales, como el uso de técnicas diagnósticas menos sensibles para infecciones o la falta de recolección completa de información en la anamnesis. Además, los resultados sobre factores precipitantes pueden ser específicos de la población europea estudiada y diferir en otras regiones geográficas.
Otro hallazgo relevante fue que ni la presencia ni el tipo de factor precipitante se relacionaron directamente con la gravedad del ACLF o la mortalidad. Esto es particularmente llamativo dada la alta prevalencia de alcoholismo en la cohorte, sugiriendo que la hepatitis alcohólica podría ser una causa frecuente de ACLF con una historia natural que podría no ser idéntica a la de otras etiologías. El estudio no abordó este aspecto en profundidad, incluyendo la ausencia de evaluación histológica, lo que limita las conclusiones definitivas en este punto. Tampoco se encontró una relación entre la hemorragia digestiva y el desarrollo de ACLF en este estudio.
A pesar de su gran contribución, el estudio CANONIC presenta algunas limitaciones inherentes al ser el primer estudio a gran escala en definir ACLF de esta manera. El diseño requirió la adopción de asunciones iniciales, como incluir solo pacientes con descompensación aguda, presuponiendo que el fallo orgánico se desarrolla concomitantemente. La puntuación CLIF-SOFA, aunque internamente validada, no había sido validada externamente en el momento de la publicación de los resultados iniciales, y su rendimiento no difiere enormemente del MELD score, más simple y extendido. Finalmente, la elección de un umbral de mortalidad del 15% a los 28 días para definir ACLF, aunque basado en estudios previos, es inherentemente arbitraria y podría haber influido en algunas estimaciones.
Conclusiones y Futuras Direcciones
En resumen, el estudio CANONIC representa un hito importante en la comprensión de la cirrosis. Permitió establecer que el ACLF es un síndrome muy frecuente en pacientes cirróticos hospitalizados por descompensación aguda (afectando a un tercio), con una mortalidad a corto plazo extremadamente elevada (hasta 15 veces superior a la de pacientes con descompensación aislada), siendo una causa principal de muerte en esta población. Además, corrobora la importancia pronóstica crucial del fallo de órganos distintos al hígado, especialmente el fallo multiorgánico, incluso en ausencia de shock séptico o hipovolémico.
Si bien la definición y la estratificación de ACLF propuestas pueden parecer complejas, el estudio CANONIC ha proporcionado un marco sólido para la investigación y la práctica clínica. Como sucede con estudios fundamentales, también ha abierto nuevas y apasionantes preguntas de investigación. Estas incluyen la búsqueda de nuevos biomarcadores para la detección precoz de pacientes de alto riesgo, el desarrollo de nuevas terapias y sistemas de soporte hepático artificial, y la reconsideración de las políticas de asignación de órganos y priorización para el trasplante hepático en esta población de pacientes críticos.
Preguntas Frecuentes sobre ACLF y CLIF-SOFA
¿Qué diferencia hay entre cirrosis descompensada y ACLF?
La cirrosis descompensada se define por la aparición de ascitis, encefalopatía hepática, hemorragia digestiva o infección bacteriana. El ACLF es un síndrome más grave que ocurre en el contexto de la cirrosis descompensada, e incluye no solo la descompensación aguda sino también el fallo de uno o varios órganos (hígado, riñón, cerebro, coagulación, circulación, pulmón), lo que conlleva una mortalidad a corto plazo significativamente mayor.
¿Qué es el CLIF-SOFA score?
Es una puntuación de gravedad desarrollada específicamente para evaluar el fallo orgánico en pacientes con cirrosis. Es una adaptación del score SOFA, pero modificada para tener en cuenta particularidades de la cirrosis, como la encefalopatía hepática y los trastornos de la coagulación. Evalúa seis sistemas orgánicos y asigna una puntuación de 0 a 4 a cada uno, sumando un total de hasta 24 puntos. Se utiliza para definir la presencia y gravedad del fallo orgánico en el contexto del ACLF.
¿Cómo se define la gravedad del ACLF?
Según la clasificación propuesta por el estudio CANONIC, la gravedad del ACLF se define por el número de fallos orgánicos presentes según el CLIF-SOFA score y ciertos deterioros moderados de función. Existen cuatro categorías: sin ACLF, ACLF Grado 1 (fallo de 1 órgano con o sin deterioros moderados), ACLF Grado 2 (fallo de 2 órganos) y ACLF Grado 3 (fallo de 3 o más órganos). Una mayor puntuación CLIF-SOFA y un mayor grado de ACLF se asocian a una mayor mortalidad.
¿Cuáles son los factores que predicen la mortalidad en pacientes con ACLF?
Según el estudio CANONIC, los principales factores predictivos independientes de mortalidad en pacientes con ACLF son la puntuación CLIF-SOFA (que refleja la gravedad del fallo orgánico) y el número de leucocitos (un marcador de respuesta inflamatoria sistémica).
¿Cuáles son las causas más comunes de ACLF?
Los factores precipitantes más frecuentemente asociados al desarrollo de ACLF en el estudio CANONIC fueron el alcoholismo activo y las infecciones bacterianas. Sin embargo, un porcentaje significativo de casos de ACLF se presentó sin un factor precipitante claramente identificado en el momento del ingreso hospitalario.
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